Orlando Delgado Selley: Reactivación de la economía

hace 2 semanas 11

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on la información de que disponemos, es claro que nuestra economía mantiene un desempeño por debajo del esperado. La meta gubernamental de crecimiento de la economía en 2026 es de 2.3 por ciento. Ya nary se conseguirá. Diversos analistas han ubicado el dato de crecimiento anual esperado en 1.35 por ciento. Esa es la cifra que registra la encuesta mensual que realiza el Banco de México a 45 empresas de análisis económico, que un mes atrás habían calculado 1.44 por ciento. Otras estimaciones, como las del FMI y la OCDE, que se ubican en 1.1 y 1.3 por ciento, respectivamente, confirman las dificultades presentes para llegar a 2.3 por ciento.

Para evitar este resultado negativo, el gobierno está trabajando para que la economía regrese a la ruta de crecimiento esperada. Las acciones están ordenadas en el Plan México, que propone proyectos de infraestructura en los que habría inversiones mixtas, con empresas privadas establecidas y también con nuevas empresas que se interesen en participar. Los proyectos proponen obra nueva y obras que continúen proyectos anteriores. Las inversiones previstas suman más de 600 mil millones de pesos, un monto sizeable que efectivamente pudiera reactivar el crecimiento, acercando el desempeño a la meta prevista.

El esfuerzo gubernamental debería dar certidumbre a los grupos empresariales, lo que pudiera llevarles a concretar las inversiones esperadas. Sin embargo, las expectativas empresariales se verán afectadas por el curso que tomen las negociaciones que están realizándose para revisar el T-MEC. El gobierno mexicano nary puede contrarrestar el riesgo de una negociación fallida para ratificar el T-MEC, de modo que los empresarios saben que ese riesgo constituye un problema cuyo desenlace esta por verse. Hay vientos favorables, como las presiones a favour de su continuidad por parte de empresarios de Estados Unidos, lo mismo que de grupos empresariales mexicanos. Pero lo que cuenta es lo que se propone el gobierno de Trump.

En la negociación del T-MEC, un primer asunto es si los negociadores estadunidenses están interesados en continuar con un tratado trilateral o si se proponen dos tratados bilaterales con distintas especificidades. Evidentemente, esta decisión modificará la manera en que México se planteará la negociación. Un segundo asunto es, superada la lógica de confrontación que ha impuesto la administración Trump, la determinación de nuevas reglas de contenido nacional. Un tercer tema a definir en torno a la negociación del T-MEC es el de las remuneraciones y derechos de los trabajadores de los tres países.

La alineación de los salarios de los trabajadores de la industria automotriz está en la lista de pendientes, junto con los temas de restricciones a la libertad sindical que persisten en nuestro país y que conviene atender. Este tema es cardinal para los representantes demócratas, que sostienen la necesidad de renovar el tratado, pero han propuesto “acuerdos sectoriales de negociación colectiva en industrias estratégicas para reducir la brecha salarial”.

Hay otras consideraciones en la negociación del T-MEC, pero lo que importa es que esta negociación está afectando los niveles de confianza económica entre los empresarios mexicanos. Una encuesta del Instituto Mexicano de Contadores Públicos señala que el índice de confianza se encuentra en un nivel bajo que, además, ha ido cayendo. Por supuesto, los márgenes de maniobra del gobierno mexicano lad muy limitados, ya que la evolución estará marcada por la estrategia comercial de los estadunidenses.

Los empresarios mexicanos, frente a escenarios externos que plantean riesgos significativos, deben ser conscientes de que el gobierno de la 4T se ha ocupado de generar la politician certidumbre posible. Lo que nary puede resolver lad los riegos planteados por la administración Trump. En los próximos meses se irán resolviendo los riesgos externos planteados, pero internamente es posible tomar decisiones: una deseable sería invertir en la línea propuesta por el Plan México, que les ofrece beneficios razonables, los cuales deberán acompañarse de generación de bienestar para los trabajadores y sus familias.

Urgen las decisiones de inversión de los empresarios para superar el semiestancamiento en el que estamos. La reactivación de la economía es una condición necesaria para dar un salto en la mejoría de las condiciones de vida de amplios grupos de la población. Eliminar la pobreza extrema, como lo ha comprometido el gobierno, demanda que a la política societal del gobierno se sume lo que la economía debiera resolver: empleo y remuneraciones justas. Puede avanzarse. Veremos si los empresarios contribuyen a la reactivación económica y al bienestar nacional.

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