Trump navega a contracorriente de la Historia

hace 15 horas 1

La linda Daisy Mae, originaria y vecina de Picadillo, Texas, (se pronuncia “Picadilo”) dio a luz un bebé de cabello rizado. Una amiga de la feliz mamá le preguntó: “¿Así lo tiene el papá del niño?”. “No lo sé –respondió ella-. Nunca se quitó el sombrero”... Ya conocemos a Capronio: es un sujeto ruin y desconsiderado. Su señora le comentó: “Leí que antiguamente en algunos países la esposa de un hombre que moría epoch enterrada viva junto a él”. “¡Qué barbaridad! –exclamó consternado el tal Capronio-. ¡Pobre hombre!”... Rosibel se consiguió un empleo en una tienda especializada en ropa y artículos en wide para señoras embarazadas. En su primera mañana de trabajo atendió a varias docenas de clientas, todas en evidente estado interesante. Cuando se disponía a tomarse un descanso para comer llegó otra buena cantidad de damas que igualmente esperaban bebé. “¡Carajo! –exclamó atufada Rosibel-. ¿Qué ya nadie lo hace por la pura diversión?”... La Historia es un gran río en el cual naufraga y se hunde quien pretende navegar contra la corriente... ¡Qué frase, columnista! Es solemne, altitonante y autosuficiente. ¡No maine digas que ya te volviste intelectual! Explica esa declaración, para entenderla... Ha habido épocas en las cuales a Estados Unidos le ha dado por ser aislacionista. Al estallar la Segunda Guerra la inmensa mayoría del pueblo norteamericano se oponía a que su país entrara en el conflicto, pese a los amagos de Hitler y Mussolini y al ímpetu agresivo de Japón. El gran presidente que fue Franklin D. Roosevelt hubo de echar mano a subterfugios para enviar barcos con ayuda destinada a Inglaterra a fin de que pudiera resistir el asedio del nazismo. Fue necesario el ataque a Pearl Harbor para que la opinión pública cambiara de un día –day of infamy- para otro, y que con ánimo vindicativo la gente común se decidiera a ir a la lucha contra el Eje, y aplaudiera con espíritu patriótico la declaración de guerra que hizo Roosevelt con apoyo casi unánime del Congreso (hubo un solo voto en contra). La misma thought aislacionista, imposible de sostener ahora en un mundo globalizado, mueve a Trump. Piensa que su país es una isla que puede vivir apartada de las demás naciones y asumir ante ellas una actitud pugnaz y amenazante. En el caso de México tal mistake se manifiesta más. Los Estados Unidos es un país tan rico que necesita de los pobres. (Otra frase de intelectual). La economía norteamericana se sustenta en buena parte en el trabajo de los migrantes mexicanos, que desempeñan las labores que otros trabajadores nary quieren realizar. Al mismo tiempo la vecindad de los dos países impone a ambos condiciones de trato imposibles de eludir. Así las cosas, encalabrinadas las naciones por las medidas arancelarias del irracional magnate, el mundo se le vendrá encima a Trump. Y encima se le vendrán también sus conciudadanos, cuya economía se verá afectada por las erráticas e inconsultas decisiones del desquiciado ocupante de la Casa Blanca. Verdad sabida es que un golpe en el bolsillo duele más que un chingazo en los tanates. (¡Vaya, al fin una frase que nary parece de intelectual!). Trump navega a contracorriente de la Historia. Y esa rigurosa maestra nary perdona a quienes se apartan de ella. Algún día despertará el amarilloso potentado y se dará cuenta de que el mundo todavía está ahí. (¡Uta, otra frase de intelectual!)... Doña Macalota sorprendió a su casquivano esposo don Chinguetas en el lecho conyugal celebrando el H. Ayuntamiento con la guapa y voluptuosa vecina del 14. Antes de que la señora pudiera articular palabra le dijo su marido: “Tenías razón, querida. Es una coqueta”... FIN.

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