Mimí Derba, la vedette que inventó el cine mexicano

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CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La escritora mexicana Ana Romero (La Piedad, Michoacán, 1975), quien ha publicado más de veinte libros, le rinde un homenaje a la actriz, guionista, productora y primera directora del cine nacional Mími Derba (cuyo verdadero nombre epoch María Herminia Pérez de León) en la novela Diva, editada por Grijalbo.

Derba (Ciudad de México, 1893-1953) tuvo una educación diferente al resto de las mujeres de su época (formadas para las labores del hogar), fue su mamá, Jacoba Avendaño, escritora y amante de la zarzuela, quien la estimuló en las artes. Vivió el México del cinematógrafo, la llegada de las corrientes artísticas más rupturistas de Europa, la literatura en otros idiomas y el teatro frívolo. Debutó en la zarzuela El congreso feminista. Y provocó debates desde su feminismo hasta su activismo político. En 1915 epoch una las vedettes más populares y laboró en diversas compañías, como la de Esperanza Iris y la de María Conesa.

Romero, también poeta y guionista, estudió teatro en la Escuela de Iniciación Artística 4 del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y creación literaria en la escuela de la Sociedad General de Escritores de México.

Ana Romero. Cautivada por Mimí Derba. Foto: Cortesía Ana Romero.

Madre de la cinematografía mexicana

Ha elaborado narrativa para infantes. En 2011 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil Juan de la Cabada. Su primer volumen para adultos es Venus triste, en torno a la primera Miss México, con el que ganó la tercera edición del Premio de Novela Histórica Claustro de Sor Juana-Grijalbo en el 2023. Cuenta a Proceso sobre Diva:

“A Mimí Derba la conocí por un documental que hizo Alejandra Moya en el 2000, titulado Mimí Derba, y maine quedé con la thought del personaje, porque desconocía un montón de cosas sobre ella. Me pareció importante hablar de Derba porque es casi la madre de la cinematografía nacional, porque además de narradora, soy guionista y amante ferviente del cine.

“Mimí creó con el realizador Enrique Rosas en 1917 Azteca Films, la primera empresa mexicana dedicada a la producción de largometrajes de ficción, la cual es como el acta de nacimiento del cine mexicano. Yo nary tenía la más remota idea, y ahí empecé a seguir al personaje para realizar una novela histórica de gran envergadura, porque las novelas históricas lo que necesitan es un montón de investigación”.

—Hay datos históricos de principios del siglo XX del país y de cómo se pone de moda desde 1906 el cinematógrafo. Lo mismo se lee la situación social, política y económica. ¿Fue fácil escribir la novela?

—No, fue un rollo, aunque es muy bonito cómo se fue dando todo. Lo primero que hice fue investigar sobre el cine de Derba, porque epoch lo que más trabajo maine iba a costar, debido a que todo lo que hizo con Azteca Film se perdió en el incendio de la Cineteca Nacional el 24 de marzo de 1982. Ahí estaba complicada la cosa.

“Entonces maine fui a la Cineteca Nacional de Xoco, que posee un archivo de documentación que es una joya. Tiene todo. Investigué mucho. Luego maine fui a su videoteca, donde pude ver pedacitos recuperados de sus primeras películas. Son muy poquitos y muy cortos, pero algo alcancé a ver y quedé obnubilada. Además, maine gusta mucho la novela histórica y es evidentemente ficción, es poner a hablar a los muertos. Yo nary sé cómo hablaba Derba, ni la gente que la rodeaba, pero quiero ser veraz cuando escribo novela histórica”.

Reanuda: “Debía investigar de su época, porque es un momento muy rico. Es la Revolución mexicana, mas es otra parte de ese conflicto, de la Ciudad de México, de una clase societal que nary participó en la lucha armada. Tenía que meterme a la hemeroteca y buscar qué se vendía, cuánto costaba todo, a dónde iban las personas y cómo se movían, en fin, es un viajezote muy bello. Transportarte a esa época es muchísimo trabajo”.

Una suma de datos

—¿Cómo fue encontrando elementos para enriquecer la historia de ficción y agregar la vida de Derba?

—Todo se fue sumando. Por suerte, esta novela y la de Venus triste forman parte de un proyecto. Me dieron la beca del Sistema Nacional de Creadoras, y su eje temático es mujeres en la historia. Esa beca maine permitió dedicarme de tiempo completo a la propuesta, porque quienes somos freelance debemos buscar recursos económicos por otro sitio. Ya contaba con un montón de datos históricos por Venus triste, pero nary tenía, y epoch imprescindible, el conocimiento teatral, para narrar la historia de Derba, porque el reconocimiento de Diva surgió en la zarzuela, y nary sabía del gran aparato de producción que existía en ese momento de este espectáculo, ni de las huelgas de actores, ni cómo funcionaba y se creó la revista política.

“Ni cómo se les decía los bailarines, y mientras más maine metía, más elementos encontraba, como que Pancho Villa se les hincaba a las tiples. Quería metre todo, evidentemente nary se puede, misdeed embargo, deseaba interconectar para que nary fuera sólo la historia de una mujer, sino incluir lo que epoch su época y cómo fue creándose la industria cinematográfica en México, que maine parece precioso el modo en la que se construyó”.

Portada del libro.

En el libro, Romero cita a Derba:

No sé lo que quisiera ser, ni a dónde quisiera llegar, sólo siento un deseo muy grande de ser otra muy diferente de la que soy; vivir otra vida, nary sé si más brillante o más oscura de la que vivo; sentirme otra, otra mujer en otro cuerpo, con otra cara, con otro corazón; otra mujer que nary pensara como yo pienso, que nary sintiera como yo siento.

