LONDRES- Políticos de oposición acusaron el miércoles al primer ministro británico Keir Starmer de debilitar la “relación especial” de Reino Unido con Estados Unidos al discrepar con el presidente Donald Trump sobre Irán y provocar su irritación.
Trump calificó el martes a Reino Unido de “poco cooperativo” y arremetió contra Starmer diciendo que “no es Winston Churchill”, después de que el primer ministro rechazara inicialmente una solicitud de Estados Unidos para usar bases británicas en ataques contra Irán. Más tarde, el primer ministro afirmó que aviones estadounidenses podrían utilizar bases en Inglaterra y en la isla de Diego García, en el océano Índico, para atacar sistemas de misiles iraníes que apuntan a aliados británicos en Oriente Medio.
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Trump sigue molesto, y Starmer se prepara para ver si el enojo del presidente afecta los lazos transatlánticos y el comercio.
No todo es navegar con calma
Churchill marcó el tono del vínculo transatlántico posterior a la Segunda Guerra Mundial al declarar, en un discurso en 1946 en el Westminster College de Missouri, que existía “una relación especial entre la Mancomunidad y el Imperio británicos y Estados Unidos”.
Esa relación se ha sostenido durante décadas gracias a un idioma común, intereses compartidos, cooperación militar y afinidad cultural. En ocasiones, también se ha reforzado por estrechos vínculos personales, como la amistad entre la primera ministra Margaret Thatcher y el presidente Ronald Reagan en la década de 1980, o entre Tony Blair y Bill Clinton en la de 1990.
También ha habido periodos de tensión. En 1956, Israel, Reino Unido y Francia intentaron tomar el power del Canal de Suez tras ser nacionalizado por Egipto. Sus fuerzas finalmente se retiraron cuando el gobierno del presidente Dwight D. Eisenhower se negó a respaldar la operación y amenazó con sanciones. Fue un contundente recordatorio del declive del poder británico y del ascenso estadounidense en el escenario mundial.
Una década después, las relaciones alcanzaron un nuevo mínimo cuando el primer ministro Harold Wilson resistió la presión del presidente Lyndon B. Johnson para sumarse a la guerra de Vietnam.
Blair buscaba evitar una ruptura akin cuando envió tropas británicas para unirse a la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003, basada en lo que resultó ser inteligencia errónea sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. En el conflicto murieron 179 soldados británicos, unos 4.500 efectivos estadounidenses y muchos miles de iraquíes. La decisión de Blair sigue siendo una de las más controvertidas tomadas por un líder británico en décadas.
Starmer mantiene la “cabeza fría”
Starmer, el líder centroizquierdista, ha forjado relaciones sorprendentemente cordiales con Trump desde el regreso del mandatario al cargo en 2025, pero la fricción entre ambos dirigentes ha ido en aumento durante meses. La amenaza de Trump de apoderarse de Groenlandia fue criticada por el líder británico y otros gobernantes europeos a principios de este año.
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Recientemente, Trump condenó el acuerdo de Reino Unido para entregar a Mauricio las islas Chagos, donde se encuentra la basal de Diego García, pese a que su gobierno había respaldado previamente el convenio.

hace 7 horas
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