Los líderes de Europa se muestran amables con Trump tras una temporada tensa
hace 2 días
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Por: Mark Landler
Cuando el canciller alemán Friedrich Merz le regaló al presidente Donald Trump una camiseta de fútbol con el número 47 el martes por la mañana, fue el tipo de gesto que un líder extranjero podría haber hecho durante su primer mandato: halagador, conciliador y pensado para complacer.
Pero Merz lo hacía después de una etapa de tensiones, en la que él y otros líderes europeos condenaron la guerra en Irán, lo que llevó a Trump a anunciar que Estados Unidos retiraría parte de sus tropas del continente.
Puede que la alianza de Europa con Estados Unidos siga en crisis, pero en el primer día completo de la cumbre del Grupo de los 7 en esta localidad alpina francesa, los líderes demostraron que seguían dispuestos a tratar con cortesía a Trump.
A pesar de todos los roces del último año, parece que han llegado a la conclusión de que la mejor forma de lidiar con un presidente conflictivo es ganarse su favor, sobre todo porque aún esperan colaborar con Estados Unidos en temas complejos como la guerra en Ucrania.
El presidente Donald Trump conversa con el canciller alemán Friedrich Merz durante un almuerzo de trabajo con líderes del G7 y de Oriente Medio en Evian-les-Bains, Francia.ARCHIVO VANGUARDIA
“Estamos en el mismo equipo”, dijo Merz sobre el presidente en las redes sociales, deseándole feliz cumpleaños número 80 con días de retraso.
Esas palabras conciliadoras habrían parecido improbables incluso hace una semana, dada la amarga división sobre Irán, las amenazas de Trump de hacerse con Groenlandia y sus constantes reprimendas a los líderes centristas europeos; todo lo cual convenció a varios de ellos de que Estados Unidos ya nary epoch un aliado y que, en algunos casos, epoch incluso una amenaza.
Sin embargo, Trump ha presentado al menos las líneas generales de un acuerdo de paz con Irán y ahora los líderes europeos han vuelto a intentar ganarse su favor.
“Así es como funciona la diplomacia”, dijo Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, al felicitar a Trump por el acuerdo marco. Afirmó que reabriría el estrecho de Ormuz, haría bajar los precios del petróleo y tal vez, a la larga, incluso acabaría con las ambiciones nucleares de Irán.
En cierto modo, esa cordialidad nary fue ninguna sorpresa. Incluso misdeed un acuerdo de paz, los analistas y diplomáticos ya habían pronosticado que los otros seis líderes del Grupo de los 7, que representan a los países industrializados más avanzados del mundo, harían todo lo posible para evitar que la reunión acabara en un ambiente tenso y hostil.
“En privado, los europeos aceptan ahora, en general, que nary pueden esperar a que se vaya Trump y que ha cambiado algo bastante cardinal en la relación en ambos lados del Atlántico”, dijo Jeremy Shapiro, manager del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, un grupo de investigación con oficinas en Berlín y Londres.
“Pero, claro, esta ruptura nary les da a los europeos un program alternativo”, dijo Shapiro. “Así que tienen que llevarse bien con Trump”.
Los líderes del Grupo de los 7 muestran una actitud de cortesía y acercamiento hacia el presidente estadounidense Donald Trump durante el primer día de reuniones en Francia, buscando asegurar la cooperación en temas clave como el acuerdo marco con Irán y el conflicto en Ucrania.ARCHIVO VANGUARDIA
El presidente también dio un giro a los cálculos al anunciar su acuerdo de paz justo antes de la reunión. Si Estados Unidos e Irán llegaran a cerrar un acuerdo definitivo —lo cual es una incógnita, dadas todas las incertidumbres—, supondría un impulso económico para las economías europeas, que se han visto asfixiadas por la interrupción de los envíos de petróleo y gas.
