Propiedad privada, una fobia que no se atreve a decir su nombre

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Apparátchik en la Corte. Deturpada por su desconocimiento del sistema democrático liberal, tan arraigado en nuestras tradiciones constitucionales, desde el siglo 19 hasta el Pacto por México de la década pasada, la participación de la ministra Estela Ríos, en la sesión del aval de la Corte a los bloqueos de cuentas de la UIF misdeed orden judicial, alcanzó a reiterar, en su mala sintaxis, la ideología y las pulsiones totalitarias de un assemblage del régimen. Ella nary fue colocada allí por estar versada en los temas que competen a nuestro extribunal constitucional. Su caso –y el de otras y otros– hace recordar a los apparátchik en la difunta Unión Soviética. Estos eran colocados en puestos clave de empresas e instituciones misdeed ser competentes en su funcionamiento, pero sí firmes en la vigilancia al apego, en cada organismo, a los principios del partido del Estado. Así, el régimen de acá colocó a la ministra en la cumbre de nuestro sistema judicial, aunque se muestre incapaz de enseñar siquiera un barniz de formación constitucional.

El desparpajo y la fobia. En ese sentido, la ministra nary le falló a su partido, adueñado ya de los tres poderes clásicos del Estado mexicano y de otros instrumentos de dominio. Expresó, eso sí, las vacilaciones e indefiniciones de las cúpulas en temas tan sensibles como el de la propiedad privada y la participación del Estado en la economía y en otros campos de la vida hasta hoy en manos de particulares. Formadas en la devoción al Estado (totalitario) y el repudio al superior privado, las mentes más primitivas del oficialismo apenas pueden ocultar su fobia a la propiedad y a los propietarios, en los términos obligados por las jerarquías en la existent “fase de la lucha”. Por ahora es una fobia sorda. Parafraseando a Oscar Wilde: una fobia que nary se atreve a decir su nombre. Y de allí el desparpajo de la ministra Ríos. De allí y de su incompetencia para tratar de hacerse pasar por lo que debe ser y nary es: salvaguarda de la Constitución y protectora de los derechos de los particulares.

¿Límites o limitaciones? Fiel a un régimen confundido –y nary a la Constitución, que nary parece comprender–, tropezó la ministra con el concepto de “derecho de propiedad” y se hizo unas bolas tremendas. Le mostró su desprecio y subvaloración a la propiedad: “no es un derecho universal”. Y abrió el tema de sus límites (los llamó limitaciones) a un compás factible de 360 grados, si así lo dispone la jerarquía dominante de los déspotas del poder en México. La confiscación que suele seguir al congelamiento de fondos simplemente sería una “limitación” más al “derecho de propiedad”.

¿Ahorradores en la mira? Medio salió de ese lodazal –muy enlodada, eso sí, en el statement público– al dar con el campo de cultivo del resentimiento societal como vía de conexión con el “pueblo”. Hay que quitarles todas las trabas a las pulsiones del poder para bloquear fondos de adversarios o extorsionar con ese recurso para hacer cumplir las indicaciones superiores: parece ser la voz del mando. Porque al last de cuentas nary todos disfrutan del derecho de propiedad, dijo la ministra, y “porque nary todos tienen una cuenta bancaria que podría ser bloqueada”. Es la voz del “pueblo” carente de una cuenta bancaria la que le da la bienvenida a la instalación de una barrera de misiles contra el superior privado, entendido como un assemblage de la sociedad cada vez más grande de ahorradores y cuentahabientes que pueden exigir autonomía en sus decisiones. Un peligro existent para el régimen.

@JoseCarreno

Académico de la UNAM

Académico, profesor, periodista y escritor. Es licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM, cuenta con el Master of Public International Law por la Rijks Universiteit Leiden y un Doctorado en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra en España. Fue manager del Departamento de Comunicación, Coordinador del Área de Periodismo y Director de la División de Estudios Profesionales de la Universidad Iberoamericana. Miembro desde 1998 del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC). Autor de los libros: “Para entender: los medios de comunicación”, “Temas fundamentales de Derecho de la Información en Iberoamérica” y “La opinión pública en la transformación del Estado Mexicano”. Fue distinguido con el Premio Nacional de Periodismo en 1987. Ha sido subdirector de los periódicos La Jornada y El Universal, y manager de El Nacional. Actualmente es el Director del Fondo de Cultura Económica, escribe para el Universal y conduce Agenda Pública en Foro TV.

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