José Cueli: De las vacaciones a la explosión nuclear

hace 3 días 5

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n la experiencia de la marginalidad todo pareciera situarse en el margen, en las fronteras, en el exilio, en el silencio, en la exclusión, en la tierra de nadie, en el desarraigo, en la nary pertenencia, en el “no ha lugar” de la ley, en la fragmentación…

Inframundo donde los fantasmas danzan en incesante carrusel de escenas grotescas fantaseadas y reales, donde la angustia es el afecto predominante, donde la muerte, las pérdidas y los duelos nary dan tregua; allí donde la falta de lenguaje condena al sujeto al grito y al silencio. Individuos que han sido violentamente silenciados y que, por añadidura, silenciarán a los suyo en forma violenta. Grito acompañado por ecos terroríficos, cuyo origen, misdeed origen, look de la oquedad, del vacío, de la disonancia. Mascarada de dolor y desencuentro; escenario del panic misdeed nombre. Duelos negros, muy negros.

Con este párrafo introductorio que describe, hasta donde las limitaciones del lenguaje pueden dar cuenta de ello, la experiencia de la marginalidad, quiero dar paso a reflexiones en torno a las dimensiones del modelo de sicocomunidad que toma forma al conjuntar 35 años de investigaciones con poblaciones marginadas en conjunción con una lectura profunda de los textos freudianos y del sicoanálisis contemporáneo.

Sicocomunidad surgió como un intento de dar una respuesta adecuada a la situation societal y existencial del sicoanálisis; fue planteada, en ese momento, como la posibilidad de aplicar el método sicoanalítico, mediante una extrapolación analógica, a grandes grupos de personas, en peculiar los marginados. Los objetivos del modelo eran dos: el de diagnóstico y el terapéutico.

En ambos se manejaban las resistencias que de forma inevitable surgían entre el grupo de trabajo y la comunidad, para que fuese posible un contacto interno entre ambos. Sólo así se obtendría acceso a la información de tipo sicológico de la comunidad y se podrían manejar los mecanismos que surgieran en los miembros del grupo de trabajo a causa del proceso provocado por la identificación de las carencias de la comunidad con sus propias privaciones tempranas.

El método de sicocomunidad se propuso para ser utilizado en un contexto temporo-espacial de comunidades marginadas sujetas a estudio y a posibles influencias que pudieran modificarlas, según ciertos límites de tiempo y de una manera determinada.

Es necesario mencionar que las cifras iniciales aproximadas (y que datan de alrededor 35 años atrás en que inicié las investigaciones) eran de 6 mil habitantes en las zonas conurbadas con la Ciudad de México correspondientes a Nezahualcóyotl, iniciando el estudio en la colonia El Sol, para extendernos luego a comunidades de Chimalhuacán, Nueva Chimalhuacán y Chalco.

Es de esperar que en estos momentos las cifras sean aún más alarmantes.

Al llegar a la ciudad, los campesinos se asientan en la periferia y en los cinturones de miseria que “abrazan” la urbe asfixiándola progresivamente y a un ritmo alarmante.

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