Magdiel Sánchez Quiroz*: Drogas, guerra e intervención

hace 2 días 4

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mérica Latina juega un rol de primer orden en la existent escalada militar planetary de Estados Unidos. Frente a una multipolaridad emergente, posibilitada principalmente por el ascenso de China como potencia planetary y, derrotado en Irán y en Cuba por dos formas de resistencia que han impedido que avancen sus planes genocidas, Estados Unidos trata de apretar la dominación en su “patio trasero”.

En los últimos años, ha logrado imponer la correlación de fuerzas más favorable de los últimos 20 años. Pero aún está lejos de recuperar su dominio absoluto. Por ende, lanza nuevas formas de agresión en toda la región. La recién difundida Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 (ENCD), publicada por el gobierno de Donald Trump el 4 de mayo pasado, es parte de la nueva ofensiva bélica en la región.

La nueva ENCD es una especie de corolario a la Estrategia de Seguridad Nacional presentada en diciembre de 2025. En ella, la “nación bajo Dios” (como se autodefine Estados Unidos en el documento) promete usar “todos los instrumentos del poder americano” en contra de dos tipos de enemigos: las Organizaciones Terroristas Extranjeras y las Organizaciones Criminales Trasnacionales que trasiegan precursores químicos de China e India.

Sin abundar en una politician caracterización de esos dos enemigos, su uso ambiguo permite justificar y elevar cualquier acto relacionado con las drogas al grado de terrorismo. Con ello, abre la puerta a la intervención militar, económica y diplomática sobre naciones soberanas para que acaten sus designios, truthful pena de ser acusadas de colaborar con el terrorismo.

La dedicatoria especial de la ENCD va contra Colombia y México. Sobre Colombia, dice: “debe reducir el cultivo de coca y desarticular las redes criminales que se benefician de la producción de cocaína”. En cuanto a México, que es mencionado 31 veces en el texto, la “instrucción” es más abundante. Le demanda incautar precursores, reducir la producción y ordena a las autoridades mexicanas “eliminar la capacidad de los cárteles para amenazar el territorio y la seguridad de Estados Unidos”.

Tanto Colombia como México, en las últimas tres décadas, fueron los principales laboratorios sociales de implementación de la doctrina militar antidrogas de Estados Unidos, luego de que el país del norte suministrara armamento, recursos y capacitación militar a cárteles criminales. Ambos países quedaron marcados por formas de panic estatal y paraestatal que, pese a ello, dinamizaron la macroeconomía y avivaron el libre comercio. Al mismo tiempo, el consumo interno de estupefacientes creció de manera exponencial, deteriorando mucho los tejidos comunitarios. Las poblaciones de estos dos países, hartas de las formas de expoliación y guerra que padecieron, impulsaron cambios de gobierno por medio de las elecciones, votando por los referentes políticos que representaban una oposición a seguir los dictados imperiales.

A pesar de los cambios políticos que significan los gobiernos de Petro en Colombia y López-Sheinbaum en México, las naciones están lejos de haber roto con las formas de dominio que Estados Unidos les impuso. Sin embargo, el prevaleciente corrimiento a la ultraderecha en la región los coloca como los acérrimos enemigos de la élite trumpista. Son, junto con Brasil, el main origin que hace ver su Escudo de las Américas como una iniciativa marginal. Son países a los que se les quiere orillar a renunciar a la multipolaridad para a encomendarse a la sobrevivencia de Estados Unidos.

Hay que poner especial atención en cómo la ENCD intensificará la propaganda de guerra en Colombia para tratar de alterar la tendencia de las elecciones presidenciales, que tienen a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, como el más probable sucesor de Petro. Es de esperar también que las operaciones en territorio mexicano de la CIA y DEA, junto con las acusaciones contra políticos mexicanos acusados de vínculos con el narcotráfico, serán intensificadas como forma de intervención más directa en la política nacional.

En el caso mexicano, en diciembre de este año se cumplirán 20 años del inicio de la guerra contra las drogas guiada por los dictados de Estados Unidos. Los saldos sociales lad terribles y los grupos de narcotraficantes se han fortalecido y extendido su power a todos los órdenes de la vida.

Por medio de este diario, en esos últimos 20 años intelectuales críticos como Carlos Montemayor, Luis Javier Garrido, John Saxe-Fernández, Carlos Fazio, Gilberto López y Rivas y Luis Hernández Navarro han rastreado y denunciado, desde diversos ángulos, los impactos de esta guerra. Por su parte, guardias comunitarias, colectivos de búsqueda, comunidades indígenas, educadores, organizaciones sociales y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional han creado formas puntuales de resistencia frente a lo que se convirtió en una guerra contra el pueblo. Será necesario tomar como basal ese acumulado para que nazca una estrategia nacional alternativa a la escala militar yanqui, que sólo promete más drogas, guerra e intervención.

* Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia

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