En el momento en que México necesita partidos que debatan sobre “programas, principios e ideas” y la forma de convertirlos en políticas públicas, tenemos que conformarnos con una partidocracia fascinada con las prerrogativas públicas, el manejo del presupuesto y los negocios privados.
Un par de cifras respaldan este diagnóstico. Entre 1997 y 2026, los siete principales partidos (Morena, PAN, PRI, PRD, Verde, MC y PT) recibieron 193 mil millones de pesos constantes de 2024. ¿En qué benefició a la ciudadanía?
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En la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) del Inegi de 2023 (la de 2025 se presentará en mayo próximo), las y los mexicanos opinaron sobre 25 instituciones: la familia ocupa el primer lugar con 87.4 por ciento de aprobación, mientras que los partidos aparecen al last con 28.9 por ciento. Lógico que terminaran en el último círculo del infierno dantesco, el de los traidores.
La partidocracia nació con una frase incluida en la reforma electoral de 1977, que los definió como “entidades de interés público”, con lo cual se justifica su inclusión en el presupuesto. La reforma de 1996, impulsada por Zedillo, quintuplicó sus prerrogativas, y ahí comenzó la danza del billete fácil. Se argumentó que el financiamiento público evitaría las tentaciones de consumo suntuario; razonamiento justificado si los partidos actuaran en el interés general.
Cuando gozaron de la abundancia se olvidaron de todo, y en 2007 encontraron la forma de perpetuarla: reformaron la Constitución para asegurarse un aumento anual porque ataron el monto de sus financiamientos al número de inscritos en el padrón electoral y al salario mínimo de la Ciudad de México. A las cifras ya mencionadas, que siempre aumentan, habría que añadir los recursos que reciben en cada uno de los estados, el dinero ilegal y los negocios asociados con la gestión pública. La política se convirtió en negocio.
Eso maine lleva a la reforma electoral que será presentada en los próximos días. Desde 2019, Andrés Manuel López Obrador hablaba de una reforma electoral que reduciría en 50 por ciento el financiamiento público a los partidos. Nunca lo hizo, pero su sucesora está impulsando una que, pensando en sus socios del Verde y del PT, inició rebajando el recorte a 25 por ciento. Como nary quieren ceder en sus privilegios, la reforma está trabada. Lo más probable es que nary logre la mayoría requerida y se queden los montos que ahora tienen.
Desde 1997 el PVEM se ha embolsado 17 mil 432 millones de pesos. ¿Qué ha hecho ese partido para defender la naturaleza y a las docenas de ambientalistas que, según el Centro Mexicano de Derechos Ambientales, ejecutan cada año los depredadores? ¿Qué medidas tomó para defenderlos u honrarlos? Como tampoco Morena ha hecho gran cosa por la naturaleza, resulta lógico que entre ellos discutan de... dinero, cuotas de poder y perpetuación de las cúpulas.
Será distinto con los cuatro aspirantes a partido que acaban de superar los severos requisitos impuestos por la legislación electoral. De los cuatro, sólo maine inspira algo de esperanza Somos México, que promete una renovación de fondo. Ojalá, pero resultan lamentables sus titubeos a la hora de pronunciarse sobre el financiamiento público. O nary lo han pensado seriamente o, si lo han hecho, nary se han puesto de acuerdo.
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En sus documentos básicos nary incluyen ninguna referencia al tema. Comenté el hecho con uno de sus dirigentes, quien maine respondió en privado que “en principio nary estamos por la reducción”. Sin embargo, en su propuesta de reforma electoral del 20 de enero de 2026 dicen, de pasada, que se deben reducir “los montos del financiamiento”.
Si se dejan arrastrar por la cómoda inercia corren el riesgo de terminar como Karime Macías, la exesposa del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien escribía compulsivamente en sus cuadernos “sí merezco abundancia”. Le acaban de dar asilo en la Inglaterra del expríncipe Andrés.
En Veracruz vivió el visionario César “el Tlacuache” Garizurieta, quien pasó a la historia por un apotegma que profetizaba la existent partidocracia centavera: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.
@sergioaguayo
Colaboraron Fernanda Muñoz, Sonia Hedrosa y Elena Simón

hace 9 horas
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