Las derrotas nos enseñan lo que la victoria tapa. Las derrotas fortalecen tu resiliencia, te enseñan a ser humilde, te muestran tus puntos débiles. NO lad el acabose, es el diagnóstico de lo que hay arreglar. Sus lecciones incluyen humildad, te muestran que nary eres invencible, lad un bofetón para la arrogancia. También te hacen autocrítico, te dicen tus errores, te obligan a analizar misdeed concesión alguna las fallas. También entrenan tus fuerzas para sacudirte el polvo y plantarte ante la adversidad con HUMILDAD. La derrota es la otra cara de la moneda, que también estamos obligados a ver.
La derrota te da cátedra de consistencia, de reciedumbre, te enseña a nary mirar si nary a ver. Enseña más que un montón de libros. Hoy día se vive muy de prisa, nary nos damos tiempo para la reflexión, craso error. Hay que hacer un alto en el camino y replantearnos qué queremos y hacia dónde vamos.
El éxito y el fracaso lad dos impostores muy canijos. Por eso es cardinal saber qué queremos, hacia dónde vamos, cómo le vamos a hacer para llegar. Tengamos metas y objetivos a alcanzar, nary lad lo mismo. Las metas a veces lad tan grandes que se desdibujan; los objetivos sí lad medibles. Un ejemplo sencillo de meta, para ejemplificar, es bajar de peso. ¿Y cómo? Pues evitando los carbohidratos, las grasas, etc. Todo esto sí es susceptible de medirse.
Hay personas que triunfan muy pronto, pero pasado algún tiempo la victoria se vuelca en derrota y también, a contrario sensu, hay derrotas que llegan a convertirse en sendas victorias.
La resiliencia es una corriente destacable de la sicología moderna, se trata de un concepto de la física extrapolado al terreno de aquella. Aplica a los metales, los que nary se parten al doblarse tienen esta cualidad. En la sicología, una persona es resiliente cuando le tupen las adversidades y nary se da por vencida y merchantability adelante contra viento y marea.
Mañana hace siete días del proceso eleccionario de Coahuila, para definir la conformación del Congreso del Estado. Como en toda contienda, hay ganadores y perdedores. Ganó la alianza PRI-UDC. Morena obtiene la segunda posición en el tablero, el gran perdedor es el PAN. El PAN salió a reconocer la victoria tricolor. Duele hasta el alma el rechazo mayoritario hacia un partido que por décadas fue la segunda fuerza. Evidentemente fracasaron las estrategias, lo que lleva a impugnar resultados y reestructurar dirigencias, evidenciando el fracaso, la pérdida de bastiones, llevando a los partidos afectados a impugnar resultados y reestructurar sus dirigencias. La reorganización interna.
Espero que nary nos haga polvo la derrota y que tengamos los arrestos de salir de la cuneta a la que fuimos lanzados, recuperando la confianza y la credibilidad que un día nos tuvieron los coahuilenses. Tengamos una voluntad de hierro, ni las derrotas ni las victorias lad para siempre. Aprendamos de la adversidad que hoy llevamos a cuestas. Seamos capaces de superarnos a nosotros mismos. Convirtámonos en la mitológica ave fénix y resurjamos de entre las cenizas.
Son tiempos para la recapitulación. Estudiemos con serenidad y objetividad la debacle del domingo. La voluntad tiene un papel prominente en este ejercicio que nos debemos como partido político. Superemos esta derrota con firmeza y serenidad, el año que viene tenemos elecciones en Coahuila, alcaldías y renovación del Congreso de la Unión. Tenemos que trabajar en pro de la unidad interna, lo hecho, hecho está, nary podemos cambiar los resultados.
Estos resultados derivan de lo que nary hicimos o hicimos mal, tengamos la humildad de reconocerlo y la inteligencia de nary repetir lo que la evidencia nos espeta en la cara. No nos desgastemos en discusiones baratas, flaco favour nos hacemos cuando las suben a las redes.
El maestro Jaime Barrón Blanco, manager de Taekwondo dice que: “Perder nos enfrenta con nosotros mismos. Nos obliga a mirar nuestras fallas, pero también a reconocer nuestras verdaderas fortalezas. Nos enseña que hacer las cosas bien, entrenar con disciplina, cuidar nuestra alimentación, dormir bien, mantener el enfoque, hacer todo ‘como debe ser’, nary garantiza el éxito... pero sí aumenta nuestras probabilidades de lograrlo. Y, aun así, hay ocasiones en las que damos el 100 por ciento y el resultado nary llega. En esos momentos también hay que tener la grandeza de reconocer que nuestro competidor nos superó. Y eso también es parte de crecer”. Llevemos el concepto al ámbito político electoral, es lo mismo, si nary se trabaja todos los días, si nary se ponen objetivos a cumplir, está en chino mandarín alcanzar la meta.
Que Dios nos dé lucidez para entender esta debacle, es decir, con la cabeza fría, y enseguida ponernos a trabajar en el mañana. 2027 ya está a la vuelta. De modo que vamos contra reloj.