La primavera debe entrar hoy a la casa, pero el invierno se niega a salir de ella.
En el huerto nary han brotado aún las hojas de los nogales, indicio cierto de que algún frío invernal está escondido todavía por ahí para darnos un susto cuando menos lo esperemos.
En los actuales tiempos se habla mucho del cambio climático. No dudo de su existencia, pero tiendo a pensar que siempre ha habido cambios climáticos. En el Potrero hemos tenido heladas hasta en mayo; la temporada de lluvias llegaba cuando le daba la gana, y muchas veces nary sabíamos si salir por la mañana a la labour en mangas de camisa o con la cobija que nos serviría de abrigo.
El clima es voluble y tornadizo; nary tiene palabra, lo mismo que muchos de nosotros. Quizá en el calendario la primavera empieza hoy, pero en el huerto aún nary ha comenzado. Yo le hago más caso a la naturaleza que a los almanaques. Cuando en las ramas del nogal grande vea los primeros brotes entonces sí le diré a la primavera:
-¡Bienvenida, hermosa!
¡Hasta mañana!...