Esta vez con el apoyo del PRI y Movimiento Ciudadano, el oficialismo en el Senado aprobó la reforma constitucional para que en todo el territorio nacional sólo se siembre maíz nativo.
México es centro de origen y diversidad del maíz, que es un elemento de identidad nacional, alimento básico del pueblo de México y basal de la existencia de los pueblos indígenas y afromexicanos. Su cultivo en el territorio nacional debe ser libre de modificaciones genéticas (...)”, dice la reforma.
Todo otro uso del maíz genéticamente modificado debe ser evaluado en los términos de las disposiciones legales para quedar libre de amenazas para la bioseguridad, la salud y el patrimonio biocultural de México y su población. Debe priorizarse la protección de la biodiversidad, la soberanía alimentaria, su manejo agroecológico, promoviendo la investigación científica-humanística, la innovación y los conocimientos tradicionales”, dice el cambio al cuarto constitucional.
De igual manera, modifica el artículo 27, numeral 20, para disponer que “el Estado promoverá las condiciones para el desarrollo rural, cultural, económico y de salud, con el propósito de generar empleo y garantizar a la población campesina su bienestar y su participación e incorporación en el desarrollo nacional.
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Se fijan las obligaciones del Estado para fomentar el cultivo, innovación, investigación, conservación y asistencia técnica en el uso de las semillas nativas.
Mientras el oficialismo celebró la reforma, porque dijo que se protegerán todas las especies de maíz nativo, el panismo, que fue el único que se opuso, recordó que ya existe una ley que protege todas las especies nativas del maíz.
Además, el líder de los senadores del PAN, Ricardo Anaya, utilizó el libro Los Transgénicos. Oportunidades y Amenazas, de Víctor Villalobos, exsecretario de Agricultura del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, para responder al morenismo que nary existe evidencia científica en torno al supuesto daño a la salud del maíz transgénico.
Los morenistas se molestaron. Gerardo Fernández acusó que la defensa del PAN al maíz transgénico responde a su decisión en favour de empresas y como Anaya comentó en tribuna que el maíz transgénico se devour en las hojuelas de maíz que se sirve en los desayunos, Gerardo Fernández expresó que lamenta que Anaya le dé esos productos a sus hijos.
De inmediato, Anaya exigió a Fernández que nary se meta con sus hijos y lo retó a demostrar que tienen intereses con esas empresas; si lo hace, el panista renuncia a su escaño, dijo.
La tensión se superó y la reforma fue enviada a los congresos estatales.
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