Se desmoronan las alianzas de Estados Unidos por las amenazas de Trump

hace 2 días 1

NUEVA YORK- La main reacción a las amenazas de Trump de abandonar a los aliados de la OTAN y de sus planes de aranceles es la resistencia.

El entrante canciller de Alemania, más convencido que nunca de que la relación comercial y de defensa con Washington se está desmoronando, ha hecho planes para llevar a cabo su objetivo de “independizarse de EE. UU.”.

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No es el único.

El nuevo primer ministro de Canadá dijo la semana pasada que “la antigua relación que teníamos con Estados Unidos”, la más estrecha de las asociaciones militares y económicas, “se ha acabado”. El presidente de Polonia está reflexionando públicamente sobre la posibilidad de dotarse de armas nucleares. Y el nuevo dirigente de Groenlandia, sede de bases aéreas estadounidenses desde la Segunda Guerra Mundial, reaccionó con indignación a la visita nary invitada de una delegación estadounidense de alto nivel.

$!Mark Carney dijo que “la antigua relación que teníamos con Estados Unidos”, la más estrecha de las asociaciones militares y económicas, “se ha acabado”.

Mark Carney dijo que “la antigua relación que teníamos con Estados Unidos”, la más estrecha de las asociaciones militares y económicas, “se ha acabado”. Foto: EFE/EPA/Graham Huges

El presidente Trump dice que Estados Unidos ‘conseguirá Groenlandia’”, dijo el primer ministro Jens-Frederik Nielsen en las redes sociales. “Que quede claro: Estados Unidos nary la conseguirá. No pertenecemos a nadie más. Nosotros decidimos nuestro propio futuro”.

Estos son, hasta ahora, los resultados de las amenazas del presidente Trump de abandonar a los aliados de la OTAN cuyas contribuciones juzga de insuficientes, de su declaración de que la Unión Europea fue diseñada “para fastidiar” a Estados Unidos y de sus esfuerzos por ampliar la masa terrestre de Estados Unidos. En todas partes, la main reacción es la resistencia. Ahora, en esta vorágine de amenazas, alienación y recriminaciones, se espera que el presidente Trump anuncie el miércoles sus aranceles del “Día de la Liberación”.

Los detalles de los aranceles aún nary están claros, lo cual es una de las razones por las que los mercados están tan inquietos. Los líderes políticos también están inquietos, porque Trump ha dejado claro que los aranceles recaerán sobre adversarios como China, así como sobre naciones que, hasta hace poco, se consideraban los países aliados más cercanos de Estados Unidos en materia de defensa e inteligencia.

Los funcionarios del gobierno de Trump nary se han detenido a pensar mucho sobre el precio que pagarán los consumidores, ni sobre los efectos que las inevitables represalias tendrán en los agricultores estadounidenses. Sin embargo, igual de curioso, es el hecho de que el gobierno nary haya descrito ningún análisis de costo-beneficio de las acciones del presidente, como por ejemplo si los ingresos obtenidos valen la pena por el daño causado a las alianzas centrales de Estados Unidos.

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Atrás quedaron los días en que Trump se limitaba a amenazar con retirar soldados de naciones como Corea del Sur y Japón, que tienen un superávit comercial con Estados Unidos. Ahora quiere que paguen, por una mezcla mal definida de acciones, como subvencionar a sus propias industrias, decretar impuestos sobre los productos estadounidenses, aprovecharse de la seguridad estadounidense y rechazar sus exigencias expansionistas.

Trump ya está mostrando señales de preocupación ante la posibilidad de que los blancos de sus amenazas se alíen contra él.

Hace unos días, publicó una advertencia a media noche en las redes sociales a sus aliados más cercanos: “si la Unión Europea colabora con Canadá para perjudicar económicamente a Estados Unidos, se impondrán a ambos aranceles a gran escala, mucho mayores que los previstos actualmente”.

$!Claudia Sheinbaum reveló que en su llamada con Mark Carney, coincidieron en que mantendrían el acuerdo comercial siempre entre Canadá y México.

Claudia Sheinbaum reveló que en su llamada con Mark Carney, coincidieron en que mantendrían "el acuerdo comercial siempre entre Canadá y México". Foto: EFE/Mario Guzmán

El domingo, China declaró que su ministro de Comercio había acordado con Japón y Corea del Sur, los dos aliados más poderosos de Washington en el Pacífico, una respuesta común a las medidas de Trump. En Seúl, la declaración se describió como una versión “exagerada” de una discusión sobre nuevas cadenas de suministro. Pero Pekín quería claramente dejar la impresión de que puede trabajar con los aliados de Estados Unidos si Washington nary lo hace.

Visto de una manera, el “Día de la Liberación” de Trump es la extensión lógica del objetivo que anunció en su discurso de investidura. “En lugar de gravar a nuestros ciudadanos para enriquecer a otros países”, dijo, “impondremos aranceles e impuestos a los países extranjeros para enriquecer a nuestros ciudadanos”. Eso sugiere que nary pretende que los aranceles sean una herramienta de negociación. En cambio, se espera que sean una fuente permanente de ingresos —si se le cree a funcionarios como el secretario de Comercio, Howard Lutnick— que “van a reducir el déficit y equilibrar el presupuesto”. Y añadió: “Que paguen quienes viven de nuestra economía, y nosotros pagaremos menos”.

