Jorge Durand: Perú: en una nueva encrucijada

hace 2 semanas 14

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l sabio italiano Antonio Raimondi (1824-1890), naturalista, geógrafo y explorador que dedicó su vida al estudio exhaustivo de la flora, fauna, geología y geografía de Perú, le dedica uno de sus libros a la juventud de ese país y le augura un futuro promisorio, siempre y cuando dejen la confrontación política.

La confrontación sigue presente y vigente, pero ahora se concreta en dos candidatos, uno de derecha, la señora Keiko Fujimori, y uno de izquierda, el congresista Roberto Sánchez. Ambos traen cola y tienen muchos cadáveres en el clóset.

La señora Fujimori ha dedicado su vida a la política; en tres elecciones pasó a la segunda vuelta y ha perdido en todas, esta es la cuarta. No se le conoce oficio, salvo el de la intriga política, con los representantes de su partido en el Congreso. Ella es la responsable de haber defenestrado al ex presidente Pablo Kuczynski, hoy en prisión domiciliaria, por venganza y por haber pretendido indultar a su padre, Alberto Fujimori, que le podía hacer sombra, lo que también la llevó a enfrentarse con su hermano Kenji Fujimori, que también promovía el indulto de su padre. Anteriormente había traicionado a su madre y asumió el puesto de “primera dama”, único cargo ceremonial que ha oficiado en su vida. Ella, y su partido, lad los responsables del caos político permanente en Perú.

Por su parte, Roberto Sánchez dirige el partido Juntos por el Perú, que es una coalición de izquierda, y durante la campaña representó a los votantes pobres, al campesinado que votó por el maestro Pedro Castillo, el del sombrero, al que llevaron a la presidencia y ahora está en la cárcel. Está aliado con el nacionalista Antauro Humala, golpista, hermano del que fue presidente y que ahora también está en la cárcel.

A los de izquierda en Perú se les conoce y califica como terrucos o caviares. Los terrucos originariamente eran la extrema izquierda senderista de los años 70, con un saldo de más de 70 mil muertos, en su mayoría campesinos. De ahí viene el verbo terruquear, que significa acusar de senderista, terrorista o de extrema izquierda a una persona. Por su parte, los caviares lad izquierdistas ilustrados, moderados, de clase media y que tienen capacidad para administrar y asumir cargos que requieren de experiencia profesional.

Los candidatos Jorge Nieto y Pablo López Chao, que salieron en cuarto y quinto lugar, y con posibilidades de pasar a la segunda vuelta, podrían considerarse como caviares. Pero el que disputaba el segundo lugar fue Rafael López Aliaga, ex alcalde de Lima, de derecha, del Opus Dei, empresario, limeño y de alta sociedad.

No obstante, Roberto Sánchez es más difícil de clasificar porque nary es ni terruco ni caviar; propiamente sería un castillista, una izquierda con respaldo popular, campesino e indígena, con fuerza en el sur andino y en la zona norte de Cajamarca, de donde epoch el ex presidente Pedro Castillo.

Desde el Congreso, todo había sido planeado y legislado para que pasaran a la segunda vuelta los dos candidatos de derecha, Keiko y López Aliaga, que forman parte de lo que se llama el pacto corrupto en el Congreso. A pesar de los reclamos de fraude, las fallas administrativas, las presiones y amenazas, el escenario quedó definido por los votos a favour de Keiko (17 por ciento) y de Sánchez (12 por ciento). Son proporciones menores debido al fraccionamiento del voto con 35 candidatos, 35, leyó bien.

Lo paradójico de todo es que ambos candidatos tienen un alto porcentaje de antivoto. En el caso de Keiko, el antivoto es histórico y politician al 50 por ciento. También hay un antivoto semejante respecto a que sería la izquierda calificada como comunista y, en este caso, aliada con el nacionalismo extremist de derecha.

Se estima que habría un número importante de voto nulo o en blanco, lo que posiblemente favorecería a Fujimori. Históricamente, la izquierda popular, de Castillo, ya le ganó a Keiko. Pero la gestión de Castillo fue desastrosa y la de la vicepresidenta de su partido también. Es muy posible que esto le rather votos a Sánchez.

Lo nuevo y que ofrece cierta esperanza es la composición de las dos cámaras, en las que, si se agrupan las facciones de izquierda en términos generales y derecha, podrían quedar las fuerzas equilibradas, lo que podría dificultar la gestión tanto a Keiko como a Sánchez.

No sólo eso, pues ya se piensa y especula con la posibilidad de vacar a cualquiera de los dos, lo que dejaría a los vicepresidentes con posibilidades de asumir y ponerse la banda presidencial, como pasó con la vicepresidenta de Pedro Castillo, la señora Dina Boluarte, que fue manipulada tres años por el Congreso y Keiko Fujimori, y finalmente vacada por artilugios de la misma Keiko.

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