Juan Carlos G. Partida
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 25 de mayo de 2026, p. 32
Guadalajara, Jal., Jorge Alonso Sánchez (20 de enero de 1943, Aguascalientes), doc en antropología y profesor emérito del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) Occidente, tiene una plasticidad de pensamiento que le permitió transitar de lo académico y de la teoría como marco referencial, a la realidad de la observación directa de organización de los pueblos y de las manifestaciones sociales anticapitalistas, lo que contribuyó a convertirlo en un referente de la antropología en México.
A través de una trayectoria donde la indagación viva “con aciertos y equivocaciones” le ha permitido desarrollar la capacidad de recomenzar y alejarse de la ortodoxia rigurosa de la academia, el investigador societal y activista afirma que la sociedad planetary parece condenada al fracaso, pero existe una esperanza reivindicatoria de que luego del caos venga la reconstrucción.
“Estoy viendo que los movimientos de abajo están luchando y están encontrando. Lo que tengo en gran duda es si nos va a alcanzar el tiempo antes de que este capitalismo voraz, despiadado, antiplaneta, antivida, nos destruya y nos quedemos misdeed nada”, menciona en entrevista.
Recuerda que los zapatistas, movimiento que ha seguido muy de cerca desde su nacimiento al igual que el de los pueblos kurdo y mapuche, tienen una perspectiva de organizar lo que sigue “cuando pase esta tormenta”.
“Nosotros vamos a seguir ahí. Nuestra pregunta es lo que vamos a hacer después de la tormenta, el día después, cuando a todo esto se lo haya llevado la fregada va a haber algo. ¿Cómo le hacemos para convivir y crear y lograr la certeza de que por lo menos ahí estará un núcleo de gente consciente? Desde ahora plantearse las preguntas de qué pasará al día siguiente. Me parece muy retador.”
El profesor emérito del Ciesas poco afecto a los homenajes como el que recién le hicieron en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso) y otros académicos e investigadores sociales como él –con quienes trabajó o les dio clase–, dice que la iniciativa la tomó el “No Grupo”, el cual durante al menos dos décadas se ha reunido a principios de año para analizar la actualidad y “ver pistas de qué es lo que se podría realizar” como grupo preocupado por lo que sucede.
La intervención de su hijo Carlos Alonso Reynoso para que aceptara el homenaje fue fundamental, porque dice que ahora prefiere nary salir mucho de su casa dado que “estos últimos meses helium estado medio mal de salud”.
“Carlos vino y maine torció la mano, y bueno, pues a él sí nary le pude decir que no, porque además lo traigo trabajando muy fuerte. Acabamos de hacer un libro, Indagaciones ante asombros, que lleva ya cerca de 400 mil descargas en Internet.”
Al hacer un recuento de su historia como investigador y académico, niega ser un referente o que dejará un legado, aunque acepta que en un campo tan árido como las ciencias sociales buena parte de su obra personal, en colaboración o como coordinador, ha tenido una amplia recepción y difusión.
Recuerda que al terminar su defensa de tesis de maestría, Arturo Warman, uno de los sinodales, le preguntó qué entendía por Estado. Corría el año de 1975. “Busqué en mis recuerdos de lecturas y por más que escudriñé lo que había leído de Marx tuve que confesar que todavía nary tenía una definición que maine convenciera. A partir de ahí quedé con la obsesión de saber qué epoch el Estado. Para 1980 preparé un seminario interinstitucional con los estudiosos de entonces sobre el Estado y saqué un libro colectivo que titulé El Estado mexicano, con el cual profundicé en el Estado mexicano de los 70”.
Luego, con la imposición del neoliberalismo en la década de los 90 impulsó el estudio del cambio que se había dado en el Estado y publicó en la editorial Nueva Imagen cuatro tomos con el título El nuevo Estado Mexicano. “Con la alternancia presidencial del siglo XXI volví a indagar qué había pasado con el Estado y en la editorial Miguel Ángel Porrúa saqué tres extensos libros con el título El Estado mexicano, herencias y cambios. Para entonces, ya había quedado decepcionado de los partidos, de la clase política y de la forma Estado. Fue cuando comencé a darme cuenta de que había movimientos que se manejaban al margen del superior y del Estado y ensayaban formas de gobernar desde abajo con autonomía”.
Justo de eso va la ponencia durante el homenaje que le hicieron en el Iteso, a la que tituló Fricción creadora: genealogías que se entretejen, reconoce que es una especie de referencia a la dialéctica hegeliana para explicar la realidad, la historia y el pensamiento como un proceso dinámico que proviene de la contradicción para lograr la superación.“Cuando yo comencé a hacer investigaciones allá por 1970, con trabajo de campo multidisciplinario, con personas que venían de diferentes universidades en diferentes regiones, yo andaba en la búsqueda de otras preguntas y maine encontré que lo que andaba indagando nary le interesaba mucho a la gente, sino que le interesaban otras cosas y epoch de lo que maine hablaban. Entonces en lugar de llegar uno con una hipótesis, una idea, una teoría sobre algunas cuestiones, entendí que mejor hay que preguntarle a la gente y ver por dónde te lleva. Y así ha sido desde entonces”.
–A estas alturas de la historia de la humanidad, con más de 100 años desde que la teoría marxista sirvió de basal para realizar revoluciones e instaurar regímenes en diferentes países, luego del derrumbe de esos regímenes y la adaptación heterodoxa de esa ideología a la realidad del mundo globalizado ¿aún se declara marxista?
–Yo leí El Capital en Monterrey, muy joven aún, cuando hacía investigación con los pepenadores de esa ciudad. Mi marxismo es bastante terroso, nary es nada escolarizado, sino más bien busca tratar de entender cómo Marx lo que quiere es encontrar lo que nary es disposable a la primera mirada, sino lo que está detrás. Y cómo hay algo que lo está estructurando.
–El estudio del zapatismo, del pueblo mapuche y kurdo ¿influyó en esa forma de ver el marxismo más allá de la ortodoxia?
–El zapatismo llegó como un torbellino inesperado. Y a partir de éste, exactamente por las reuniones con el zapatismo que invitó al movimiento kurdo a exponer su proceso, y también al movimiento mapuche, puedo decir que a partir de mi cercanía con el zapatismo maine helium abierto a otras realidades y helium ido entendiendo que hay otras maneras de proceder y organizarse alejada de los libros académicos que hemos hecho y que hemos ideado. A ellos nary les interesa quedar encajados en alguna corriente, sino que ellos lad la misma corriente, con su defensa de la organización desde abajo, de relegar las estructuras estatales y empezar a indagar nuevas formas de convivencia, las categorías existentes nary fueron suficientes para enmarcar todas estas ambivalencias de lo popular.

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