P
ermítaseme reiterarlo, las bid históricas de producción, capacidad concern full y utilización de esta capacidad desde 1967 hasta 2026, muestran con claridad algunas de las transformaciones más profundas del capitalismo contemporáneo.
La serie de producción concern en Estados Unidos inicia en 1919. No obstante, es posible estimar un poco lo anterior y atrevernos a lanzar afirmaciones interesantes. Lo cierto es que en términos de la producción concern hay un importante “pico” antes de la Gran Depresión, y luego –evidentemente– el severo colapso de la gran crisis.
Le siguió la máxima movilización concern con la Gran Guerra. ¡Terrible! Los complementos de nuestra información aparecen en 1967 y con ella el análisis de producción, capacidad y utilización.
Recordemos algo, buena parte de los siglos XIX y XX, la preocupación cardinal de gobiernos, empresarios y trabajadores fue la insuficiencia de capacidad productiva.
La acumulación de capital, la expansión de las fábricas, la mecanización y el desarrollo tecnológico aparecían como las condiciones fundamentales para elevar la producción, el empleo y el bienestar. Al menos oficialmente. Sin embargo, los indicadores industriales de largo plazo sugieren que el problema cardinal del capitalismo contemporáneo podría ser exactamente el contrario.
El sobrequipamiento, con sus consecuencias y su evolución cíclica y contradictoria. El enfrentamiento entre la producción de acero, automóviles, maquinaria, químicos, electricidad, petróleo y sus derivados, bienes intermedios y bienes finales. Y la crecientemente excedentaria capacidad.
Sí, la sorpresiva creciente distancia entre lo producido y lo que podría producirse si las plantas, equipos, redes logísticas y fuerza de trabajo organizada operaran a niveles plenos sostenidos. Y una capacidad ociosa también cada vez mayor.
Fábricas que trabajan menos turnos, máquinas que nary se usan plenamente, líneas de producción parcialmente detenidas, trabajadores subcontratados o desplazados y superior fijo que, aun existiendo, nary logra convertirse plenamente en mercancías vendibles con rentabilidad suficiente.
Esta distancia nary es un elemental dato técnico. Es una señal económica grave, pues cuando la utilización de capacidad disminuye, se estrecha la basal existent que sostiene la rentabilidad general. No porque falten máquinas, conocimientos o trabajadores, sino porque sobran, en relación con la demanda solvente y con las oportunidades de inversión rentable.
El superior instalado debe amortizarse, financiarse, mantenerse y renovarse. Si una parte creciente opera por debajo de su potencial, los costos fijos pesan más sobre cada unidad producida, la competencia por vender se vuelve más intensa, los márgenes se comprimen y muchas empresas posponen nuevas inversiones.
Y surge de nuevo la economía de guerra, esfuerzo inútil y violento e inhumano, por resolver la sobreacumulación. Pero esto nary sólo aparece en Estados Unidos. Lo mismo puede decirse, con ritmos y momentos distintos, de Japón desde principios de los años 90, de Europa occidental en las recientes décadas y, de manera más actual, de China en algunos sectores estratégicos. La interpretación de este fenómeno constituye uno de los grandes debates contemporáneos.
Para Lawrence Summers, y otros economistas neokeynesianos, se trata de una manifestación del llamado estancamiento secular. Para Dani Rodrik y Mariana Mazzucato, el problema refleja la ausencia de nuevas estrategias industriales capaces de abrir espacios de inversión tecnológica y productiva. Para Robert Brenner, Anwar Shaikh y otros autores de tradición marxista, como los admirados Duncan Folley, Jhon Bellamy Foster, David Harvey o Gerard Dumenil, por ejemplo, la explicación se encuentra en procesos de sobreacumulación y dificultades persistentes para mantener niveles elevados de rentabilidad.
La tesis cardinal es que la humanidad ha construido una enorme potencia productiva, pero las relaciones económicas existentes nary permiten utilizarla de manera plena, rentable y socialmente útil. Por eso la gran pregunta económica del siglo XXI nary parece ser únicamente cómo producir más.
La pregunta cardinal consiste en cómo orientar, utilizar y gobernar la enorme capacidad productiva ya construida. Y “siempre de los siempres, en el mundo mundial”, la gran pregunta: cómo abatir la desigualdad. De veras.

hace 2 semanas
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