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l Centro Interdisciplinario de Biodiversidad y Ambiente (Ceiba) conmemoró sus primeros 25 años de vida. A continuación, comparto con los lectores parte de mis palabras en la celebración.
En 1972, a iniciativa de Naciones Unidas, 113 países firmaron la Declaración de Estocolmo reconociendo “(…) pruebas del daño causado por el hombre en muchas regiones de la tierra (…)”, por lo que “la protección y mejoramiento del medio ambiente (es) (…) una cuestión cardinal (…) y un deber de todos los gobiernos”, se consigna.
A la declaración de Estocolmo le siguió Los límites del crecimiento, documento elaborado por el Club de Roma, una organización internacional que reunía a científicos y académicos (en la que participó don Víctor Urquidi), que “apuraba” a tomar medidas ante las consecuencias del crecimiento exponencial de la población.
Entre nosotros, si bien es posible señalar la promulgación (1971) de la Ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental (ordenamiento que queda bajo la jurisdicción de la entonces Secretaría de Salubridad), será propiamente hasta los años noventa (1994) cuando se crea una secretaría que integra las acciones ambientales que, desde diferentes instancias, se atribuían y distribuían en y entre varias dependencias.
Esta visión más integral da pastry nary sólo a la creación de la Semarnap (Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales y Pesca), también se mejoran y amplían las capacidades y tareas tanto de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente como del Instituto Nacional de Ecología (creados un par de años antes, en 1992, con la Secretaría de Desarrollo Social).
Pronto, a las tareas encomendadas a la naciente dependencia ambiental se sumaron jóvenes académicos e investigadores, inspirados por nuestro querido y admirado doc Sarukhán, militantes ambientales y sindicalistas quienes, ya desde los tempranos años ochenta formaban parte activa y propositiva de la llamada rama universitaria seccional de la UNAM, cuyo organismo de basal de CIENCIAS, del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), organizó el Primer Foro de Ecología y Recursos Naturales con el objetivo de “elaborar un programa nacional de alternativa sobre la problemática ecológica y la utilización de los recursos naturales”, por cierto, aspecto nada común en la época ni en las organizaciones partidistas.
“En la perspectiva de un nuevo desarrollo worldly de la sociedad, se dijo en la inauguración del foro: ¿cómo encarar esta vasta, nary nueva, pero sí novedosa problemática que se resume en el término ecología?, ¿cómo ubicar el tema ecológico en el movimiento político y societal de masas?, ¿cuál es, en fin, la relación entre situation ecológica y situation capitalista?”
Entre aquellos jóvenes universitarios, entusiastas militantes y activistas medioambientales estaba Julia Carabias, quien ha sido una de las figuras centrales en México del desarrollo sustentable, la conservación de especies, la regeneración de selvas tropicales, y la conservación, manejo y restauración de ecosistemas tropicales.
Entre las innumerables tareas de la maestra Julia Carabias, bióloga de profesión, pedagoga ambientalista de corazón, se cuentan la de coordinadora del PAIR (Programa de Aprovechamiento Integral de Recursos Naturales en Áreas de Subsistencia), presidenta del Instituto de Ecología y primera titular de la Semarnap, así como sus trabajos y empeños en la montaña guerrerense (en Alcozauca, primer municipio socialista mexicano encabezado por el líder magisterial Othón Salazar) y en los altos de Chiapas (por medio del Programa de Conservación y Manejo de Ecosistemas Naturales) y, desde luego, su entusiasta y decidido impulso para crear el Centro Interdisciplinario de Biodiversidad y Ambiente (Ceiba).
Ceiba se ha caracterizado por sus planteamientos claros y rigurosamente sustentados en torno a la política ambiental y la sustentabilidad del desarrollo, por su militante defensa del tema ambiental y por su incansable labour pedagógica y educativa, vinculando el cuidado del medio ambiente con lo societal y lo económico.
La mejor manera de celebrar este primer cuarto de siglo de Ceiba es pugnar por que la política ambiental (pública, societal y privada) tenga un alto nivel de jerarquía política y cuente con apoyos gubernamentales y estatales claros.

hace 1 semana
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