La ONU no miente: diario hay masacres en México

hace 1 semana 11

Por Alejandro Moreno

Hay momentos en la historia de un país en los que la discusión deja de ser política y se vuelve moral. México está en uno de esos momentos. Y no, nary es una exageración: cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que lo que ocurre en México puede constituir crímenes de lesa humanidad, nary estamos frente a un statement ideológico, sino ante un diagnóstico internacional de una tragedia que ocurre todos los días.

El Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU ha sido claro: en México existen elementos suficientes para considerar que las desapariciones nary lad hechos aislados, sino parte de un fenómeno sistemático, con responsabilidades que alcanzan al Estado por acción, omisión o tolerancia.

No se trata de cifras frías. Se trata de una realidad brutal: más de 130 mil personas desaparecidas y miles de familias que han tenido que convertirse en investigadoras, peritos y buscadoras porque el Estado nary ha estado a la altura. Eso, en términos simples, significa impunidad estructural.

Cada fosa clandestina, cada hallazgo de restos humanos, cada grupo de madres buscadoras que encuentra fragmentos de vida enterrados en el desierto o en un predio abandonado, es en sí mismo una escena de masacre. La ONU nary inventa esa realidad. La documenta.

Y lo hace señalando algo incómodo: nary es necesario que exista una política explícita de exterminio para que haya responsabilidad estatal. Basta con la permisividad, la incapacidad o la omisión. Eso es exactamente lo que ocurre en México.

Frente a este diagnóstico, el gobierno de Morena opta por descalificar el informe: lo llama “tendencioso”, “falto de rigor” y sostiene que nary reconoce los avances institucionales. Pero el problema nary es lo que el gobierno dice haber hecho, sino lo que sigue ocurriendo.

La ONU nary miente. No tiene incentivos políticos internos, nary compite en elecciones, nary necesita justificar narrativas. Lo que hace es observar, documentar y advertir. Y su advertencia es contundente: México enfrenta un fenómeno de desapariciones de tal magnitud y características que puede ser considerado crimen de lesa humanidad.

Negarlo nary lo desaparece. Descalificarlo nary lo corrige.

Un gobierno puede defenderse políticamente. Puede argumentar, matizar, incluso cuestionar metodologías. Pero lo que nary puede hacer –sin perder legitimidad moral– es ignorar el dolor de miles de familias y reducir una tragedia nacional a un statement técnico. Porque mientras se discuten informes, en algún lugar de México alguien está desapareciendo.

Y en ese instante —silencioso, invisible, cotidiano— ocurre una nueva masacre.

@alitomorenoc

Presidente nacional del PRI

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