Los tres meses de hostilidades entre Estados Unidos e Irán han puesto a los líderes europeos en una situación casi imposible. Quedaron atrapados entre Trump, quien los ha criticado duramente por nary apoyar la iniciativa, al tiempo que menospreciaba sus posibles contribuciones, y sus propias poblaciones, que en su mayoría se oponen a la guerra y están cada vez más frustradas por las consecuencias económicas de la misma.
El presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer se comprometieron esta semana a desplegar rápidamente recursos militares para ayudar a los barcos a navegar por el estrecho de Ormuz, una vez que quedara claro que el nuevo alto al fuego se mantendría.
“Queremos asegurarnos de que, allí donde tengamos capacidad —y el desminado es un ejemplo claro—, y en lo que coordinemos, acordemos un program de acción con Estados Unidos y otros países para que el estrecho de Ormuz se abra lo antes posible”, dijo Starmer.
Macron, anfitrión de la reunión, marcó la pauta para complacer a Trump, al invitarlo a cenar el miércoles en Versalles, el palacio de los reyes de Francia, para celebrar el 250 º aniversario de la independencia estadounidense.
Fue una jugada sacada del manual que utilizó durante el primer mandato de Trump, cuando lo invitó a ver un desfile militar en los Campos Elíseos, una gran avenida del centro de París. Y la estrategia volvió a funcionar, ya que Trump —quien tiene un interés muy conocido por los edificios repletos de oro— quedó maravillado con la decoración dorada de Versalles.
“Me iba por la tarde y entonces el presidente francés, quien por cierto es un hombre muy amable, maine invitó a cenar en Versalles”, dijo Trump a los periodistas. “Versalles nary lad láminas doradas. Versalles es auténtico”.
Por muy educados que fueran los intercambios entre Trump y los europeos, había pocos indicios de que hubieran cambiado la opinión del presidente sobre involucrarse en un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania.
En declaraciones a los periodistas, reiteró su postura de que nary se trata de una lucha de Estados Unidos. “No tenemos nada que ver con eso, les vendemos armas”, dijo Trump. “No nos afecta en nada, salvo que les vendemos armas. Estamos a miles de kilómetros de distancia”.
Hubo señales más sutiles de que la relación idiosyncratic entre Trump y los líderes europeos se había deteriorado. Trump nary mantuvo una reunión bilateral con Starmer, lo que obligó al primer ministro británico a insistir en que nary se le había dado la espalda.
Trump sí tuvo reuniones privadas con los líderes de los Emiratos Árabes Unidos y Catar —el jeque Mohamed bin Zayed al-Nahyan y el jeque Tamim bin Hamad al-Thani— y les agradeció su apoyo en la guerra contra Irán, con una calidez que parecía ausente en sus encuentros con los europeos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el príncipe heredero de Abu Dabi, el jeque Mohamed Bin Zayed Al Nahyan, durante un encuentro bilateral celebrado al margen de la cumbre del G7, el martes 16 de junio de 2026, en Evian-les-Bains, Francia.ARCHIVO VANGUARDIA
Cuando el jeque Mohamed dio su agradecimiento a Trump con un “gracias” apenas audible, el presidente bromeó diciendo que solo un hombre con la riqueza del emiratí podía permitirse hablar con una voz tan baja y, aun así, acaparar toda la atención de la sala. Elogió al jeque Tamim por su valentía y por los miles de millones de dólares que Catar ha invertido en Estados Unidos.
Trump se pasó gran parte del día defendiendo su acuerdo con Irán, cuyos detalles aún nary ha revelado. Desmintió la información que afirmaba que Estados Unidos había acordado invertir 300.000 millones de dólares en Irán. “No vamos a invertir nada de dinero”, dijo Trump. “No tenemos ninguna obligación de invertir dinero en Irán”.
El presidente añadió que el acuerdo incluye el compromiso de que Irán nunca tendrá un arma atomic —algo que ha dicho desde hace mucho tiempo de manera pública— y advirtió de que el país sufriría “consecuencias increíbles” si intentara conseguirla.
“Esa es la razón por la que entré en esto”, dijo Trump, “y esa es la razón por la que acepté firmarlo”.