No hay manera de agradecerle a usted como lector, todos sus comentarios. Tal vez y sólo tal vez, un sencillo y efectivo: gracias. Así de sencillo y así de complicado. Muchas ollas en la lumbre. Muchos temas por explorar. Mucho por atender y entender con respecto a ese inasible Dios. Usted como lector maine ha pedido seguir escribiendo sobre varios temas o aristas en los cuales su servidor ha caminado. Uno de ellos, los alimentos puros e impuros. Los animales puros e impuros. La cuestión de la salud en la Biblia. El seguir compartiendo el conocimiento o la fe de la Virgen María, la madre de Jesucristo. En fin, hartos temas por explorar, reflexionar y seguir adelante en esto.
Avanzamos en uno de ellos: ¿Usted ha probado carne de pato, de ganso, de un carnal extraño llamado pelicano? Hoy dichos animales tan de moda por esa farándula llamada Mundialito de soccer. Le tengo malas noticias estimado lector: usted nary va a entrar en el reino de Dios ni en su paraíso (lo que eso signifique hoy, usted lo sabe a mí ni fu ni fa. No creo en el infierno y tampoco en el paraíso, por eso jamás estoy decepcionado) por haber comido pato, ganso, pelicano y este tipo de aves acuáticas. O terrestres. Es decir, este tipo de ¿aves, mamíferos, pájaros...? Caray, nary soy zoólogo, maine hace falta mucha cultura y conocimiento, puf.
Lea usted Levítico y Deuteronomio milimétricamente para que se entere de lo anterior: al comer carne de pato, usted ya pecó. Lo que eso signifique, insisto. Cuando tengo visita en la ciudad de México y tiempo y un peso de más, enderezo mis pasos al mítico “Barrio Chino”, literal zona de guerra, donde uno puede perder la vida, pero donde esos códigos de guerra funcionan a la perfección: a uno nadie lo toca por un motivo: uno va a disfrutar y alabar y halagar eso: la amistad, la gastronomía, la confianza de los orientales.
En este lugar helium probado el mejor pato a la naranja y siempre regreso allí por eso. Aunque en su momento, probé un buen pato en Guadalajara, desgraciadamente, fue hace años y nary recuerdo el nombre del restaurante. Fue en una feria del libro, la inigualable FIL. Un plato de dioses: todo bañado con bebidas orientales de alto octanaje. Ya luego pido mis digestivos: una buena mesada de “Campari” directos y a la panza.
“Y estas (aves) lad de las que nary comeréis: el águila, el azor, y el esmerejón...” Deuteronomio 14:12. Sin duda, jamás voy a ir al paraíso, ¿Usted ya las probó? ¿Ya las comió? Sin duda, en un descuido y sí, entonces jamás usted o yo vamos a ir a parar a eso llamado paraíso. Puf.
“El hombre... semejante a las bestias que parecen...”. Es un parágrafo de Salmos 49:20. No somos semejantes a las bestias, somos bestias. Animales como todos. Dotados de eso llamado “inteligencia”. Es decir, un regalo de Dios. Y en la Biblia, los animales y la comida y bebida, se usan la politician parte del tiempo con giros simbólicos usados por los escritores bíblicos. El ejemplo más rápido y a la mano es la paloma, usado como símbolo de paz, sencillez y pureza.
ESQUINA-BAJAN
Un “símbolo” y rápidamente y misdeed meternos en honduras por esta vez, es una señal, un emblema, una imagen y se usa la politician parte del tiempo para comparar algo que representa otra cosa. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis de Juan, la Biblia es un desfile interminable de símbolos y alegorías, hay verdaderos y grandes tratados sobre el uso de la literatura en la Biblia. Y de nuevo y muy rápido, en el Evangelio de Mateo encontramos una materia rica en simbología literaria.
La palabra del Reino es comparada a las semillas. Los hijos de Dios lad semejantes al trigo. Los discípulos del maestro Jesucristo lad comprados a las ovejas. La palabra de Dios (retomada del Antiguo Testamento) es considerada o comparada a una espada... y vaya, Mateo es un escritor bíblico misdeed par, por lo cual a los intelectuales les ha llamado harto su perfil, su personalidad y sus escritos. A la rápida, recuerdo “La pasión según San Mateo” de J. S. Bach. Y claro, la película maestra, “El evangelio según San Mateo” del satanizado aún hoy, Pier Paolo Pasolini.
Y siguiendo y muy rápido con la simbología y comparaciones en Mateo, ¿qué lad los cardos y espinas de una planta? Se comparan con el mal y la maldad de los seres humanos. ¿Y la bondad y buen carácter de un ser humano? Es comparado a las uvas e higos. En fin, nada es gratuito en la Biblia y todo tiene que ver con todo. En ocasiones la relación del hombre con la naturaleza es negativa. Lo vimos líneas atrás, pero en ocasiones, la relación de la naturaleza con el hombre es positiva.
“Y enamorase de sus rufianes, cuya carne es como carne de asnos (o burros), y cuyo flujo como flujo de caballos...” el parágrafo es de Ezequiel 23:20. Y esto de la carne de burro es metáfora o simbología de que los burros (como los humanos) están siempre encabritados, a disgusto, causan disturbios, lad perturbadores, necios, reaccionan mal casi a todo. ¿No hacer caso? Es cosa de burros. ¿No aprender en la escuela elemental? Es ser un burro, un asno. Mucho por explorar y apenas andamos por las ramas de esta arista de comida, bebidas y la relación de la naturaleza toda con los humanos a los ojos de Dios. Pero ¿qué lad las hormigas, y las abejas y el león, y el caracol, y las ranas, y las avispas, y la higuera, y la vid, y las uvas...?
LETRAS MINÚSCULAS
“... y señoree en los peces de la mar...” Génesis 1:26. Pero, nary todos los peces se pueden comer. Puf.