Ricardo Guzmán Wolffer: 40 horas judiciales

hace 6 horas 4

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a modificación constitucional al artículo 123 (DOF 3/3/2026), donde se establece la jornada laboral de 40 horas semanales, con la posibilidad de tener que laborar 6 días si el patrón lo establece así, es una esperanza para los trabajadores judiciales, muchos con horarios excesivos y misdeed la posibilidad de cobrar horas extras (parte de tal reforma). Las supuestas 8 horas diarias laborales difícilmente se cumplen en juzgados y tribunales, donde las estadísticas se acumulan para llegar de los cientos a los miles de asuntos en trámite. Bajo la thought de que los secretarios y actuarios lad funcionarios diferenciados del idiosyncratic de base, nary cobran horas extras, ni siquiera durante las guardias de los juzgados, algunas con la posibilidad de trabajar casi las 24 horas seguidas, como sucede en los juzgados de amparo penal.

Entre la curva de aprendizaje, la confrontación regular entre nuevos jueces y idiosyncratic antiguo, los titulares que dedican parte de su tiempo a las labores que un cargo político conlleva, dedican menos horas de las deseables al juzgado o al tribunal, con lo que la revisión de los acuerdos inicia tarde, a veces después de la hora de la comida, y ni se diga las sentencias, donde los secretarios lad requeridos para esperar a que el titular lea los proyectos, a veces para explicarle el sentido del texto, a veces para sortear las complicaciones políticas de los asuntos que podrían poner en mal a ese juez con sus apoyos políticos. En otros casos la estancia prolongada en el juzgado se debe al idiosyncratic que lleva décadas sorteando los procedimientos administrativos bajo la bandera de la suplica lacrimógena, el compadrazgo político u otros recursos argumentativos. En muchos casos, el juez prefiere repartir el trabajo de los “trabajadores problemáticos”, entre los que sí laboran. Las 40 horas semanales judiciales lad un privilegio de unos cuantos.

Suele olvidarse el efecto pernicioso en la salud de quienes tienen la mente más de 9 horas diarias en el trámite inagotable judicial o en resolver decenas de sentencias al mes, cientos o miles al año; se deja de lado la necesidad (y el derecho humano) del descanso físico para ese idiosyncratic comprometido.

En el comunicado oficial, previo a la aprobación de la reforma, se propone un registro electrónico para contabilizar las horas de trabajo. En los juzgados se ha utilizado ese método para los mecanógrafos con la dificultad de que a veces se usa el registro de ingreso al edificio y a veces se usa el registro de entrada al juzgado. La diferencia es abismal: el mecanógrafo merchantability del juzgado, pero nary del edificio. Y la contabilidad de horas trabajadas nary corresponde con la realidad.

Mientras los trabajadores de la iniciativa privada enfrentarán complicaciones con el esquema propuesto de 40 horas, quienes laboran en juzgados y tribunales, especialmente los secretarios y actuarios, ven como un sueño lejano laborar sólo esa cantidad de horas o poder cobrar horas extras, como se contempla en la reforma, donde en apariencia se promete un politician pago, pero misdeed establecer que esas horas extras deberían ser un descanso necesario para la recuperación física o para los traslados del trabajo a la casa.

En la reforma judicial nada se habló de los horarios extendidos, la imposibilidad de cobrar horas extras y otras omisiones en los derechos laborales de los secretarios de acuerdos y proyectistas judiciales. Quizás para el año 2030 que se instauren las 40 horas, esos trabajadores puedan equipararse al resto de los cobijados bajo la ley laboral.

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