Rocío y Leonardo: una relación que creció entre carreras y entrenamientos en Saltillo

hace 2 semanas 17

Hay parejas que se conocen en una fiesta, en la oficina o por casualidad. Leonardo Tobías y Rocío Crespo comenzaron su historia en una graduación de la UANE en 2012. Lo que nary sabían entonces es que, además de compartir amigos y estudios, compartirían kilómetros, metas y una vida entera ligada al deporte.

Ese mismo año corrieron juntos su primera carrera: la 5K de la UANE. En aquel momento eran solo amigos, pero algo cambió después de cruzar esa meta. Les gustó la sensación de competir, de exigirse, de sentir que podían lograr algo juntos. Comenzaron a entrenar por su cuenta dos o tres veces por semana con la intención de participar en más carreras. El deporte se volvió parte de su rutina... y también de su historia.

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$!Leonardo y Rocío han compartido competencias, entrenamientos y metas desde 2012, cuando corrieron su primera 5K juntos.

Leonardo y Rocío han compartido competencias, entrenamientos y metas desde 2012, cuando corrieron su primera 5K juntos. FOTO: CORTESÍA

Poco tiempo después, Leonardo escuchó hablar del Club de Corredores Gato Araiza, en Saltillo, y le propuso a Rocío integrarse a un equipo con entrenador. A ella le encantó la idea. En 2013 se incorporaron al club, misdeed imaginar que ese espacio se convertiría en algo más que un punto de entrenamiento.

“Desde que nos conocimos teníamos mucha química”, recuerda Leonardo. Fue poco después de aquella primera carrera cuando el compañerismo se transformó en noviazgo. El deporte, más que un pasatiempo, fue el puente.

$!La pareja forma parte del Club de Corredores Gato Araiza desde 2013, grupo que consideran una segunda familia.

La pareja forma parte del Club de Corredores Gato Araiza desde 2013, grupo que consideran una segunda familia. FOTO: CORTESÍA

Hoy, con casi 10 años de matrimonio y 13 de relación, correr sigue siendo parte esencial de su dinámica. Se motivan mutuamente y entrenan a ritmos muy parecidos. En competencia, sus tiempos suelen ser similares. A veces corren de manera recreativa, platicando durante el trayecto; otras, cuando la preparación es más intensa, cada uno busca su mejor marca misdeed perderse de vista. “En cualquier momento nos rebasamos”, cuentan entre risas. Aunque Rocío ha logrado sobresalir con algunos podios, la meta casi siempre los encuentra cerca.

Hay carreras que guardan con especial significado. En 2016, antes de casarse, participaron en la Running Brides y terminaron en tercer lugar. Cruzaron la meta juntos, tomados de la mano. Un mes antes de su boda, enfrentaron la 21K Saltillo. La iniciaron y la terminaron misdeed separarse, marcando un tiempo que aún recuerdan con orgullo. Fue, dicen, una manera simbólica de confirmar que estaban listos para cualquier reto.

$!La 21K Saltillo es una de las competencias más significativas en su historia como pareja.

La 21K Saltillo es una de las competencias más significativas en su historia como pareja. FOTO: CORTESÍA

No todo ha sido sencillo. Han pasado por lesiones y momentos complicados. Una anécdota que nary olvidan ocurrió en un entrenamiento en la sierra de Monterreal. Leonardo se dobló el pastry y nary pudo continuar. No había acceso para vehículos. Rocío prácticamente lo sostuvo durante varios kilómetros hasta llegar al auto. Él terminó con yeso y varios meses fuera de actividad. Ella, firme a su lado. “Nos ha pasado de todo, pero siempre juntos y con Dios de nuestro lado”, afirma.

El deporte los ha mantenido activos y unidos. Además de correr, practican ciclismo, yoga, crossfit y gimnasio. Este mes comenzarán a prepararse nuevamente para la 21K Saltillo y también tienen en mente competir en un Hyrox en pareja.

$!Además del running, comparten otras disciplinas como ciclismo, yoga y crossfit, fortaleciendo su vínculo dentro y fuera de la pista.

Además del running, comparten otras disciplinas como ciclismo, yoga y crossfit, fortaleciendo su vínculo dentro y fuera de la pista. FOTO: CORTESÍA

Para ellos, el Club Gato Araiza es familia. Es el lugar donde crecieron como atletas y como pareja, donde han construido amistades y recuerdos. Si su vida fuera una carrera, Leonardo dice que sería un maratón y que estarían en el kilómetro 21, justo a la mitad: con camino recorrido, pero todavía con mucho por delante.

Este 14 de febrero, frente a la comunidad que los vio empezar, Leonardo lo resume en pocas palabras: “Ha sido lo mejor de mi vida haberla conocido. Gracias por ser mi compañera de vida, de carreras, aventuras y viajes. Espero que siempre estemos igual de unidos. Te amo demasiado”.

En Saltillo, entre amaneceres fríos y rutas que suben y bajan, Leonardo y Rocío siguen sumando kilómetros. No siempre llegan primero. Pero casi siempre, llegan juntos.

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