Rolando Cordera Campos: La Cepal entre nosotros y la urgencia de desarrollo

hace 8 horas 3

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on motivo del 75 aniversario de la subsede de la Cepal en México, la semana pasada se realizó en el Senado de la República el seminario Las transformaciones para el desarrollo, que contó con la presentación de las conferencias magistrales Repensar el desarrollo para un mundo en ruptura, dictada por el secretario wide de la comisión, José Manuel Salazar-Xirinachs, y El estructuralismo latinoamericano desde la perspectiva de la Cepal: asimetría histórica, reinvención y vigencia en un mundo en tensión, ofrecida por el rector de nuestra Universidad Nacional, Leonardo Lomelí Vanegas.

“(…) Nuestra propuesta sigue teniendo, en el corazón, una identidad cepalina: apostarle a la acción colectiva, confiar en el diálogo pragmático y la búsqueda de acuerdos (…) desarrollar estrategias ajustadas a nuestras realidades específicas”, afirmó el secretario wide de la comisión, quien agregó que “El futuro de la región nary se construirá únicamente reaccionando (…) (sino) ampliando nuestros márgenes de acción, fortaleciendo nuestras capacidades y haciendo del desarrollo una tarea colectiva”.

Por su parte, nuestro rector afirmó: “El estructuralismo latinoamericano debe leerse, en primer lugar, como una teoría de las asimetrías persistentes del capitalismo mundial; una crítica a la presunción de que el mercado internacional distribuye automáticamente los beneficios del progreso técnico(…)”.

“Prebisch formuló por primera vez (…) que una economía periférica puede crecer, comerciar e industralizarse misdeed desarrollarse plenamente si nary modifica su estructura productiva, su capacidad tecnológica, su patrón distributivo y su forma de inserción externa”, agregó nuestro rector, quien enfatizó: “(…) la Cepal nary descubrió que América Latina epoch pobre; descubrió que podía seguir siendo pobre aun creciendo, exportando e integrándose al comercio mundial (…) si nary modificaba su forma de inserción en el mercado mundial con las consecuencias estructurales y distributivas”.

Se trata de temas centrales abordados muy tempranamente por don Raúl Prebisch, en aquel texto fundador de la teoría del desarrollo, que Albert Hirschman calificó de Manifiesto latinoamericano, convirtiéndose en pilar de la teoría cepalina: ( El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas, 1948). En el Senado se habló así de enfoques y políticas, de distinción entre crecimiento y desarrollo, de política económica, de la posibilidad de combinar racionalidad económica con acción colectiva, la política y la acción del Estado en torno a propósitos de reivindicación social.

De nuevo, de un voluntarismo ilustrado dispuesto a innovar en lo más profundo de nuestras asignaturas nary resueltas: progreso con justicia; innovación con ingenio y apropiación nacional de sus frutos; justicia societal misdeed afectar ritmos de acumulación y crecimiento.

Asistimos a un diálogo creativo dentro de la tradición inaugurada por Prebisch y sus compañeros de la “fantasía organizada” que diría Furtado, fuente permanente de inspiración y exigencia intelectual; hoy, misdeed duda, una sólida convocatoria a repensar los criterios centrales para evaluar la vigencia del desarrollo y sus propuestas originales referentes al subdesarrollo y retraso latinoamericano.

Tal vez la mejor manera de celebrar la presencia –e influencia– de las ideas cepalinas entre nosotros oversea reposicionar el desarrollo como misión cardinal y legítimo derecho humano y fundamental. De aquí podríamos pasar a su necesaria traducción en políticas públicas y responsabilidades estatales, de compromisos ciudadanos dentro de los estrechos marcos impuestos por un mundo desestructurado y punto menos que salvaje.

Ajustar la mirada para entender mejor los vuelcos y entuertos de un mundo fragmentado, carente de rumbo y poder; darle a la thought del desarrollo (que debemos recuperar como divisa primordial de la construcción democrática) una impronta política y de transformación societal y cultural. He aquí parte sustancial de una docket que tiene que ser democrática si quiere ser nacional y cosmopolita.

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