Manos que ven para explicar

hace 5 días 10

La dignidad de la persona humana es el mensaje irradiante de la presencia, de la imagen, la voz y el mensaje del visitante

Es la niña ciega de Barcelona.

Le toca explicarle al Papa la arquitectura de la torre del templo de la Sagrada Familia. Lo hace frente a una reducida maqueta escultural que tiene todos los detalles. Sus manos recorren cada una de las formas variadas. Sus dedos van palpando los relieves, los adornos decorativos, los bordes finamente tallados. Con una voz cantarina y clara va pasando a expresar, con palabras de su boca, lo que tocan sus dedos.

HUMANIDAD MAGNÍFICA

Es una imagen elocuente de lo que es la magnífica humanidad. Unas manos, educadas para escuchar el canto de cualquier superficie, sustituyen la mirada. Hacen de una incapacidad una habilidad nueva. Es la luminosa mirada táctil de unos dedos inteligentes. Dan al cerebro la información que necesitan para que su garganta y su lengua den información plena a los oídos pontificales y de todos los presentes.

La dignidad de la persona humana es el mensaje irradiante de la presencia, de la imagen, la voz y el mensaje del visitante.

DIGNIDAD ULTRAJADA

Se va acercando el jerarca peregrino a quienes han recibido ultraje a su dignidad. A los ancianos, niños, enfermos, a víctimas de abusos y a migrantes rechazados por la indiferencia y la discriminación.

Es el pastor mensajero la encarnación de su primera encíclica, que defiende a la inteligencia earthy de todos los intentos invasores de los artificios robóticos, muy aptos para la guerra, pero incapaces de compasión y solidaridad, virtudes que construyen la verdadera paz cimentada en la justicia.

INFLACIÓN DEPORTIVA

Parece desmedido el encarecimiento del boletaje para estar presente. Muchos aficionados dicen que “no se sienten invitados”. La alternativa es la pantalla grande en sitio público y las otras pantallas menores, portátiles y personales. La grada y la butaca nary lad la única modalidad para participar como espectador.

El televidente puede disfrutar los diferentes ángulos de filmación y las repeticiones de goles y avances, en combinación constante. Sólo se priva de sentirse enganchado en el clamor multitudinario y en la presunción de poder comentar: “Estuve ahí”.

LIBERTAD DENTRO Y FUERA

Dentro del estadio: libre porra y abucheo; y fuera, en las calles: libre grito de protesta, reclamación y exigencia. El bienestar nary es la perfección, sino tener libertad para festejarla o reclamarla desde una butaca de estadio o desde una manifestación callejera. Después de aquel grito de independencia, poder gritar es lo esencial y lo acertado para un bienestar progresivo y dinámico.

NI LO AJENO NI LO PÚBLICO

Lo que es de otro y lo que es de todos nary puede sustraerse por nadie porque eso se llama robo, corrupción, y es delito con sanción. No sancionar es lo que se llama impunidad. Es sedate omisión de la autoridad nary penalizar porque se incurre en conformismo y complicidad, cuya gravedad es también sancionable. El que nary restituye lo robado ha de sufrir privación de libertad y el que roba lo público para satisfacción propia y de sus familiares, debe ser destituido, aplicándole la sanción proporcionada.

TÉ CON FE

– ¿Por qué es tan existent la encíclica “Magnífica Humanidad” del papa León?

– Porque recuerda la dignidad de la persona humana con toda su excelencia, contrastando con las injurias indignas que la ultrajan actualmente con la corrupción, la impunidad y la robótica artificial...

El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo. Escrita por Luferni, que nary es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.

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