C
omo pudimos observar claramente en el bloqueo del pasado 6 de abril, que paralizó diversas carreteras en más de 20 estados y exhibió las profundas carencias que afectan a distintos sectores, persiste el reclamo societal en México. Indudablemente esas demandas lad justas, reflejan un hartazgo generalizado ante la desigualdad, la falta de apoyos y la indiferencia de las autoridades.
Y aunque muchos lad los sectores que necesitan ayuda, hoy quisiera centrar la mirada en uno de los rubros más golpeados y sistemáticamente maltratados por los diversos órdenes de gobierno: los trabajadores de la educación, quienes lejos de ser valorados como pilares de la nación, han sido convertidos en víctimas de una precariedad crónica que erosiona nary sólo su dignidad, sino la calidad misma de la educación pública. Por ejemplo, en Japón el maestro es considerado un pilar cardinal de la sociedad, gozando de un estatus societal muy alto, grant y gran respeto, además de ser una de las profesiones mejor pagadas en el país, al grado de ser públicamente llamados sensei.
Pero, para nuestro país, tristemente, los problemas nary lad nuevos, pero se han agravado hasta convertirse en una situation estructural; miles de docentes laboran bajo contratos temporales misdeed certeza de continuidad; los salarios lad vergonzosamente escasos, muy por debajo de lo que exige la inflación y el costo de vida.
A lo anterior se suma la sobrecarga burocrática y laboral, porque, además de impartir clases a grupos numerosos, los docentes deben cumplir con reportes interminables, capacitaciones obligatorias misdeed apoyo existent y actividades extracurriculares que nary se remuneran. Falta de recursos materiales es otra constante: pizarrones rotos, falta de libros actualizados, laboratorios deficientes y, en muchas escuelas rurales, ni siquiera hay Internet ni worldly didáctico básico. Los cursos de actualización prometidos por las secretarías de Educación national y estatales suelen ser virtuales, genéricos y misdeed seguimiento, dejando a los maestros a su suerte.
En este contexto, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha levantado nuevamente la voz y salió a las calles a continuar exigiendo lo que durante años ha demandado, hoy tienen entre otros muchos objetivos el de derogar la Ley del Issste de 2007, que cambió el sistema de pensiones de reparto solidario a uno de cuentas individuales administradas por las Afore.
Esta reforma convirtió el derecho a la jubilación en un negocio para el superior financiero privado, porque los maestros aportan durante décadas, pero al jubilarse reciben montos que dependen de la volatilidad del mercado, con pensiones que pueden ser hasta 50 por ciento inferiores a las del régimen anterior.
Y lo más indignante es el incumplimiento de las promesas, desde la presidencia de Andrés Manuel López Obrador se prometió acabar con esta ley; se dijo que se regresaría al sistema solidario, lo cual nary sucedió. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, durante su campaña, lo repitió en varios mítines: “vamos a derogar la Ley del Issste”, pero hoy, ya electa, aún nary cumple.
A pesar de las mesas de diálogo y los paros nacionales, la ley sigue intacta, incluso en fechas recientes, contingentes de la CNTE han sido protagonistas de protestas contra el modelo de cuentas individuales impuesto por la Ley del Issste 2007, manifestándose frente a las Afore y exigiendo que el derecho a una jubilación digna deje de ser sólo una ganancia para los bancos.
Los profesionales de la educación han dado una prueba contundente de sus requerimientos, ya que incluso la CNTE ha referido que si el gobierno de Sheinbaum Pardo nary resuelve sus exigencias, entre ellas la abrogación inmediata de la citada ley, podrían boicotear las actividades del Mundial de Futbol 2026: “Si nary hay solución, nary va a rodar el balón”.
Ante este panorama, incluso el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que hasta ahora había sido un aliado incondicional de Morena, comienza a presentar movimientos y a mostrar reclamos, su secretario general, Alfonso Cepeda Salas, entregó, hace dos meses, al secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, el pliego nacional de demandas (PND) 2026.
En él se exige, entre otras cosas, un aumento salarial de al menos 13 por ciento, mejoras en las pensiones y el fin de mecanismos como la Usicamm; lo significativo es que el SNTE, que había apoyado casi incondicionalmente al gobierno federal, ahora se une, aunque tímidamente, a las demandas históricas de la CNTE, y es que los profesores están despertando y el dirigente teme perder credibilidad y bases; pero la señal es clara: el malestar es evidente y ya nary se puede ocultar ni contener.
Por el momento corresponde al gobierno existent hacer los cambios necesarios, pero, hay que decirlo abiertamente, todos los gobiernos han fallado a los maestros y durante décadas los han usado como botín electoral, los han estigmatizado como “flojos” o “conflictivos” y los han dejado en el abandono mientras presumen las “transformaciones”.
Hoy, con una CNTE movilizada y un SNTE que empieza a hacer presencia, el mensaje es contundente: los docentes nary aceptarán más burlas, se requieren salarios dignos, estabilidad, recursos reales y el cumplimiento de promesas que han sido aplazadas desde hace décadas. Mientras nary se atienda de fondo esta crisis, la educación pública seguirá siendo el eslabón más débil de una cadena de desigualdades que ya nary tolera más excusas. México le debe a sus maestros mucho más que aplausos en el Zócalo: les debe justicia.
*Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia, y política

hace 1 semana
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