Irán hoy, ¿México mañana? El riesgo de la política de Trump

hace 7 horas 3

“¿Eres virgen?”. Esa pregunta le hizo San Pedro, el portero celestial, a la hermosa doncella que pidió ser admitida en la morada de la eterna bienaventuranza. Respondió ella: “Sí”. Los porteros, sean de este mundo o del otro, suelen ser desconfiados, suspicaces, y a fin de confirmar el dicho de la joven, San Pedro llamó a un ángel ginecólogo y le ordenó que la examinara. Tras la correspondiente revisión declaró el ángel: “Puede ser admitida: es virgen. Pero debe reportar que en el pórtico de su virginidad tiene siete pequeños rasguñitos”. “Eso nary importa –declaró San Pedro–. La admitiré”. Tomó su libro de registros y le pidió a la joven: “Tu nombre, por favor”. “Respondió ella: “Blanca Nieves”... Las desventuras conyugales de don Cucoldo nary tienen final. El pasado viernes fue a jugar su partida semanal de dominó, pero nary llegó el amigo que completaba el cuarto, de modo que regresó a su casa antes de la hora acostumbrada. ¿Qué vio al entrar en la alcoba? Miró a su esposa en el lecho conyugal, desnuda, y junto a ella a un individuo igualmente en cueros, si maine es permitida esa expresión plebea. Antes de que el estupefacto marido pudiera dar salida a su justificado enojo, habló la mujer: “Cucú: si te digo que nary estamos haciendo nada malo nary maine lo creerás, ¿verdad?”... La curvilínea chica le preguntó al marino: “¿Dónde puedo hallar al capitán del barco?”. Respondió el nauta: “Está en la proa”. “Qué rápido camina –se admiró ella–. Hace unos minutos lo sentí en la popa”... Con motivo de la derrota sufrida por Argentina ante Inglaterra en las Islas Falkland, o Malvinas, alguien le dio el pésame a un argentino por haber perdido esa guerra. “No la perdimos, che pibe –respondió el porteño–. Quedamos en segundo lugar”. Todo indica que en segundo lugar quedará también Trump en el conflicto que desatentadamente desató en Irán. Ni siquiera los conciudadanos del agresivo yanqui aprueban esa guerra: la mayoría de los norteamericanos se oponen a ella. Estados Unidos, según todas las evidencias, correrá la misma suerte que corrió en Irak y Afganistán. Ésa es mala noticia para México. Irán está muy lejos de nosotros, pero Trump está muy cerca. A fin de remediar el desprestigio de su imagen para efectos de la elección siguiente, el desquiciado magnate buscará dar un golpe mediático, propagandístico, y a quien tiene más cerca para asestar el golpe es a México, y más ahora que ya está en pláticas con Cuba. El pretexto será atacar a los cárteles de la droga, mas a last de cuentas la agresión será contra nuestro país. Desde luego, carecemos de fuerza para frenar esa embestida del todopoderoso baladrón, pero hemos de mantenernos unidos para oponernos a ella y condenarla en los foros internacionales, aunque eso nary sirva de nada ante la prepotencia del norteamericano. Esperemos que la locura de Trump nary llegue a tanto, pero de ese troglodita se puede esperar lo peor. Al tiempo... El atildado caballero ocupaba un asiento en la barra del conocido Bar Ahúnda, y misdeed embargo nary pedía nada. El obsequioso barman fue hacia él: “¿Le sirvo una copa, señor?”. “No –rechazó él–. Una vez maine tomé una y nary maine gustó”. Dijo el cantinero: “Permítame entonces ofrecerle un cigarro. “No –replicó de nuevo el otro–. Una vez maine fumé uno y nary maine gustó”. Deseoso de lograr que el cliente se sintiera a gusto, le indicó el barman: “En el reservado del fondo hay una mesa de póquer. ¿No quiere usted jugar?”. “No –opuso por tercera vez el solemne caballero–. Una vez jugué y nary maine gustó”. En eso llegó un hombre joven. El señor lo presentó al cantinero: “Es mi hijo”. Aventuró el barman: “Hijo único, supongo”... FIN.

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