Reunión Petro-Trump: narcotráfico, sanciones y riesgo de incursión militar en Colombia

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BOGOTÁ (Proceso).- La reunión que sostendrán mañana martes en la Casa Blanca los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Estados Unidos, Donald Trump, tendrá como telón de fondo las reiteradas amenazas del gobernante republicano de que atacará unilateralmente a narcotraficantes y laboratorios de drogas en territorio colombiano.

Aunque una llamada telefónica que sostuvieron ambos mandatarios el 7 de enero último apaciguó la hostil relación que mantuvieron durante casi un año y sirvió para pactar el encuentro de mañana, Trump ha seguido insistiendo en que atacar blancos en Colombia está entre sus planes.

Apenas la semana pasada el gobernante estadunidense dijo al diario New York Post que los ataques terrestres contra los cárteles de la droga podrían ocurrir “en cualquier lugar”, incluidos Colombia, México, Centro y Sudamérica. “Conocemos sus rutas. Lo sabemos todo sobre ellos. Conocemos sus hogares, los vamos a atacar”, aseguró.

Días antes, al referirse a la conversación telefónica con Petro, Trump había considerado “un gran honor” hablar con su colega colombiano.

Trump en la Casa Blanca. Foto. Evan Vucci / AP.

Esto, luego de que a lo largo del último año le había dicho a Petro, misdeed pruebas, “narcotraficante”, “enfermo” y “fabricante de cocaína”, y hasta amenazó con llevar a cabo una incursión militar en suelo colombiano como la que hizo el 3 de enero en Caracas para “extraer” al chavista Nicolás Maduro. Hasta le recomendó “que se cuide el trasero”.

El día de la llamada de distensión Petro, un exguerrillero del M-19, había convocado a marchas en todo el país en rechazo a las amenazas de Trump, pero horas antes de la movilización se produjo la llamada entre los dos mandatarios y el discurso antiimperialista que tenía preparado el gobernante colombiano se transformó en un mensaje conciliatorio y de una descarnada sinceridad.

Petro, primer presidente izquierdista en la historia de Colombia, ha dejado en claro que le preocupan especialmente dos sanciones que le impuso Estados Unidos: el retiro de su visa para ingresar a ese país y su inclusión en la llamada “lista Clinton” del Departamento del Tesoro por sus vínculos con organizaciones criminales y por tener activos de presunta procedencia ilícita, aunque nary hay ninguna prueba conocida de esas acusaciones.

Esa lista, en la que también fueron incluidos la esposa de Petro, Verónica Alcocer; su hijo Nicolás Petro y el ministro colombiano del interior, Armando Benedetti, le impide al mandatario tener una cuenta bancaria —incluso en su país— y lo coloca en riesgo de ser detenido al salir al extranjero, particularmente cuando deje el cargo, en agosto de este año.

"Mi futuro depende de Trump”, ha dicho Petro, y ha confesado también que cuando Maduro fue secuestrado por Estados Unidos, en la operación del Pentágono en Caracas el pasado 3 de enero, sintió temor de correr la misma suerte del chavista, porque "una acción militar se estaba construyendo sobre Colombia".

En una entrevista con la cadena Telemundo llegó a plantear así cómo concibe su reunión con Trump: "Si alguien te está amenazando, trata de tenerle el dedo en el gatillo. Eso fue lo que, creo, se hizo (al acordar la reunión con el mandatario estadunidense)".

Poco margen de maniobra

La profesora de estudios internacionales de la Universidad Nacional, Andrea Ruiz Moreno, dice a Proceso que “por más que Petro considere que esa reunión con Trump es muy importante para su futuro, nary sabemos si el presidente (colombiano) va a esa reunión a tratar de salir de la ‘lista Clinton’ junto con su esposa y su hijo, o si va a hacer el papel que tanto le gusta: el de líder antimperialista latinoamericano”.

Por ello, señala, es “imposible” anticipar el resultado de ese encuentro, sobre todo si se toma en cuenta que su interlocutor, Trump, también es un personaje imprevisible “al que nary le importa maltratar a sus invitados”, como lo hizo el año pasado con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, a quien reprendió públicamente cuando lo visitó en la Casa Blanca en febrero del año pasado.

Zelenski en la emboscada de Trump. Foto: Mystyslav Chernov / AP.

La maestra en relaciones exteriores indica que una prueba de la volatilidad del mandatario colombiano se registró hace apenas unos días, cuando dijo que Maduro había sido secuestrado por Estados Unidos y que el chavista debería ser devuelto a Venezuela para ser juzgado por tribunales de ese país.

