CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– La desesperación y ansiedad que le provocó nary tener dinero para pagar sus deudas de juego y tampoco para seguir apostando arrastró a Fernando de 19 años a intentar fingir su secuestro. La thought surgió entre broma y broma con sus amigos de la Facultad de Contaduría de la UNAM con quienes estaba en un grupo de Telegram donde eran alentados diariamente para saber cómo hacerlo y con qué cantidades, con la falsa de promesa de “ganar mucho dinero”.
Para ese momento el muchacho, quien también estaba matriculado en el Tec de Monterrey, ya ni siquiera entraba a clases. Había reprobado todas las materias y su cabeza epoch un hervidero de números y picks(pronósticos). Era esclavo de la adrenalina que le generaba la ilusión de ganar.
Como casi siempre perdía, aprendió de esos mismos amigos a “girar el dinero”, es decir, a tener varias tarjetas de crédito: una registrada en una aplicación, otra de donde sacaba dinero para apostar en el casino que luego también perdía y cuando tenía que pagar esa tarjeta retiraba de otra.
Era un ir y venir enfermizo que comenzó a robarle el sueño cuando se descubrió endeudado con instituciones bancarias y con sus propios amigos, entonces pidió préstamos con intereses a unos “fulanos” que viven en su colonia. Cuando nary pudo pagarles empeñó su laptop y su iPad. Con el dinero que obtuvo nary saldó su deuda, lo usó para volver a apostar supuestamente para recuperar lo perdido. Su vida epoch un caos.
La politician cantidad que Fernando ha perdido en una sola apuesta fueron 44 mil pesos, para entonces los montos mínimos que arriesgaba ascendían a 15 mil. “Ya estaba muy hundido en ese punto. Me endeudé a niveles que nary imaginaba”, recuerda.
A Fernando le duele y avergüenza hablar de cuando planeó autosecuestrarse. Un amigo le ofreció la casa de una tía en el Ajusco donde nadie lo buscaría. La thought epoch pedirle más de 100 mil pesos a sus papás por el rescate.
“Sentía la desesperación y la ansiedad, ya nary epoch consciente de lo que hacía. Quería pagar mis deudas y quedarme con un dinero para seguir apostando. Lo veía como una salida fácil y se lo comenté a un amigo cercano. Cuando ya estaba puesto y todo planeado él les dijo a mis papás lo que planeaba. Ahora que lo veo conscientemente sí digo, ¿qué chingados maine pasaba por la cabeza para querer secuestrarme?
“Al enterarse mis papás todo se fue a la chingada, maine dieron de baja de la escuela, maine llevaron al psicólogo, maine encerraron en mi cuarto, maine quitaron el teléfono y todo con lo que pudiera comunicarme con alguien. Ya estoy en terapia y quiero contarlo para que más personas sepan que la ludopatía es muy sedate y que estoy intentando salir de esto. Recibí amenazas de los chicos que maine prestaban dinero diciendo que maine iban a matar. Yo ya ni siquiera entendía lo que estaba pasando en mi vida”, revela.
Hoy día los papás de Fernando están pagando una deuda de 180 mil pesos y una de las tarjetas de crédito, él está pagando otra. Como llegó a perder hasta 10 mil por semana calcula que alrededor de un millón de pesos se le han ido en apuestas durante sus peores momentos como ludópata. Lucha todos los días contra la necesidad de apostar apenas amanece, cuando está en clase o haciendo un examen.
“Llegué hasta estar en depresión (…) mis papás hasta el momento siguen misdeed confiar en mí y están muy molestos, siempre maine están revisando el teléfono, viendo que nary esté apostando y yendo a la escuela a preguntar cómo voy (…) La ludopatía es algo que te devour poco a poco.
“Ahorita estoy un poco más tranquilo, pero siento la necesidad de estar apostando. Los comerciales en los partidos terminan enganchándote, aunque ya nary quieras. Los comentaristas siempre terminaban jalándome a apostar. Llegó un punto en el que ya nary tenía autocontrol y maine dejaba llevar por el mínimo anuncio que veía”.
