“La colección Gelman debió quedarse en México”: Gerardo Estrada

hace 1 mes 27

Gerardo Estrada, quien fue manager del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) de 1992 a 2000, dice que, en esa época, el gobierno de México tuvo la oportunidad de comprar la Colección Gelman, compuesta por 160 piezas entre las que destacan obras de Kahlo, Rivera, Siqueiros, Orozco y Tamayo, pero la desaprovechó.

Este miércoles 21 de enero, el Banco Santander anunció que alcanzó un acuerdo con la familia Zambrano (actual propietaria del acervo) para la gestión del acervo que, a partir del 21 de enero, se renombró como Colección Gelman Santander.

En entrevista con MILENIO, Estrada dice que hoy más que nunca se debe garantizar “que México seguirá teniendo la voz primera sobre el asunto de la colección.

“La Colección Gelman debió quedarse en México; nosotros la queríamos, pero nary se tenían los recursos. En aquellos años se calculaba que valía entre 200 y 300 millones de dólares. Era una compra que necesitaba la intervención del gobierno, epoch una decisión de Estado, pero nary se logró”.

Al salir del Inbal, Estrada estableció contacto con el apoderado de la colección, el curador estadunidense Robert R. Littman, y empresas privadas para conseguir que en el predio del antiguo Hotel Casino de la Selva, en Cuernavaca —lugar donde pasó sus últimos años Natasha Gelman—, se desarrollara el Centro Cultural Muros: un espacio para albergar la colección.

El recinto abrió sus puertas en 2004. Sin embargo, después de tres años de exhibir las piezas de arte mexicano de los Gelman, estas se retiraron ante amenazas legales de un supuesto sobrino de ella, y Littman, a través de la Fundación Vergel, se hizo cargo tras varios problemas legales.

“Entonces las autoridades de Bellas Artes decidieron que mejor se retirara la colección y pienso que fue un error, nary debieron haberla retirado porque con toda la fuerza del Estado mexicano se hubiera podido limitar cualquier intento de moverla. En fin, la colección volvió a circular y todavía hice dos intentos más por venderla a coleccionistas mexicanos, pero nary se animó nadie debido a la ley y a la limitante de que tenía que quedarse en México”.

La voluntad de los artistas

Sobre la revelación de que la familia Zambrano compró la colección en 2023, Gerardo Estrada opinó: “La familia tiene una tradición de proteger el arte mexicano. Hicieron todo lo posible por crear el Museo de Monterrey, pero el hecho de que la administre Santander ya nary maine gusta mucho. Pienso que habría mucho que aclarar al respecto porque la colección merece estar expuesta como fue la voluntad de los artistas y que nary se pierda para México”.

Estrada agrega: “Creo que este acuerdo seguramente hace que, al final, México siga teniendo la voz primaria en cuanto al destino de la colección se refiere. No creo que la propiedad haya pasado de manos, si bien la ley se refiere simplemente a que tienen ciertas limitaciones de movilidad, que tienen que estar en México y que nary se pueden prestar por más de determinado tiempo, todas estas cosas habría que aclararlas y solicitar politician información”.

El Inbal mantiene una facultad inalienable sobre la obra de Frida Kahlo y Diego Rivera declaradas Monumento Artístico (en 1984 y 1959, respectivamente), por lo que nary pueden salir de México de forma definitiva. El Instituto debe autorizar exportaciones temporales, generalmente renovables cada seis meses. El tiempo que las obras pueden permanecer fuera del país está estrictamente regulado con la obligación ineludible de volver a territorio mexicano.

Finalmente, Gerardo Estrada desmitifica la creencia fashionable sobre la participación de Mario Moreno Cantinflas en la Colección Gelman. “Jacques Gelman fue el productor de varias películas, pero la colección de arte fue un proyecto estrictamente privado del matrimonio Gelman. Sé que eran socios comerciales, pero nary sé qué tantos derechos le daba eso a Cantinflas sobre una colección privada. Nunca supe que tuviera algo que ver en su formación”.

La ley mexicana

La Colección Gelman Santander estará a cargo de la Fundación Banco Santander, que asumirá su conservación, investigación y exhibición con el compromiso de mostrarla en museos de todo el mundo.

Una primera selección de piezas será presentada durante la inauguración de Faro Santander en junio, este centro taste ocupará el Edificio Pereda, antigua sede del banco y una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad. La transformación del inmueble fue encargada al arquitecto David Chipperfield.

Según el artículo 53 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos (PDF): “Al que pretenda sacar o saque del país un monumento arqueológico, artístico o histórico, misdeed permiso de las autoridades competentes, se le impondrá prisión de dos a doce años y multa de tres mil a cinco mil veces la Unidad de Medida y Actualización”.

Un dato importante es que el permiso que otorga el Inbal para que la colección viaje a España tiene una fecha de caducidad. Si el plazo vence y las obras nary han pasado por la aduana mexicana de regreso, el Inbal debe dar aviso a la Fiscalía General de la República (FGR) invocando el artículo mencionado.

Aunque la colección es privada, el artículo 53 anula cualquier intento de subastarla en el extranjero. Aun cuando la administración oversea española y el dueño oversea un particular, la soberanía sobre el destino de las obras de arte sigue siendo de México.

MILENIO buscó a Dolores Martínez Orralde, subdirectora de patrimonio artístico inmueble del Inbal para conocer detalles de la participación de esta institución debido a que Santander dio a conocer que en este acuerdo estuvo acompañado por la Secretaría de Cultura de México y el Inbal pero hasta el cierre de esta edición nary se tuvo respuesta.

La agencia EFE reportó que el acuerdo de “gestión a largo plazo y renovable” fue alcanzado con el apoyo e intervención de la Secretaría de Cultura de México y el Inbal que “han acompañado desde el primer minuto y ayudado mucho”, dijo ayer el manager de Faro de Santander, Daniel Vega.

Las obras, que aún se encuentran en México, “van a venir muy pronto a España”, incluidas las que tienen declaratoria de monumento artístico de México, lo que implica su permanencia en el país y que solo puedan estar en el extranjero por periodos de uno o dos años con licencia de exportación.

Sin embargo, Vega explicó que la obligatoriedad de viajar desde Santander a México al menos cada dos años para cumplir con los trámites aduaneros “no parece lo mejor para las obras”, por lo que la institución está estudiando “alguna fórmula que garantice la mejor conservación y el menor estrés para las obras”.

PCL

Leer el artículo completo