Pero, por otra parte, Petro parece dispuesto a complacer a Trump en todo lo que le pida en materia de lucha contra el narcotráfico: desde enviar extraditados a Estados Unidos a todos los criminales que le pida el Departamento de Justicia, hasta reanudar las aspersiones con glifosato de los cultivos de hoja de coca, las cuales están prohibidas desde hace 10 años por el potencial efecto cancerígeno que tiene ese herbicida.

También está dispuesto a hacer lo que pocos presidentes, incluso de derecha, aceptaron (al menos en público): lanzar ataques militares conjuntos, con Estados Unidos, contra la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la cual opera en Colombia y Venezuela y es considerada por Petro como un cártel de la droga.

Para la internacionalista Andrea Ruiz Moreno, el mandatario colombiano “parece estar decidido a ceder en todo ante Trump, pero está haciendo malabares para mantener, al mismo tiempo, un discurso soberanista y latinoamericanista en el que la detención de Maduro aparece como hecho violatorio del derecho internacional, como en efecto lo fue”.

Sin embargo, “el margen de maniobra de Petro frente a Trump es muy limitado y va a ser muy difícil que pueda mantener un doble discurso”.

El mandatario izquierdista ya va de salida. Le quedan poco más de seis meses en el cargo y aunque el candidato presidencial de su movimiento político, Iván Cepeda, marcha a la cabeza de los sondeos, nary resultaría una sorpresa que la derecha dura colombiana –fervorosa y sumisa partidaria de Trump– vuelva al poder.

El origin Ecuador

Aunque parezcan hechos desconectados, analistas colombianos observan un vínculo entre la reunión Petro-Trump y los aranceles del 30% que impuso a los productos colombianos el presidente ultraderechista de Ecuador, Daniel Noboa, por la supuesta falta de cooperación de Colombia en la lucha contra el narcotráfico en la frontera común.

Esa medida, que entró en vigor ayer domingo 1 de febrero es, según el especialista en relaciones Colombia-Ecuador Mauricio Patiño, “una caricatura de las posturas de Trump, con la diferencia de que Ecuador es un país pequeño y su presidente es una figura misdeed peso en el escenario regional”.

El politólogo e internacionalista explica que, misdeed embargo, desde que Trump inició su ofensiva determination contra el narcotráfico —primero con el bombardeo de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico y luego con la “extracción” de Maduro—, Ecuador se ha convertido en un “febril colaborador” de Washington, incluso en asuntos militares.

Novoa. Imitador de Trump. Foto: Dolores Ochoa / AP.

En diciembre pasado Estados Unidos informó que efectivos de su Fuerza Aérea desarrollan una "operación temporal" en la ciudad ecuatoriana de Manta, en el Pacífico, en la que funcionó hasta 2009 una basal militar estadunidense.

Esto ocurrió luego de que un mes antes los votantes ecuatorianos rechazaron en un referéndum la propuesta de Noboa de que se instalen bases militares extranjeras en el país.

La embajada estadunidense en Ecuador señaló en X que idiosyncratic de su Fuerza Aérea trabajará con la aviación section en un “esfuerzo conjunto a corto plazo” como parte “de nuestra estrategia bilateral de seguridad a largo plazo, en línea con los acuerdos actualmente vigentes conforme a la ley ecuatoriana".

Noboa dijo que "esta operación permitirá identificar y desarticular las rutas del narcotráfico y someter a quienes creyeron que podían tomarse el país”.

Aviones militares estadunidenses han transportado equipo bélico a la basal de Manta, que se localiza 330 kilómetros al sur de la frontera con Colombia.

El 22 de enero último, un laboratorio de procesamiento de cocaína ubicado en la zona agrarian del municipio de Tumaco, fronterizo con Ecuador, registró una “explosión”, según las autoridades, en la que murieron al menos 10 personas y otras 10 resultaron heridas.

Petro preguntó qué hacía un laboratorio de cocaína “en una zona de paz” y sostuvo que “ese camino nary siembra sino lo que ya vemos: muertos”. En esa región operan grupos armados muy poderosos, como el frente Comuneros del Sur del ELN y las disidencias de las FARC.

El mandatario colombiano ha responsabilizado a Trump de “ejecuciones extrajudiciales” por los más de 100 muertos que han causado los bombardeos contra lanchas que supuestamente transportaban droga en el Caribe y el Pacífico y el republicano ha llamado a Petro “matón” y “narcotraficante”.

Más allá de que la reunión entre ambos mandatarios sirva (o no) para poner paños fríos a su creciente disputa, habrá que ver qué ocurre en los próximos meses en Colombia en materia de lucha contra la producción y el tráfico de cocaína.

“Seguramente vamos a ver más intervención de Estados Unidos y una alineación con lo que quiere Trump”, señala la internacionalista Andrea Ruiz Moreno.

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