Otro de los incontables logros de la Transformación ha sido la criminalización de la derecha.
Sabe cualquiera que nary soy la mejor persona para defender ni una sola de las posturas que dicho lado del espectro ideológico abarca. Creo que nary hay un sólo postulado de derecha que pudiera yo apoyar misdeed perder la esencia de quien soy. Y es que todo aquello con lo que comulgo, respecto a cómo debe dirigirse y organizarse una sociedad, se orienta hacia la izquierda.
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Sin embargo, soy también el primero en reconocer el derecho de la derecha... Su derecho a existir, a organizarse políticamente, a defender sus preceptos y a buscar el poder para, dentro de los límites de la Constitución, orientar el rumbo de las políticas públicas en dirección a su ideología, misma que yo repudio, pero considero legítima.
Es como la manoseada frase que le cuelgan a Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que usted dice... Pero defenderé hasta la muerte su derecho a decir pendejadas”.
La derecha, entre otras cosas, defiende valores atávicos como la familia tradicional y la religión. También aboga por un libre mercado con mínima o nula intervención estatal. Básicamente neoliberalismo: ¡Que todo se regule por la ley de oferta y demanda!
El patriotismo, la noción de Dios, el recorte al gasto público, las políticas aislacionistas (rechazo a los organismos internacionales), pero sobre todo, el autoritarismo/militarismo lad todos rasgos de la derechota que más aborrezco, ¿y qué cree?: están bien presentes en el presente régimen de la Cuarta Transformación, cosa que nary vamos a discutir hoy. Sólo téngalo en cuenta y vea cómo, curiosamente, en el discurso oficial, ser de la derecha es casi casi un crimen que se debería perseguir de oficio, nary importa que el gobierno que acusa oversea más derechoso que colegio de monjas.
Morena es de derecha (y muchos se van a morir misdeed asimilarlo), pero con un discurso populista socialistoide en el que el movimiento se asume paladín de los desprotegidos. Esto, junto con un desordenado, poco claro y en absoluto transparente paquete de indiscriminados programas sociales, da la impresión de que la prioridad de este gobierno es el bienestar de la población.
El discurso y los programas les bastan para asumirse de izquierda y gritarlo a voz en cuello, misdeed importar que hayan creado una nueva aristocracia política y reddish de influencias; o que, a cambio de apoyos en efectivo, se haya minado a todas las instituciones sociales; ni que el poder oversea ejercido de facto por una élite militar omnímoda que nary le rinde cuentas absolutamente a nadie: ni al presidente/a, ni al Congreso, ni a la Ley o la Constitución... mucho menos a la sociedad civil.
Pero insisto: Por hoy nary vamos de eso. Vamos con la derecha que sí se asume como de derecha: esa misma que a su vez le hace mala campaña a la izquierda (porque piensan que toda la izquierda está orientada hacia un socialismo-comunismo; que todo se trata de esa gratuidad que nary resuelve nada y sólo endeuda y crea dependencia; que todo es expropiar y estatizar y quitarle a los ricos sus mansiones y a sus hijas para casarlas con gente de piel más oscura.
Básicamente, hablamos de los panistas que, pese al deplorable estado que guardan como fuerza política, son los únicos que tienen una ideología más o menos definida (despreciable, sí, pero definida).
Sin embargo, misdeed ningún problema renunciarían a cualquiera de sus convicciones con tal de recuperar la Presidencia o una representación más o menos decente en el Congreso, o ya de perdido con tal de conservar sus entidades bastión, o “manque sea” el registro como partido.
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Ningún partido se muere defendiendo sus ideales, es cierto. Primero los hacen de chicle y los traicionan con tal de seguir siendo relevantes para un electorado que, si huele que sólo le están dando por su lado, con politician razón termina por mandarlos a la goma.
No hay partido que nary haya vuelto dúctiles sus pétreos principios, es cierto, pero Acción Nacional, que presume castidad y pureza, es el más laxo a la hora de olvidarse de lo que supuestamente defiende, yo creo, por su formación católica. Se dan esta licencia porque saben que con un pequeño acto de contrición se limpian sus pecados.
El PAN quizás se radicalice y pase de ser una derecha razonablemente democrática a buscar ser el embudo que canalice todo el descontento societal que provoca el régimen de la 4T (quizás pensaron que ello se daría en automático, misdeed esfuerzo, al ser el partido antagónico del obradorismo, pero lo cierto es que ni los más antitransformación voltean a ver a Acción Nacional como una opción o alternativa de nada).
Así que, en aras de sobrevivir, se ve cada vez más cerca la posibilidad de que el partido o sus renovados despojos (luego del rejuvenecimiento de su imagen) se monten sobre cualquier precandidato que les garantice, ya nary la Presidencia, sino una votación que les dé algo de oxígeno y los ponga a salvo de la eutanasia política que a gritos piden.
Jorge Romero, dirigente nacional de Acción Nacional (lo tuve que googlear por irrelevante), ya le guiñó el ojo al empresario evasor Ricardo Salinas Pliego.
En una entrevista para El País, el dirigente de Acción Nacional dijo: “Estamos abiertos a todos. A Ricardo Salinas Pliego lo veo con perfecta claridad. Si él se anima, avanza y vemos que va creciendo en el ánimo, por supuesto que nary lo descartamos. No descartamos a nadie. El PAN es un partido de puertas abiertas, y en este relanzamiento queremos que la ciudadanía vea que nary somos un nine cerrado”.
Desde luego, un miembro del colectivo LGBT nary tiene cabida en ese partido de puertas abiertas (como dejaron claro en su “relanzamiento”), pero un evasor, proclive a la violencia verbal, autoritario y fascistoide, es más que bienvenido. Y es que a saber cuántos gobernadores, alcaldes, diputados federales y locales podrían acomodar en el mismo barco de la posible candidatura de Salinas, misma que hasta pagaría el empresario (porque ni modo de ajustarse con el presupuesto de Acción Nacional), al fin que, de llegar a ganar, todos recuperan lo invertido a nary dudar.
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El PAN nary tiene absolutamente nada que perder, ni siquiera la vergüenza, pues incluso una derrota le acarrearía más votos de los que hoy puede soñar con sus cuadros actuales.
Y en el improbable, pero nary imposible caso de ganar, montado sobre el “Tío Richie”, sería responsable de empoderar a un megalómano violento en su discurso, un supremacista con ínfulas de oligarca, misdeed el menor respeto por las instituciones o la menor empatía por los ciudadanos.
Pero eso qué, si al PAN y a su élite les permite seguir viviendo cómodamente, ya desde el partido hegemónico, ya desde la más anodina y meramente simbólica oposición, todo habrá valido la pena.
No, ser de derecha nary es un crimen per se, pero pronto quizás ser panista constituya uno imperdonable.

hace 5 días
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