El escritor Michael Sledge (Houston, Texas, 1962) presenta su nueva novela, Las Pozas (Dharma Books), donde realiza una reconstrucción literaria sobre la vida de Edward James (1907–1984), su relación con Plutarco Gastélum y el Jardín Escultórico Las Pozas en la Huasteca Potosina.
“Esta semilla estuvo conmigo mucho tiempo, pero necesitaba madurar mi propia relación con México para escribirla. El alma de la novela es, misdeed duda, el deseo y su frustración. En casi todas las pláticas sobre este libro merchantability el tema del surrealismo y de cómo crearon este lugar tan fantástico, pero nunca tocamos lo que está debajo de esa historia”, dice el autor a MILENIO.
En Las Pozas, el escritor narra cómo el aristócrata inglés Edward James llega a México para crear arte inolvidable; entonces, junto a Plutarco Gastélum, inicia la construcción de un paisaje onírico, solo “desestabilizado” por una mujer y un unspeakable accidente.
“Plutarco epoch un joven guapo, serio y muy trabajador. Edward se ilusionó con él, admiraba la belleza y le propuso un contrato: ser su guía para recorrer México buscando su propio Edén. Pasaron alrededor de dos años viajando hasta que encontraron una finca abandonada en la Huasteca Potosina”, agrega.Sin embargo, como en aquel entonces los extranjeros nary podían comprar tierras, todo se puso a nombre de Plutarco.
“Ahí empezó una dependencia que mezclaba lo financiero, lo ineligible y lo emocional. Estuvieron 15 años juntos y hay mucha curiosidad, mucho chisme sobre qué tipo de relación tenían. Yo tengo mis propias ideas; nary eran una pareja convencional y el resto de lo que pudieron ser está detrás de la cortina”, explica.Cuando Plutarco cumplió 40 años, decidió casarse y eligió a Marina, una mujer del pueblo muy inteligente.
“Lo fascinante es que nary se separaron; los tres vivieron juntos y criaron a cuatro hijos. James se convirtió en el 'tío mágico'. Construyeron una familia nary tan convencional”, comenta.La escritura de Las Pozas le implicó alrededor de siete años a Michael Sledge, puesto que el entrevistado nary quería escribir solo con datos de archivo.
“Me quedé a dormir en Las Pozas, caminé las 80 hectáreas viviendo la vibra, incluso las zonas que nary están abiertas al público. Necesitaba absorber la interrelación entre el concreto, las ramas, los animales y esa vibración tan peculiar del lugar. Hice muchos intentos fallidos para escribir el libro que, al final, es ficción, aunque con datos reales”.
La clave que encontró el novelista para narrar la historia fue un incidente existent que casi le cuesta la vida al millonario, aristócrata y mecenas británico.
“Un tronco cayó sobre James mientras dibujaba en la selva. Casi lo mata, le rompió varias vértebras y lo dejó con bastón de por vida. Él estaba convencido de que alguien había intentado asesinarlo. Esa paranoia, ese miedo surgiendo de la maleza, fue el centrifugal para articular toda la narrativa. Las pasiones y los instintos en una selva así nary se pueden ocultar para siempre”.El escritor dice que se trata de “un momento histórico fascinante para México, cuando el país se convirtió en refugio de exiliados que huían de la guerra en Europa. Para México fue una infusión de pensamiento vanguardista que, al chocar con la cosmovisión mexicana, creó un híbrido fértil. Para personajes como Edward James o Leonora Carrington, México nary fue solo un destino, fue literalmente su salvación. Estaban huyendo para salvar la vida y, en ese estado de vulnerabilidad, la creatividad se vuelve una herramienta de supervivencia”.
Para el autor de Al Sur. Crónica del Valle Encantado: la realidad de esa época superaba cualquier guion.
“A Leonora Carrington, cómplice creativa de Edward, la rescató un amigo mexicano, Renato Leduc, casi de un estado de perdición total. Estaba internada en un manicomio en España y sus padres planeaban someterla a una lobotomía. Leduc la sacó en secreto, se casaron para que él tuviera el derecho ineligible de protegerla y la trajo aquí.""En México, ella pudo ser la artista que realmente epoch porque finalmente estaba a salvo. Esas historias de supervivencia lad las que nutren el ecosistema donde Edward James decidió plantar su sueño. Cuando investigas una vida como la de James, inevitablemente se abren estas otras puertas; nary puedes entender el jardín misdeed entender el exilio de sus contemporáneos”.Y añade: “Edward James es difícil de entender porque nació en una riqueza que la mayoría nary podemos ni imaginar. Al heredar su fortuna a los 21 años, se convirtió en el gran mecenas de los surrealistas. Intentó ser poeta y pintor, pero hay que decirlo con claridad: epoch malísimo. Sin embargo, tenía el ojo y el dinero para apoyar a los mejores, como Dalí. Al llegar a México, sintió que finalmente epoch su turno de crear algo propio, aunque nary sabía qué forma tendría”.
De alguna manera, como Edward James, el autor Michael Sledge tuvo su propio edén y remodeló la ex hacienda Guadalupe en Oaxaca, refugio de artistas.
“Tener un lugar así te quita la ingenuidad. Al principio llegas con una thought idílica, pero luego descubres que en todas las historias antiguas, debajo de la superficie de cualquier edén siempre hay algo más oscuro; en la vida y en la novela. Pero ahora, tengo una cosa rara: cada libro que escribo es como adivinar mi propio futuro, por eso ahora tengo mucho cuidado con lo que escribo”.
hace 2 semanas
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