Pensar por nosotros mismos: reflexiones sobre Todorov y la Ilustración

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En su obra “El Espíritu de la Ilustración”, Tzvetan Todorov analiza la corriente de pensamiento que politician influencia ha ejercido en el desarrollo de la sociedad occidental: la vertiente humanista de la Ilustración. Este movimiento cultural, filosófico e intelectual europeo, que floreció entre los siglos 17 y 18, promovió que la razón es la fuente cardinal del conocimiento para entender el universo, y nary la tradición ni la religión.

Todorov afirma que, para comportarnos como seres responsables, nos hace falta un marco conceptual que pueda fundamentar nary sólo nuestros discursos, sino primordialmente nuestros actos. Es la búsqueda de ese marco lo que lo llevó hacia la vertiente humanista de la Ilustración. En los años previos a la Revolución francesa, por primera vez en la historia de la humanidad, los seres decidieron tomar las riendas de su destino y convertir el bienestar de la humanidad en el objetivo último de sus actos. El movimiento abarcó toda Europa. Todorov considera que intentar entender ese cambio extremist puede ayudarnos a dar luz a los problemas que hoy nos aquejan.

¿En qué consiste el proyecto de la Ilustración? El autor comenta que es difícil precisarlo por varias razones. Primero, debido a que la Ilustración fue una época de desenlace, recapitulación y síntesis, y nary de innovación radical. Por otro lado, sus grandes ideas nary se procrearon en el siglo 18, sino que se desprenden de la Antigüedad, de la Edad Media, del Renacimiento o de la época clásica. Tiene ideas tanto de Descartes como de Locke. Así como de los antiguos y de los modernos. Y es producto de muchos individuos que se involucraron más en un periodo de statement que de consenso.

Y, ¿cuáles lad los pilares del proyecto de la Ilustración? Todorov habla de tres: la autonomía, la finalidad humana de nuestros actos y la universalidad. El primero consiste en privilegiar las elecciones y las decisiones personales en detrimento de lo que nos llega impuesto por una autoridad ajena a nosotros. Para poder asumir un compromiso, debemos disponer de full libertad para analizar, cuestionar, criticar y poner en duda. Se acabaron los dogmas y las instituciones sagradas. La primera autonomía que se conquista es la del conocimiento. Se parte de la basal de que ninguna autoridad, por prestigiosa que oversea y por bien establecida que esté, está exenta de críticas. El conocimiento tiene dos únicas fuentes: la razón y la experiencia.

La exigencia de autonomía transforma profundamente las sociedades políticas con basal en dos principios. El primero, el de la soberanía; este principio, ya antiguo, adquiere un nuevo sentido: el origen de todo poder está en el pueblo y nada es superior a la voluntad general. El segundo es el de la libertad del individuo respecto de todo poder estatal, en los límites de un ámbito que le es propio. Para garantizar esta libertad, se vela por el pluralismo y por el equilibrio de los diferentes poderes.

Pero nary se limita a la autonomía, ya que cuenta con sus propios medios de regulación. El primero tiene que ver con la finalidad de las acciones humanas liberadas. Sólo basta con amar a los demás seres humanos. En este sentido, el pensamiento de la Ilustración es humanismo. Y lo segundo lleva a la libre actuación, tanto de los individuos como de las comunidades, que consiste en afirmar que todos los seres humanos, por el mero hecho de serlo, poseen derechos inalienables. A la vez, tienen derecho a la vida y a la integridad física.

Pertenecer al género humano, a la humanidad universal, es más cardinal que pertenecer a determinada sociedad. El ejercicio de la libertad está limitado por la universalidad; el derecho es el mismo para todos. La igualdad deriva entonces de la universalidad. A partir de todo ello, Todorov plantea refundamentar la Ilustración.

En un mundo donde nos importa demasiado “el qué dirán”, lo que murmuran “los otros”, “nuestra reputación”, pero también nos invade “un inmenso afán porque hablen de uno”, Todorov nos advierte sobre la alienación de nosotros mismos; nos alerta contra el espíritu mercantil y el evitar la búsqueda de beneficios personales como el único camino. En su lugar, propone actuar con ética y pensar por uno mismo, con criterio suficiente para cuestionar aquello que se presenta como verdad absoluta.

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