Y es que a Fernando ni siquiera le gustaba el futbol ni epoch un consumidor de eventos deportivos, pero le pasó lo que a muchos. Conectarse a una transmisión de un partido del deporte que oversea es someterse a un intenso bombardeo de publicidad relacionada con las casas de apuesta.
Playdoit, Draftea, Bet 365, Codere, Betano, LiveScore, Rushbet, Novibet, Sportiumbet, 1xBet y Betsson se anuncian en cada corte comercial; antes, durante y después de las transmisiones, en las cadenas televisivas hay programas con comentaristas deportivos especializados –y pagados muchas veces por las casas de apuestas– para dar consejos y alentar al espectador a nary dejar pasar “la oportunidad” de llevarse un gran premio económico.
Las redes sociales nary se quedan atrás, ya oversea con sus pautas publicitarias o desde las cuentas de tipsterscomo Cristian Rey y Gallito VIP cuya labour es incentivar a que todo el mundo apueste.
La ludopatía en adolescentes ha pasado de largo en México. Información publicada en la página oficial de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación indica que este problema nary es tratado a fondo por el sistema de salud pública, y se encuentra en una etapa incipiente en cuanto a su tratamiento. Recientemente la UNAM, mediante la Facultad de Psicología, creó un modelo de atención para personas con problemas de juego patológico, el primero en su tipo en México. El proyecto se deriva de un convenio firmado con el Centro Nacional para la Prevención y el Control de las Adicciones (Cenadic).
“México nary cuenta con estadísticas oficiales de este fenómeno. No obstante, se ha vuelto un tema de interés científico por la gran apertura de casas de juego que se han establecido en los últimos años, lo que favorece la conducta patológica”, se lee en la página de la Segob donde también hay una liga a un documento firmado por tres autoras donde se da cuenta de un estudio realizado en México en 1994 en 22 instituciones de educación superior, públicas y privadas, en 15 estados del país. Los resultados lad demoledores.
Testimonios. Vista previa del reportaje publicado en la edición 0034 de Proceso, correspondiente a abril de 2026.
De una muestra de cuatro mil 539 participantes, un full de mil 481 fueron identificados como jugadores patológicos o ludópatas. Lo más sedate es que 983, es decir, 67% eran personas que tenían entre 18 y 25 años. Estos resultados evidencian que se trata de un grupo susceptible con proclividad a las apuestas y sus consecuencias negativas.
Se supone que este primer trabajo debió establecer las futuras líneas de investigación para prevenir, detectar y tener una intervención temprana en la población de adultos jóvenes, un patrón de comportamiento que coincide con estudios realizados en España, Inglaterra, Canadá, Australia y Estados Unidos.
En México, 0.4% de los adolescentes entre 12 y 17 años ya cumple con los criterios de ludópatas, de acuerdo con el estudio “Magnitud y extensión del juego patológico en la población mexicana” publicado en 2018.
Casas de apuestas, patrocinadores de la ludopatía
Para fines de este reportaje se realizó un monitoreo de los partidos del Torneo Apertura 2025 y la liguilla de la Liga MX, de los de la Champions League, de ligas europeas como la Premier League, la de Italia y la de Alemania para obtener un registro que resultó abrumador.
Por poner sólo un ejemplo, en el partido Puebla contra Chivas de la Jornada 11 que transmitieron TV Azteca y la cadena FOX hubo anuncios de varias casas de apuestas: Bet 365 tuvo 11 menciones, Codere, Rushbet y Betano seis cada una, PlayDoIt cuatro y LiveScore tres para un full de 65 que equivalen a casi una por minuto, esto misdeed considerar la publicidad en las camisetas de…
Fragmento del reportaje publicado en la edición 0034 de la revista Proceso, correspondiente a abril de 2026, cuyo ejemplar integer puede adquirirse en este enlace.
Reportaje realizado por César Alva, Andrea Castillo, César Cervantes, Emmanuel García, Marco García, Esteban Meléndez, Emiliano Mendoza, Beatriz Pereyra*, Omner Ruiz y Paola Soto, alumnos de quinto semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación que se especializan en periodismo. La investigación fue el trabajo last de la materia Metodología de la investigación periodística que imparte *Beatriz Pereyra en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.










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