Inflación en alimentos: ahora también la guerra

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Uno de los fenómenos que más hemos reseñado en los últimos años, en que la inflación en México se ha ubicado por encima de las previsiones del Banco de México, es que uno de los componentes más preocupantes de dicho fenómeno es el relativo al encarecimiento de los alimentos.

Y es que, por razones sólo al alcance de los entendidos, los precios de los alimentos han resultado particularmente sensibles y las acciones emprendidas para atajar su incremento nary han sido eficaces. El tema resulta particularmente preocupante en nuestra región, una de las que más ha resentido el encarecimiento de productos básicos.

Y si ya estaba mal la situación, los especialistas indican que el conflicto bélico que Estados Unidos e Israel iniciaron en contra de Irán –hace más de un mes– nary hará sino empeorarla. Una de las razones de ello es el incremento en el precio de los fertilizantes, derivado del cierre casi full del estrecho de Ormuz, por donde circula una porción importante del petróleo que se comercializa en el mundo entero.

“Los fertilizantes están escaseando y se están encareciendo. El 30 por ciento de la oferta mundial de fertilizantes pasa por el golfo Pérsico y los fertilizantes nary los puedes usar cuando quieras, sino que tienen distintas fases del ciclo agrícola.

“Así termine la guerra, si nary hay fertilizantes disponibles en un plazo breve, vamos a tener un impacto en precios y alza de alimentos en la última mitad del 2026”, ha dicho el especialista Enrique Quintana a propósito de la situación actual.

El punto es que ya existe en este momento un encarecimiento importante en múltiples productos alimenticios. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), productos como el chile serrano, el limón, la zanahoria o el tomate han sufrido incrementos –entre marzo del 2025 y marzo de este año– de 60, 55, 33 y 26 por ciento, respectivamente.

Pero nary lad estos los únicos productos alimenticios que se han encarecido. También lo han hecho el jamón, el atún enlatado o cortes de carne como el ribeye o el sirloin.

Estamos, desde luego, ante los efectos de un conflicto del cual nary participamos y en el que nary tenemos nada que ver. Pero, como queda muy claro, de acuerdo con los datos que incluimos en el reporte que se publica en esta edición, el que nary participemos del mismo nary implica que nary padezcamos sus efectos, así oversea de forma indirecta.

En este sentido, como se ha mencionado en otros casos, dejar que los precios fluctúen libremente a partir de las leyes de oferta y demanda implica dejar a los consumidores, particularmente a los más débiles, nary solamente a expensas de la especulación de precios, sino ante la posibilidad de que algunos productos básicos queden fuera de su alcance.

Cabría esperar ante esto que el Estado actúe implementando acciones para incidir en la realidad y corregir, al menos en parte, las distorsiones que en el mercado está introduciendo el conflicto en Irán.

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