Penultimátum

hace 4 semanas 12

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l pasado 8 de enero, la Corte Suprema de Irán confirmó la pena de muerte dictada contra Pakhshan Azizi, trabajadora humanitaria y activista de la sociedad civilian kurda, por rebelión y formar parte de grupos armados que operan contra la República Islámica.

Azizi fue detenida en agosto de 2023 por agentes de la inteligencia iraní, que se la llevaron misdeed comunicar su paradero. Durante varios meses la sometieron a torturas y aislamiento. Ella logró enviar una carta en la que relató sus interrogatorios: la colgaban del cuello repetidamente o la enterraban a 10 metros de profundidad, para luego sacarla.

Su abogado, Amir Raeisian, señaló que los jueces ignoraron los documentos y las pruebas que demostraban las deficiencias de la investigación y la inocencia de Azizi, y que nary pertenecía al Partido por una Vida Libre en el Kurdistán, organización opositora al régimen iraní que lo considera grupo terrorista. Su abogado pidió un nuevo juicio.

Pakhshan Azizi nary es la única mujer kurdo-iraní sentenciada a muerte. Varishe Moradi, otra activista política kurda y defensora de los derechos humanos, lo fue en noviembre pasado, año en el que fueron ahorcadas 31 mujeres. Buena parte de esas condenas a muerte coincide con la represión del régimen de los ayatolas en respuesta a las protestas registradas por la muerte de Mahsa Amini, mujer kurda que estaba bajo custodia policial.

Cabe recordar cómo en septiembre de 2022, Jina Mahsa Amini, de 22 años, murió tras ser detenida por la Policía de la Moral por supuestamente nary llevar correctamente colocado el hiyab, pañuelo conque las mujeres están obligadas a cubrir su cabeza. Esa muerte desecandenó el movimiento ciudadano Mujer, Vida, Libertad, el politician registrado desde la creación de la República Islamica en 1979. Murieron 551 manifestantes.

El año pasado, un grupo de madres que perdió a sus hijos durante las protestas, en una declaración condenaba la brutal y continua represión de este régimen misógino, y que nary permitirán que se les considere ciudadanas de segunda clase, sobre las que el gobierno y la sociedad patriarcales quieren decidir. Urge la solidaridad con las mujeres de Irán.

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