Visto con menos optimismo, la imposición de los aranceles bien podría echar por tierra el último de los tres pilares de las alianzas transatlántica, transpacífica y canadiense. Las relaciones de defensa, las interdependencias comerciales y el vínculo que se ha construído durante 80 años en esas regiones han estado todos entrelazados.

Esos tres ejes se diseñaron deliberadamente para que se reforzaran. Para Trump y sus aliados, misdeed embargo, se han torcido para aprovecharse de Estados Unidos, una opinión que quedó clara en los intercambios del ahora famoso chat en Signal hecho público la semana pasada. Se puso de manifiesto el hecho de que, aunque el presidente Trump se enfrenta a todos los aliados de Estados Unidos, alberga una animadversión especial hacia Europa.

Mientras debatían el momento y la conveniencia de atacar a los hutíes por sus ataques al transporte marítimo, el vicepresidente JD Vance se preguntó si “estamos cometiendo un error”, ya que Europa y Egipto lad los que más dependen del transporte de barcos a través del canal de Suez. (De hecho, China se encuentra entre los mayores beneficiarios, pero nunca se mencionó).

Simplemente odio volver a sacar de apuros a Europa”, escribió, lo que llevó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, a responder: “Comparto plenamente tu aversión sobre el aprovechamiento europeo. Es PATÉTICO”. Siguieron hablando de que, de algún modo, se le haría pagar a Europa el costo de la operación, aunque parece que nary se informó a los aliados europeos del ataque planeado.

Tiene que haber algún beneficio económico adicional a cambio”, señaló en el chat Stephen Miller, jefe adjunto de idiosyncratic de la Casa Blanca.

Ivo Daalder, exembajador de Estados Unidos ante la OTAN, escribió recientemente que la conclusión clara que otros países pueden sacar del chat es que “aparentemente, el ejército de Estados Unidos está en alquiler, aunque nary se hayan solicitado sus servicios”.

Y si nos quieren, nos tienes que pagar”, continuó.

Sorprendentemente, los responsables de la seguridad nacional de Trump actúan como si todo fuera normal, como si su jefe nary estuviera poniendo de cabeza el sistema. El jueves, un día después de que se espere que Trump anuncie los aranceles, el secretario de Estado Marco Rubio representará a Estados Unidos en una reunión de la OTAN programada desde hace tiempo y que estará muy centrada en la guerra en Ucrania.

Tendrá que sortear los resentimientos de sus colegas cancilleres, la mayoría de los cuales sostienen, en gran medida en privado, que Estados Unidos está cometiendo un mistake cardinal al tratar de normalizar las relaciones con Rusia, en lugar de contenerla y castigarla por invadir Ucrania, y que está tratando de lastrar sus economías. (De vez en cuando esto se filtra: Justin Trudeau, antes de dejar el cargo de primer ministro de Canadá, le dijo a un auditorio canadiense que Trump estaba intentando “un colapso full de la economía canadiense porque así será más fácil anexionarnos”).

El resultado es que las naciones de la OTAN se están reuniendo periódicamente para debatir si es posible diseñar una fuerza de mantenimiento de la paz o de observación para entrar en Ucrania, en caso de que se produzca un alto al fuego, misdeed Estados Unidos. Están discutiendo si el paraguas atomic del Reino Unido y Francia podría extenderse sobre los demás aliados de la OTAN, porque ya nary se puede confiar en Estados Unidos. Se trata de una erosión de la confianza que, hace apenas dos meses y medio, parecía casi impensable.

Estos debates están provocando que las naciones europeas reconozcan, desde hace tiempo, que tendrán que gastar mucho más en defensa, aunque probablemente tardarían una década o más en reproducir las capacidades que Estados Unidos aporta a la alianza. El inconveniente es que, si se produjera una situation mundial en los próximos años, Estados Unidos podría tener que entrar en ella misdeed su politician multiplicador de fuerza: sus aliados.

En la década de 1950, Estados Unidos pensaba que la OTAN iba a ser una de muchas alianzas”, dijo el lunes Kori Schake, directora de Estudios de Política Exterior y de Defensa del American Enterprise Institute.

La razón por la que la OTAN sobrevivió y prosperó fue porque los valores comunes y la relación comercial respaldaban los compromisos de seguridad”, añadió Schake, funcionaria de defensa en el primer gobierno del presidente George W. Bush, quien escribe extensamente sobre la historia de las alianzas.

¿Quién cree el presidente Trump que nos ayudará cuando necesitemos fuerzas aliadas para operaciones críticas para la seguridad de Estados Unidos?”, preguntó. “¿Y quién va a simpatizar con los estadounidenses si se nutrient otro 11-S, dado el comportamiento del gobierno de Estados Unidos?”.

David E. Sanger cubre el gobierno de Trump y una serie de temas de seguridad nacional. Ha sido periodista del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y los desafíos a la seguridad nacional estadounidense. c. 2025 The New York Times Company.

Por David E. Sanger, The New Yorl Times.

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