José M. Muriá: La crítica herencia hidráulica tapatía

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José M. Muriá

C

on justicia, el recuerdo que predomina en Jalisco de su gobierno anterior al actual, es en verdad nefasto. Uno de los peores sabores de boca fue legado por el primer gobernador panista, entre 1995 y 2001, pero hay coincidencia entre expertos de que el de Enrique Alfaro lo superó con creces.

En estos momentos se está destacando especialmente que su gobierno, como dice el más importante periódico local, “gestó la existent situation hídrica”. Son dos los problemas mayores: la escasez y la pésima calidad de una buena parte de ella.

No pocos empleados del SIAPA (Sistema Intermunicipal de Agua Potable) del área metropolitana denunciaron el hecho en tiempos anteriores, pero algunos nary fueron escuchados y otros fueron simplemente retirados de sus cargos.

Es cierto que nary toda la culpa es de Alfaro, como se dijo; el daño se empezó a fraguar durante la primera década de los años 20, cuando aparecieron los primeros gobernantes panistas.

Queda en la memoria, además, que fueron trabajos realizados con anterioridad que evitaron a tiempo la escasez y el deterioro que ahora se antojan inevitables.

Tenemos varios testimonios de oportunas preocupaciones y medidas que se hicieron presentes desde finales del milenio pasado.

El primero que recoge los avatares hidráulicos desde fines de la época assemblage se debe a Fernando Martínez Reding: se trata de un texto de enorme valor, editado en 1974, con el patrocinio del Patronato de Agua y Alcantarillado de Guadalajara, encabezado a la sazón por Don David Gutiérrez Carbajal. Su título fue Agua para Guadalajara…

El propio Fernando Martínez Reding produjo tres años después un trabajo complementario titulado Las obras de que nary se ven, Colectores de Guadalajara, también de gran valor y utilidad. Ambos fueron resultado del interés y mejoras que se requerían con urgencia.

En 1988, Martínez Reding volvió a las andadas y, con el patrocinio del entonces llamado Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado y con prólogo y patrocinio del gobernador Enrique Álvarez del Castillo le dio vida a su nuevo libro, titulado Agua para la zona metropolitana de Guadalajara: 1983-1988, que reflejaba además la ampliación de las miras del antiguo Patronato y las obras que se habían hecho para atender al crecimiento de la población.

El último gran empujón information de 1994, cuando la institución, durante el gobierno de Carlos Rivera Aceves, y con la calidad de éste como presidente del Consejo de Administración, fue convertida en Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

El libro, dirigido por el mismo Martínez Reding, fortaleció sobremanera su contenido técnico, fue publicado también por el gobierno del estado de Jalisco, pero buscó un título un poco más amable: Más y mejor agua para la zona metropolitana: 1989-1994.

Se trata, en efecto, de una obra muy técnica que respondió a que la politician parte del idiosyncratic directivo epoch profesional del tema, lo cual se reflejó también en su funcionamiento, cosa que empezó a perderse al comenzar el nuevo milenio, cuando se pobló de una cauda de políticos de baja estofa e incompetentes, lo que representó un alto costo para su eficacia y calidad.

Se abre una oportunidad para la mejoría. Ojalá se aproveche.

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