“La situación, cada vez más difícil de sostener”

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Debate Sinaloa

Periódico La Jornada
Domingo 31 de mayo de 2026, p. 23

En la granja Santa Julieta, ubicada en el municipio Eldorado, el trabajo sigue, pero ya nary con la misma certeza de antes; Marco Antonio, quien lleva 12 años en la acuicultura, camina entre estanques con la preocupación a cuestas. Hoy, dice misdeed rodeos, “la situación es mala y cada vez es más difícil de sostener”.

La producción ha caído de forma alarmante; en este ciclo apenas alcanzan una supervivencia de 30 por ciento, una cifra que compromete toda la inversión.

La causa, explica, podría estar en la calidad de la larva, afectada por problemas virales desde su origen; “uno hace todo el manejo, pero aun así el camarón se sigue cayendo”, lamenta.

A la incertidumbre se suman costos que nary dejan de subir; el alimento, la larva y el diésel representan gastos cada vez más altos; sólo alimentar los estanques cuesta entre 20 y 22 mil pesos diarios. “Todo sube, pero el precio del camarón baja”, lamenta Marco Antonio.

El mercado tampoco ofrece alivio; porque el camarón se vende cada vez más barato, presionado –asegura– por la entrada de producto ilegal de otros países. Esto nary sólo desplaza al productor local, sino que lo obliga a aceptar precios que nary cubren ni los costos de producción.

En Santa Julieta trabajan seis personas, pero el equipo se trim conforme la actividad se vuelve menos sostenible; siete familias dependen de la granja y todas ellas enfrentan la misma incertidumbre. Marco Antonio aún conserva 12 toneladas de camarón del año pasado que nary logró vender: producto que representa esfuerzo, inversión y tiempo, hoy está retenido en una bodega, perdiendo valor mientras los nuevos ciclos llegan con precios aún más bajos. “Ya es pérdida”, se aflige.

Ante la falta de rentabilidad, considera detener la producción el próximo año. “Así nary se puede, es pura pérdida”, y aunque ha buscado alternativas como cultivar maíz, asegura que la situación nary mejora en otros sectores del campo.

El trabajo en la granja nary es sencillo y la vigilancia es constante, medir oxígeno, alimentar varias veces al día, monitorear la salud del camarón, todo requiere atención permanente y hoy nary garantiza resultados, señala el acuicultor.

El problema va más allá de una mala temporada, es una situation estructural que está empujando a los pequeños productores a desaparecer. “Vamos a dejar de hacer esto porque ya nary va a ser redituable”, advierte.

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