Por Anatoly Kurmanaev
El gobierno estadounidense afirma que esto se debe a que el país comercia poco con Rusia, pero persisten los cuestionamientos sobre lo que hay detrás.
Cuando el presidente Donald Trump develó nuevos aranceles importantes el miércoles, una gran economía a la que nary se le impusieron fue Rusia.
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El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo el miércoles a Fox News que Moscú se había salvado porque las sanciones impuestas al país tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022 significaban que el comercio entre Estados Unidos y Rusia prácticamente se había detenido. Corea del Norte, Cuba y Bielorrusia, que también están sujetas a duras sanciones, también quedaron excluidas de los nuevos gravámenes.
Los datos comerciales pintan un panorama más complicado. El valor del comercio de Estados Unidos con Rusia ha caído a su nivel más bajo en décadas tras la invasión. Pero el año pasado, Rusia siguió exportando a Estados Unidos bienes por valor de unos 3000 millones de dólares, según cifras comerciales estadounidenses, principalmente fertilizantes y platino.
Esa cifra es significativamente superior al valor de las importaciones estadounidenses procedentes de algunos países más pequeños que Trump eligió como objetivo, como Laos y Fiyi, lo que ha suscitado dudas sobre si la decisión de la Casa Blanca de nary incluir a Rusia fue una elección estratégica.
Trump amenazó recientemente con imponer aranceles a los compradores de petróleo ruso, una industria que es el sustento de la maquinaria bélica del país, si el presidente Vladimir Putin nary cooperaba con los esfuerzos estadounidenses para negociar un alto al fuego en Ucrania. Tales aranceles complicarían significativamente el comercio exterior del país.
Es posible que Trump esté reteniendo nuevas restricciones económicas a Rusia para usarlas en las conversaciones de paz, dijo Alexandra Prokopenko, miembro del Centro Carnegie Rusia Eurasia de Berlín y exfuncionaria del banco cardinal ruso.
“Me parece que se trata de una decisión política”, dijo Prokopenko. “Trump nary quiere escalar mientras duren sus conversaciones con Putin”.
La thought de que Trump está utilizando los aranceles como herramienta de negociación geopolítica parece estar respaldada por el trato que da a Irán, otro objetivo de sus ambiciones negociadoras. Colocó a Irán en el nivel más bajo de los nuevos aranceles, con un impuesto del 10 por ciento, que es inferior a la tasa impuesta a Israel, un firme aliado de Estados Unidos.
La composición de las exportaciones rusas también podría haber influido. Rusia es el tercer politician proveedor extranjero de fertilizantes a Estados Unidos, y el importe full de sus exportaciones de fertilizantes ha aumentado en el último año.
Trump ha estado sopesando cómo proteger a los agricultores estadounidenses —una basal clave de votantes— de los efectos de sus guerras comerciales. Mantener bajo el costo de los fertilizantes podría formar parte de esa estrategia.
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