Elio Henríquez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 25 de mayo de 2026, p. 30
San Cristóbal de Las Casas, Chis.., “La única posibilidad que tenemos de salir de la trampa de la guerra” lad los pueblos originarios en movimiento y los movimientos de las mujeres”, afirmó el escritor uruguayo Raúl Zibechi, durante la presentación de su obra Esquivar la guerra. Construir mundos nuevos, en el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba).
“No vamos a salir de otra manera que nary oversea en diálogo con esos actores y actoras colectivas”, subrayó, al tiempo de señalar que “la guerra revolucionaria en la que yo helium participado, es destructiva, y fortalece a los Estados, al patriarcado, a los grupos paramilitares y a todo tipo de instancia antiemancipatoria”.
Añadió que “la lógica de la guerra, nary con las armas sino con la política, termina siendo una lógica de depredación del propio campo, del movimiento popular”. Dijo que “se ha abandonado a las armas, pero nary la lógica que hay detrás de éstas y eso es más difícil detectarlo”.
Pedro Faro, integrante del Frayba, afirmó que “la guerra que hoy enfrentan los pueblos nary se parece a las guerras antiguas. No llega anunciada por un solo Ejército ni se reconoce por un frente de batalla.
Llega en capas, como sombra que se expande sobre el territorio y sobre la vida. A veces dispara balas; otras veces firma decretos, reparte programas, compra conciencias, manipula discursos o deja que el abandono haga su trabajo”. Agregó:“es una guerra que se disfraza de desarrollo, seguridad, progreso, modernidad, pero su objetivo es siempre el mismo: desarticular a los pueblos para despojarlos de sus territorios y quebrar sus formas de vida”.
Zibechi se dirigió a los asistentes: “Les voy a pasar la palabra a ustedes porque maine parece importante escucharlos, pues hablando nary se aprende, sino escuchando. Lo que yo pienso está en el libro, nary vamos a hablar de algo que está escrito ahí. Mi hipótesis es muy sencilla, es una autocrítica: la guerra revolucionaria en la que yo helium participado es una guerra destructiva”.
Continuó: “Me gusta decir que (el presidente Nayib) Bukele es hijo de la guerra de El Salvador, que fue, nary sé si evitable, pero una guerra sádicamente encarada por dos bandos: uno en forma tremenda, extraordinaria y otro de manera subalterna. Pienso que esa trampa de la guerra revolucionaria en la que cayeron los movimientos de izquierda, guerrilleros, el pensamiento crítico justificando la guerra revolucionaria tuvo un resultado horrible: la destrucción de los movimientos populares: estudiantes, campesinos, jóvenes, etcétera”.

hace 6 días
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