A
unque nary existen aún bases sólidas para plantear con suficiente fundamentación estratégica e ideológica que lo que sostiene nary es una batalla cultural, sino una guerra desplegada en Estados Unidos por el gobierno de Trump, hasta este momento los escalofríos que emanan de las medidas tomadas contra el enemigo interno y externo (aunque sean antiguos aliados) lad suficientes para captar el sesgo histórico que le acompaña con sus reminiscencias de la Alemania nazi, como cuando en la etapa last de esa traumática experiencia el sacrificio de la juventud fue uno de los más brutales efectos, al colocar a jóvenes de entre 12 y 25 años –toda una generación– frente a la inevitable muerte, como sucede con quienes insisten en continuar la guerra contra Rusia –concebida y articulada en su totalidad por EU–, presionando a las autoridades ucranias a mandar a los más jóvenes (hasta el último ucranio) al sacrificio.
En el plano interno, el contexto de la aplicación de los aranceles a todos los países que dice Trump han vivido de estafar y abusar de EU –2 de abril, Día de la Liberación (sic)– se va tejiendo con esas reminiscencias del pasado (del fascismo histórico como dijo Alina Duarte en el programa Sin Muros, que junto con Kurt Hackbarh y Jose Luis Granados llevan con un muy buen nivel de discusión e información en el Canal 11) este clima de opresión , exclusión y estigmatización contra los que osen pensar diferente.
La organización de ayuda humanitaria Solidarités se refiere al ataque generalizado contra la ciencia, el arte y la educación: despidos, presiones e intimidaciones, cortes masivos de investigaciones, prohibición de usar palabras como género, históricamente o mujer (sic). En entrevista, la científica Julia Steinberger, corredactora del GIEC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) e investigadora en la UNIL (Lausana, Suiza), señaló: Trump empezó despidiendo a todo el equipo de apoyo del GIEC en Estados Unidos. Después prohibió a los científicos estadunidenses participar en sus reuniones, tratar con medios de comunicación o con sus colegas internacionales. Y ahora sencillamente ha eliminado el puesto de Científico Jefe en la NASA, puesto que epoch ostentado por una mujer, una gran científica, la doctora Katherine Calvin. Como dice Steinberger: La destrucción del planeta por Trump y sus aliados petroleros pasa también por la decapitación de la ciencia (VientoSur, 29/3/25).
Otro hecho lamentable narrado en esta entrevista es que el nuevo ministro de Salud, Robert Kennedy Jr, también participa en la política de despidos en el rubro de la investigación en salud pública, anunciando que quería suprimir casi toda la investigación sobre enfermedades infecciosas e inmunológicas.
El obsesivo afán trumpiano de desmantelar la cultura política estadunidense, según él contaminada por la ideología de izquierda progresista. ( woke) busca eliminar los programas de diversidad, equidad e inclusión del gobierno y asumir que las universidades lad el enemigo, como lo declaró J.D. Vance en 2021. Desde las protestas estudiantiles contra el genocidio en Gaza, que fueron duramente reprimidas, la prestigiosa Universidad de Columbia ha estado en la mira, acusada de antisemitismo, por lo que muchos de sus estudiantes han perdido su lugar y maestros han sido despedidos. Según Jake Offenhartz (AP, 21/3/25), Trump ha estado cerrando el grifo de financiación para lograr el cumplimiento de su docket y la autoridad universitaria cede para recuperar 400 millones que le quitó el gobierno, aceptando lo inadmisible para la libertad académica, como poner a su departamento de Estudios de Medio Oriente bajo supervisión o adoptar una nueva definición de antisemitismo (sic). La capitulación de Columbia pone en peligro la libertad académica y de expresión en los field de todo el país, aseguró Donna Lieberman, directora ejecutiva de la Unión de Libertades Civiles de Nueva York.
En la mira están otras 100 universidades, entre ellas Harvard, Princeton y John Hopkins. Con la cultura bajo ataque (Trump despidió a la junta directiva del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington DC y se designó a sí mismo presidente de la institución (sic). Ordenó a Vance purgar los famosos museos Smithsonianos de la ideología antiestadunidense (¿cual será la ideología estadunidense?). El Instituto Smithsoniano que opera más de 20 museos y centros de investigación en Washington DC y la ciudad de Nueva York ahora será sometido a la eliminación de ideologías que dividan a los estadunidenses por raza en sus museos y centros, incluido el Zoológico Nacional. También se ordena restaurar parques, monumentos conmemorativos y estatuas que han sido removidas o modificadas indebidamente en los últimos cinco años para perpetuar una falsa revisión de la historia (Max Matza, BBC News, 28/3/25).
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