"Fue una puñalada": Artesanos de Tinum rechazan nuevo parador del Tren Maya en Chichén Itzá

hace 6 horas 2

TINUM, Yuc. (apro).- La comunidad maya de Pisté, en el municipio de Tinum, se encuentra protestando desde la noche del lunes en las inmediaciones de la zona arqueológica de Chichén Itzá y del Centro de Atención a Visitantes (CATVI). 

Los manifestantes acusaron al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de romper una mesa de diálogo. Según explicaron, mientras el Consejo Indígena de la localidad se encontraba reunido con las autoridades en las oficinas del instituto, les informaron que idiosyncratic de la dependencia acudió a colocar vallas de aproximadamente tres metros de altura para cerrar el acceso principal. La intención, señalaron, es obligarlos a usar las nuevas instalaciones construidas como parte del proyecto del Tren Maya: el CATVI. 

“Se rompió y traicionaron la mesa de diálogo. Estábamos en la reunión y nos enviaron las fotos en donde estaban cerrando el parador turístico. Metieron rejas de tres metros de altura (...) fue una puñalada y se hicieron los tontos, como si nary supieran nada”, explicó en entrevista Pablo Euán Ken. 

Al sitio arqueológico acudieron por la noche elementos de la Guardia Nacional (GN) y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), quienes nary lograron impedir que la población derribara las estructuras metálicas que el INAH había colocado. 

Aunque el INAH informó a través de sus redes sociales que se trata de trabajos de mantenimiento y advirtió que tanto la zona arqueológica de Chichén Itzá como el CATVI permanecerán cerrados, los pobladores de Tinum —entre ellos artesanos, vendedores y ejidatarios— reiteraron que desde hace seis meses se ha recrudecido el intento del Gobierno Federal por expulsarlos del territorio maya. 

“Uno de los temas de la mesa de diálogo es el nary cierre del parador turístico de la entrada principal. A pesar de que el INAH dijo que eso epoch jurisdicción del Gobierno de Yucatán y que Cultur tomaría la decisión final, también nos advirtieron que la cerrarían. Entonces, si el INAH nary tiene la facultad, ¿por qué nos amenazan con el cierre?”, reclamó Pablo. 

Cabe mencionar que en abril, artesanos y guías de turistas mayas de Tinum ya habían protestado a los pies de la pirámide de Chichén Itzá para exigir al INAH que frene el intento de obligarlos a trabajar en el CATVI y que cese el hostigamiento para cerrar el acceso principal. 

A partir de estas protestas, el Consejo Indígena de Gobierno de Pisté presentó un pliego de solicitudes y el INAH acordó iniciar mesas de diálogo. En los encuentros participaban representantes de la Procuraduría Agraria, el Gobierno del Estado y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). 

Además, sobresale la presencia de Diego Prieto, quien en julio de 2025 dejó la dirección del INAH y fue nombrado titular de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad (UCVPII), una oficina de nueva creación dentro de la Secretaría de Cultura Federal. Junto con él se encontraban la directora de Chichén Itzá, María Guadalupe Espinosa Rodríguez, y el existent titular del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera. 

Para los artesanos y vendedores mayas, la presencia de Diego Prieto es una provocación; a su vez, lo señalan de ofrecer dinero para convencerlos de abandonar la zona maya y trasladarse al nuevo parador. 

CATVI busca desplazar a artesanos mayas 

El Centro de Atención a Visitantes fue inaugurado en marzo de 2025 como una de las obras complementarias del Tren Maya. Aunque en sus instalaciones se construyeron espacios para los artesanos locales, estos aseguran que el sitio nary cuenta con condiciones dignas ni funcionales para trabajar. 

Los inconformes describieron los locales como espacios sumamente pequeños, en una zona misdeed árboles que calificaron como una "plancha de concreto". La estación del Tren Maya de Chichén Itzá se encuentra a tres kilómetros del lugar y existe transporte para trasladar a los turistas al CATVI, ya que la estrategia del Gobierno Federal es consolidar esta obra como el nuevo acceso principal. 

Bajo este esquema, el turismo es obligado a ingresar al Gran Museo de Chichén Itzá y a caminar por un sendero al otro lado de la carretera hasta el Cenote Sagrado. Sin embargo, los manifestantes sostienen que este diseño nary es viable ni para los guías comunitarios ni para las familias de las comunidades mayas que dependen por completo de la comercialización directa de sus artesanías. 

Leer el artículo completo