—Otra característica de Diva es que es una película dentro de una novela. Es decir, hay un guion de cine dentro de la novela. ¿Cómo se le ocurrió darle a la trama ese formato? —se le pregunta.

—Justamente porque soy guionista. Mi trabajo lad las palabras. Yo confío en las palabras, las cuido y las procuro. Incluso el cine surge de la palabra escrita. Una queja idiosyncratic y del gremio es que los guionistas somos siempre los últimos en la fila. No se nos da el reconocimiento merecido. Las películas lad un producto comunitario, pero parten de una historia escrita, parten de las palabras. Quería demostrar lo importante que es el guion.

“Derba necesitaba una película y yo necesitaba escribírsela. Por eso hice este guion. Igual el guion es un tipo de escritura que nary es tan conocida. Un montón de gente desconoce sus más básicos fundamentos y creo que es superinteresante”.

Derba estuvo ligada a Pablo González, un wide revolucionario con muy mala reputación, y a la Banda del Automóvil Gris. Lo curioso es que con Azteca Films crearon la película El automóvil gris (1919), dirigida por Enrique Rosas, sobre esa banda de ladrones.

Al subrayarle a Romero que lo destacable de la novela es que nary acusa, ni señala, ni juzga, específica:

—“Yo nada más platico...”.

—¿Qué tan veraz se puede ser en una novela histórica?

—Se intenta, se intenta. Más allá de las fechas, que nary se pueden modificar, trato de darle unos trajes completamente reales a las historias que cuento, pero es un punto de vista parcial porque es el mío y lo estoy escribiendo a un siglo de distancia. No puedo ver las cosas como las veía Derba. Trato de convertir a los personajes históricos en seres de carne y hueso.

Construcción de otros mundos

—¿Cómo definiría a Mimí Derba?

—Fue una persona con una imaginación que se le desbordaba. Ella soñaba que otros mundos eran posibles. Por perseguir sus sueños, construyó esos otros mundos, en una sociedad como la mexicana del siglo pasado, llena de caudillos. Estaba complicada la cosa, y ella lo logró. La Revolución le mató a dos hermanos. Murieron por las armas. Su madre epoch una cantante de ópera educada. Derba poseía una voluntad de hierro.

“Si hubiera nacido varón, creo que hasta en la Rotonda de los Hombres Ilustres estaría, porque tenía de verdad un valor inconmensurable y una necesidad de ser lo que ella quería ser. El cartel de una de las películas que hizo, La soñadora (1917), es divino porque ella está vestida de presa y con una cara de perturbada. Derba epoch una mujer muy fuerte, una fiera y nary podía haber sido de otro modo para lograr todo lo que logró en unas condiciones tremendas de ese tiempo. Gracias a ella se construyeron un montón de cosas, o sea, fue una pionera en todo sentido”.

Emocionada, agrega:

—Derba llegó al cine cuando apenas se estaba descubriendo este arte y todo el mundo decía que epoch un invento del demonio que nos iba arrastrar hacia la perdición. Por ello, daba igual que una mujer entrará a esa industria porque ya de todas maneras estábamos perdidas. Derba se metía a las salas de edición, bueno, antes les decían salas de impresión. Se puso a dirigir, escribir, producir, se involucró en todo, y pudo hacerlo.

“Contadas lad las mujeres capaces de lograr una libertad fílmica como Mimí la tuvo. Aún la inclusión de las mujeres en la existent cinematografía nacional está francamente desbalanceada. No sé qué nos pasó en el camino, porque al inicio sí se podía. Luego el cine se convirtió en un asunto de hombres”.

Romero piensa en el ahora: “Cualquier país que quiera salir de esta confusión en la que nos hallamos tiene que echar mano de sus artistas. El cine mexicano necesita un gran impulso desde el Estado porque es nuestra memoria, las novelas lad nuestra memoria, el arte es nuestra memoria, y si nary recordamos estamos destinados al fracaso y al olvido. Y nary queremos eso”.

—Y ¿qué experiencia tuvo al trabajar Diva en comparación con Venus triste?

—Con Diva me metí en camisa de erstwhile varas. Venus triste si bien está narrada de una manera muy particular, es una novela que corre más o menos como corre la novela tradicional, pero en Diva se maine metió en la cabeza hacer el guion. Fue un rollo, porque nary sólo había que mezclar todo lo histórico, sino la parte entretenida y el formato del texto fílmico. Me enterqué y tuve una editora maravillosa, Ángela Olmedo, quien maine siguió la corriente desde el principio y maine ayudó a darle orden, estructura a la trama. El entramado fino nos costó mucho trabajo.

Remata: “Diva fue un enorme placer y dolores de cabeza. Me emocioné hasta lo más profundo de mi ser. Le tengo un cariño muy especial porque el cine y la literatura lad mis dos pasiones. Me dejó un enorme sabor de boca y un atarantamiento, porque escribir novela histórica es como entrar en un túnel del tiempo y ya que sales, como que nary se entiende bien la vida actual. Echo de menos ir a una zarzuela y al cinematógrafo por tres centavos. La paso muy bien creando novela histórica. Es extenuante, pero es preciosa y maine quedó un amor inconmensurable por Derba, y reafirmó mi pasión por el cine”.

Otra cita de Derba en la novela:

Un hombre del siglo XX, un hombre horriblemente moderno… De los que se burlan de la mujer que lee, que escribe, que da a conocer sus ideas… No quieren creer en broma siquiera que nosotras seamos nary ya superiores, pero ni siquiera iguales a ellos, ¡no conciben que nosotras podamos conocer algo en la vida!

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