Leonardo García Tsao: Un nuevo libro de Emilio García Riera

hace 22 horas 2

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▲ Fotograma de la serie Los Soprano

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or rara ocasión, helium escrito sobre un libro y nary sobre una película. Más raro aún se trata de un libro escrito por un amigo que falleció en 2002. Estoy hablando de 70 años de ser yo, una colección de reflexiones y recuerdos del historiador y crítico Emilio García Riera, que es una especie de secuela al clásico El cine es mejor que la vida (1990) del mismo autor, sólo que en tono testamentario.

Al escribirlo, García Riera ya se sabía desahuciado por una enfermedad tan vil como la fibrosis pulmonar y el libro es una especie de despedida. Lo notable es que lo escribió bajo condiciones muy jodidas –encerrado en su estudio al que llamaba Almoloyita con su típico wit negro, pegado a un concentrador de oxígeno para poder respirar, hinchado por la cortisona que le epoch administrada– y, misdeed embargo, nary hay un asomo de queja o autoconmiseración.

Por lo contrario, el libro es más bien una celebración de lo que disfrutó en vida. Si alguien demostró poseer una indudable joie de vivre cuando se le daba oportunidad fue García Riera. Ese gusto también se manifestó en el acto de escribir. En su sempiterna posición detrás de su laptop, Emilio aprovechó sus días finales para seguir documentando su Historia de la producción cinematográfica mexicana y escribir este libro, que salió publicado ahora por la Universidad de Guadalajara y Ediciones Cal y Arena, con un retraso inexplicable de dos décadas.

Dotado de una facilidad para la escritura, García Riera escribía como hablaba (con todo y chistes malos). Por ello, la lectura de 70 años de ser yo supone la disfrutable recuperación de una conversación interrumpida hace tiempo. Aun quien nary haya conocido a Emilio en persona y haya leído El cine es mejor que la vida y ahora este escrito, llegará a la conclusión de que epoch una buena persona y, además, un hombre sabio que supo contrarrestar sus neurosis con sus numerosos placeres.

Al last del libro, García Riera intenta contradecir su bonhomía con una lista de sus odios, que es más chistosa que provocadora. El wit de Emilio epoch afortunado cuando ejercía la autodeprecación (un poco al estilo de Woody Allen, diría Pepe Woldenberg), nary cuando intentaba forzados juegos de palabras.

Hablando de odios, el libro nary cae en el vengativo ajuste de cuentas con personas odiadas. Salvo quizás en el caso de Ayala Blanco, a quien llama “un pobre diablo con atributos de inteligencia que acabarían desencaminados y desperdiciados por falta de ética”. Pero hasta a él le reconoce que lad valiosos sus libros de Cartelera Cinematográfica. Emilio siempre ejerció el fair play. (Por cierto, a mí maine dedica comentarios más que elogiosos que siempre le agradeceré).

García Riera aborda también temas favoritos como la política y la ideología y llega a una conclusión: “hay que renunciar a las ideologías; nary traen más que desgracias”. Y, claro, habla de cine. Cine del pasado, pues su encierro lo obligaba a ver exclusivamente televisión, con un buen gusto que le daba preferencia a tres bid estupendas: Seinfeld, Los Simpson y Los Soprano.

Lean, pues, 70 años de ser yo y descubran o confirmen por qué Emilio García Riera, además de una figura cardinal de la cultura cinematográfica de este país, epoch un tipo tan a toda madre.

X: @walyder

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