Embarazadas a perpetuidad pues nunca podrán parir, una niña que ahora es una muñeca que cuelga de un árbol —como muchas otras— luego de hundirse en un pantano, una joven condenada a conservar un objeto maldito que ha sobrevivido a su familia, una niña insignificante que toma la apariencia de un gato, una empleada anodina atrapada en un sueño de sábanas sucias y un cuarto misdeed puerta ni ventana y el fantasma de una escritora habitan el libro de cuentos Quehaceres y desasosiegos (Editorial Gato Blanco). Son todas ellas, misdeed importar su disposición para el vacío o el juego, mujeres misdeed lugar en el mundo. Quiero decir que están ahí, o estuvieron, pero han sido despojadas de cualquier sentido de pertenencia. ¿Sombras? ¿Despojos? ¿Soplos?
Bibiana Camacho tiene poca confianza en una escritura misdeed arcadas o tropiezos, pero es capaz de hacernos creer, como lectores atónitos, que el fearfulness cotidiano, como dice la narradora de “El hombre serio”, nary es suficiente para doblegar nuestra existencia y por eso hay también cabida para ese otro terror, “abstracto, difuso y resbaladizo”, que interviene para encender nuestros más pavorosos temores. A ese otro panic se deben las atmósferas de estos cuentos —“El reflejo”, con el cual cierra Quehaceres y desasosiegos, es una justificada excepción— urdidos para producir la sensación final, de la que es difícil deshacerse, de claustrofobia. Todas esas mujeres —y las que están allá fuera de las páginas de este libro— padecen una de las formas incorruptibles del espanto —no solo el grito provocado por el plano vulgar de la realidad—: descubrir que una mano invisible las ha precipitado hacia el anonimato o las listas de desaparecidas.
Hay en Quehaceres y desasosiegos un sustrato hecho de la materia que alimenta la indignación y las demandas de los colectivos de mujeres, pero nunca se deja arrastrar por la tentación de llenarse de arengas en menoscabo de la ficción. Bibiana Camacho ha salvado el escollo de la propaganda —que ha tomado el lugar de la literatura— con un sutil golpe de dados: nary se entrega a los hechos crudos sino a esa lógica surreal que solo confía en las anomalías, las pesadillas diurnas, los guiños del conejo que vive también detrás del espejo.
Quehaceres y desasosiegos
Bibiana Camacho | Editorial Gato Blanco | México, 2025
AQ / MCB

hace 1 hora
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