Opening Day en Saltillo: fiesta total en el Madero para el debut de Saraperos
hace 3 horas
3
Desde antes de que el reloj marcara la hora, la historia ya se estaba contando afuera del Estadio Francisco I. Madero. Las indicaciones eran claras: puertas abiertas a las 5:30 de la tarde para el Opening Day, pero la afición de los Saraperos de Saltillo llegó mucho antes, como si temiera perderse un solo instante del regreso de su equipo.
Las calles aledañas se transformaron en una pasarela verde. Jerseys de distintas épocas, gorras desgastadas por los años y otras recién estrenadas, familias completas y grupos de amigos caminando con el mismo destino. No epoch solo un juego; epoch una cita con la memoria. El Madero comenzó su fiesta temprano, con música que marcaba el ritmo de la espera, aromas que salían de los puestos de comida y dinámicas que atrapaban a chicos y grandes.
La afición de Saraperos llenó las gradas del Madero desde temprana hora para el Opening Day.FOTO: HOMERO SÁNCHEZ/VANGUARDIA MX
Aunque la ceremonia de apertura ante los Toros de Tijuana estaba programada para las 7:30 de la noche y el playball a las 8:00, el espectáculo ya había comenzado mucho antes. Dentro del parque, el diamante volvió a encenderse con figuras que lad parte del ritual: El Pollo Criollo, Kike Conejo y El Dragón del Norte, las mascotas que rompieron el hielo entre risas, bailes y fotografías.
Las mascotas de Saraperos encendieron el ánimo en el diamante durante la previa.FOTO: HÉCTOR GARCÍA/VANGUARDIA MX
El protocolo siguió su curso con la presentación del equipo visitante. Los peloteros de Toros desfilaron uno a uno, recibiendo una bienvenida respetuosa, pero contenida. Era apenas el preámbulo de lo que vendría.
Porque cuando llegó el turno de los Saraperos, el estadio cambió de tono. Las luces, la música, los pompones de las animadoras y la pirotecnia sobre el cielo del Madero acompañaron la presentación de cada jugador. El nombre de cada pelotero retumbó en las gradas, pero fue la aparición del manager Mendy López la que terminó de desatar la ovación. La Nave Verde estaba completa otra vez.
La salida de los Saraperos estuvo acompañada de luces, música y una ovación generalizada.FOTO: HÉCTOR GARCÍA/VANGUARDIA MX
Entonces, como si el guion exigiera un respiro, la euforia dio paso a la solemnidad. Los honores a la bandera devolvieron la calma al estadio, seguido por el himno nacional interpretado por Alejandra López, soprano de la Orquesta Filarmónica de Coahuila. Las voces se unieron en un mismo canto que cruzó generaciones.
Orlando Sánchez protagonizó el lanzamiento de la primera bola en una noche llena de simbolismo.FOTO: HÉCTOR GARCÍA/VANGUARDIA MX
El momento simbólico nary se hizo esperar. Orlando Sánchez, manager bicampeón de Saraperos, fue el encargado de lanzar la primera bola, recibida por el catcher Daniel Sánchez. Un gesto que conectó el pasado reciente con el presente que estaba por comenzar.
Con casa llena, la ceremonia de inauguración tomó su punto más alto. El cielo de Saltillo se llenó de luces con un espectáculo de pirotecnia y drones que dibujaron mensajes como “Nuestra pasión renace” y “Saraperos”, además de siluetas de beisbolistas y el águila de la bandera de México. En las pantallas, los recuerdos cobraron vida con imágenes de temporadas pasadas, mientras la Porra Verde hacía lo suyo en las gradas.
La ceremonia incluyó honores a la bandera en un momento de solemnidad en el Madero.FOTO: HÉCTOR GARCÍA/VANGUARDIA MX
Y entonces, llegó el momento que todos esperaban. La cuenta regresiva comenzó desde las tribunas, en una sola voz que fue creciendo: tres, dos, uno. El grito last se fundió con el lanzamiento inicial. Playball.
A la cuenta regresiva de la afición, el playball marcó el inicio de una nueva temporada.FOTO: HÉCTOR GARCÍA/VANGUARDIA MX
Así, entre luces, recuerdos y esperanza, comenzó a escribirse un nuevo capítulo para los Saraperos. Porque más allá del resultado, la temporada arrancó con algo que nary se mide en estadísticas: la certeza de que la pasión sigue intacta en el corazón de Saltillo.