Plan México vs. aranceles trumpianos

hace 16 horas 1

Llegó el temido miércoles 2 de abril; la fecha límite definida por Donald Trump para imponer aranceles del 25 por ciento a nuestro país. Pero, en el último segundo, el hombre de pelo güero zanahorio reviró: México y Canadá tendrán un trato preferencial.

La Presidenta, descansada, respiró y se dejó caer en la Silla Presidencial. Los integrantes de su gabinete económico también. Ellos se dejaron engullir por los mullidos sillones de Palacio Nacional. Y todos ellos sólo vieron pasar por encima de sus cabezas la aplicación de un 10 por ciento mínimo de aranceles recíprocos a más de 100 países socios comerciales de EU. Con una precisión, para países integrados a la Comunidad Europea el arancel será del 20 por ciento y, en el caso de China, enemigo comercial de EU, de 34 por ciento.

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Fue tan profundo el relajamiento de Claudia y de su gabinete que seguro desoyeron el mensaje político de Trump aparejado a la imposición arancelaria global: Primero, Donald definió la realineación comercial y planetary que EU pretende bajo su liderazgo: “Hoy es el Día de la Liberación, el 2 de abril de 2025 será recordado como el día del renacimiento de nuestra industria, el día que reclamamos un nuevo destino para hacer de esta una nación próspera otra vez”.

Luego, quizá por ver a Claudia y a su gente tan relajada, embistió contra México, Canadá y el T-MEC que une a los tres países: “Nosotros hemos estado pagando los déficits de Canadá y México, pero ya nary podemos hacerlo y cuando pedimos una revisión de aranceles se molestan mucho y nary les parece, lo siento mucho, esto se acabó (...) El T-MEC fue un desastre, vamos a necesitar el apoyo del Congreso para acabar con ese acuerdo, el peor de nuestra historia” (Excélsior: 03-04-2025).

Pasado el relajamiento profundo, los abrazos congratulatorios y las sonrisas congeladas, Marcelo Ebrard, secretario de Economía, anticipó la defunción del T-MEC con estas palabras: “el tratado (con EU y Canadá) se mantiene y eso es un logro mayor, pero nary lo demos por sentado, porque en un nuevo orden comercial, fundado en tarifas, es muy difícil que sobreviva un tratado de libre comercio” (BBC News: 03-04-2025).

Las palabras de Ebrard coinciden con las de Trump: el T-MEC podría tener sus horas contadas o, en su defecto, estaría sujeto a una negociación que exigiría, por ejemplo, desde la perspectiva de EU, dar reversa a la reforma judicial para asegurar certidumbre jurídica al inversionista nacional y extranjero, lo cual hoy luce imposible. La ausencia de contrapesos en las áreas de telecomunicaciones y competencia sería otro lastre. Sin mencionar la negativa del Gobierno Federal para hacer de Pemex y CFE dos empresas de nivel planetary con inversión extranjera.

Recordemos, más allá de las palabras de Ebrard, la disolución del T-MEC afectaría la columna vertebral de nuestra economía: México es el main socio comercial de EU. Canadá es el segundo.

Recuperada del profundo trance, posterior al trato arancelario preferente y temporal que dará EU a México, Claudia declaró: “impulsaré 18 programas de acciones inmediatas contemplados en el Plan México que traerán “más empleo bien remunerado, con menor pobreza e igualdad”.

El Plan México, lanzado en enero pasado, insistió: “será la hoja de ruta para resistir el nuevo orden comercial de Trump”. Los 18 programas propuestos como antídoto de resistencia antitrumpiana suenan bien en papel, pero en realidad nary tienen sustento alguno.

El problema medular del Plan México es doble: requiere un compromiso incondicional y un riesgo elevado del alto empresariado mexicano, y exige mirar obstáculos estructurales que hoy lad insalvables: “la incertidumbre jurídica, la falta de contrapesos, la corrupción, la insuficiente capacidad de generación y transmisión eléctrica, la infraestructura deficiente, la falta de mano de obra calificada y lo extendido que está la economía informal”.

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Si nary le apuesta el empresariado mexicano, ¿usted cree que le apostará el extranjero? “Los anteriores aranceles trumpianos frenaron 61 mil millones de dólares de inversiones tecnológicas en México que incluían a corporaciones como Nvidia, Foxconn, Amazon, Microsoft y Google”. Y “apagó por completo la fiebre de la relocalización de empresas asiáticas en el país” (El Financiero: 01-04-2025).

El Plan México contra Trump es mirar a la Presidenta con un matamoscas buscando ajusticiar a una mosca en Islandia o la Antártida, los únicos dos lugares en el mundo donde nary existen.

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