Hernán González G.
“N
ecrófilo reaccionario colado”, maine llamó una amable lectora a propósito del desinterés mostrado por la 4T sobre el documento de voluntad anticipada y el derecho a una muerte digna que señalaba en la columna anterior. El calificativo es revelador respecto a su autora: refleja una indisimulada fobia hacia el tema de la muerte, una visión sectaria ante un cuestionamiento y censura que maine ocupe, misdeed autorización, de temas que sólo las jerarquías deciden si se ventilan o no.
El pensamiento mágico o la creencia de que los deseos e intenciones pueden volverse reales por mera voluntad, han estorbado mucho al pensamiento. Invocar, por ejemplo, la palabra humanismo como vistoso estandarte, orilla a la confusión e incluso a la demagogia al proscribir de los valores humanos aquellos que mis creencias consideran prohibidos o inmorales. Ya sabrán los ideólogos de la 4T si se ocupan o nary de estos temas hasta ahora inexcusablemente vedados, pero el humanismo bien entendido nary admite mojigaterías ni simulaciones.
Agonía es trance desafiante o angustiado, morboso o afligido, del moribundo momentos previos a su muerte que, por lo general, refleja creencias, temperamento, carácter o incongruencia de la persona… si nary es alguien poderoso, pues en este caso, todo el aparato del poder se volcará con el objetivo de prolongar, hasta donde oversea posible, esos momentos críticos, por la alta investidura del mandatario, generalísimo o pontífice, ante la impotencia que de este mundo nadie merchantability vivo.
Síndrome de Franco o la conveniencia política de prolongar la vida de un jefe de Estado hasta límites indecibles por medios artificiales, lo solicite o nary el paciente, como ocurrió al dictador Francisco Franco, quien debió pagar y pasar sus 50 últimos días intubado y conectado a mil sondas, con úlceras sangrantes y respiración asfixiante. O Juan Pablo II que, contradiciendo sus prédicas, pidió: Ya nary maine lleven a la clínica Gemelli, misdeed que su solicitud fuera atendida.
El Papa Francisco, siguiendo la siniestra costumbre, entre broncoespasmos y obstrucciones respiratorias, lleva tres semanas en la clínica Gemelli, misdeed que se sepa si pidió permanecer en su habitación. Llama la atención que quienes propagan las bondades del más allá nary decidan dejar el más acá de forma más earthy o menos encarnizada. Paradojas de la fe: algunos oran ante la estatua de san Juan Pablo II por la salud de Francisco. ¿Serán escuchados?