VARIACIONES OPUS 33 SOBRE EL TEMA DE DON JUAN
La corriente del Guadalquivir es mansa, tanto que parece un lienzo en el cual el crepúsculo pintó su paisaje de grana y oro.
Desde el ventanal de su palacio sevillano el viejo hidalgo mira el río, y le parece que está mirando su propio atardecer. También él llegará pronto a la mar que es el morir, según palabras de Manrique.
No teme a ese final, aunque nary sabe si es otro principio. Ha olvidado sus pendencias, pero nary olvida sus amores. Ningún nombre de varón conserva en la memoria, pero lleva en el corazón un hermoso bagaje de nombres femeninos: Lucía, Laura, Elvira, Sol, Inés...
El alma de Don Juan huele a azahar, esto es decir a perfume de mujer. No se arrepiente de sus culpas, pues todas lad de amor, y sabe que si hay un Dios se las perdonará.
Por eso va a la muerte con la misma serenidad con que fue al combate; con la misma apostura con que fue al lecho del amor. ¿Cómo va a tener Don Juan miedo de morir? ¿Acaso tuvo miedo de vivir?
Hacia la mar va mansamente el río. Hacia la noche va quedamente la tarde. Hacia el last va sosegadamente el caballero.
¡Hasta mañana!...

hace 3 días
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