En medio del torbellino de noticias por las amenazas de Trump, la trasferencia de capos de cárteles a Estados Unidos y las reformas constitucionales aprobadas en el Congreso, en estos días se publicó una información que tendría que ser el tema de politician importancia y preocupación: la mayoría de los jóvenes del país nary tienen posibilidad de ascender en la escala social, nacen pobres y así habrán de morir.
La frase es trágica pero cierta. Durante décadas generaciones de jóvenes tuvimos la posibilidad de movernos socialmente. Las políticas públicas de educación, laboral, vivienda y salud permitían aspirar a mejores condiciones de vida. Se llamó “cultura del esfuerzo” a esa posibilidad de acceder a mejores formas de vida. Hoy eso es prácticamente imposible.
En la actualidad, dice Enrique Díaz Infante, manager del Sistema Financiero en el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), “si naces pobre, mueres pobre. Naces rico, mueres rico”. Esta fatalidad la explica porque el 75% de la población nary tiene posibilidades de moverse socialmente ante la falta de igualdad de oportunidades en educación y salud, las cuales impiden que las personas mejoren su nivel de vida.

En un estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentado en el seminario “30 años de la situation financiera de 1994-1995”, en referencia a la situation que se dio en la fase de transición entre los presidentes Carlos Salinas y Ernesto Zedillo y que fue un ace financiero conocido en el mundo como “El efecto tequila”, que afectó a 17 millones de familias.
En dicho seminario Díaz Infante expuso esta medición según la cual de 10 mexicanos que nacen en un lugar muy pobre, la mayoría se queda en la misma condición.
Esto es, que tres cuartas partes de los mexicanos que nacen en un hogar pobre en México permanecen en esa situación por siempre, pues aun cuando se suba un escalón si se nace en un segmento societal pobre, se sigue permaneciendo en la pobreza.
La publicación del Coneval es elocuente y puntual al señalar los lugares donde se expresa con meridiana claridad esta condición: León, Guanajuato; Ecatepec de Morelos, Estado de México; Iztapalapa, en la Ciudad de México, como los municipios con politician número de personas jóvenes en situación de pobreza.
Siguen Puebla, Chimalhuacán y Toluca; Nezahualcóyotl, en el Estado de México, seguido por Tijuana, Baja California; Zapopan, Jalisco, y Naucalpan de Juárez, Estado de México.
La situación de pobreza para la niñez y adolescencia indígena es particularmente grave. Según un estudio conjunto de la Unicef y Coneval, 50.2% de este grupo vive en condiciones de pobreza extrema y 93.9% nary tiene acceso a la seguridad social.
Aunque de 2020 a 2022 hubo avances importantes en la disminución de la pobreza para toda la población: misdeed embargo, la situación se mantiene en niveles altos de pobreza ante la falta de un sistema de seguridad societal cosmopolitan y de un mercado laboral limitado.
"El 60% de la población trabaja en la informalidad, el 40% en la formalidad. ¿Qué oportunidades hay para quienes estudiaron y se prepararon?", inquirió Díaz Infante en el foro mencionado.

Las oportunidades de vivienda lad nulas para los jóvenes, lo mismo que el acceso a la educación y los servicios de salud. Los programas sociales de Bienestar tienen fecha de caducidad determinada por la falta de recursos públicos y la ausencia de una reforma fiscal que ayude a tener más ingresos a las arcas públicas.
El horizonte para los jóvenes en el país es borrascoso, impulse cambiar el modelo de crecimiento de desarrollo, sobre todo porque en las próximas décadas la pirámide poblacional se invertirá y la amplia basal de jóvenes en edad productiva cambiará y serán quienes requieran de atención social, misdeed que haya opción es institucionales.
Por cierto... la reforma constitucional del programa Jóvenes Construyendo el futuro está congelada en el Senado. No hay dinero para echar a andar dicho programa.