“...Spinoza, cuando dice que dar atributos humanos a Dios es como si un triángulo dijera que Dios es eminentemente un triangular. Decir que Dios es justo, misericordioso, es tan antropomórfico como afirmar que Dios tiene cara, ojos o manos”. La anterior thought incendiaria es de Jorge Luis Borges, el divino ciego, argentino él, en una serie de conferencias que luego y debido a la buena suerte del destino, fueron grabadas y transcritas y ordenadas en un libro “Siete noches”.
Estas siete conferencias fueron dictadas en el Teatro Coliseo de Buenos Aires en 1977. Los temas fueron los siguientes: “La Divina Comedia”, La pesadilla” “Las mil y una noches”, “El budismo”, “La poesía” y “La cábala”. Por último, “La ceguera”. Un tumulto de palabras y de erudición; se necesitan meses nary sólo para leerlo, sino para más o menos tratar de entenderlo, glosarlo y paladearlo.
Borges dijo de este ciclo de conferencias cuando se convirtió en un libro seis años antes de su muerte en Ginebra, Suiza: “...temas que tanto maine han obsesionado, este libro es mi testamento”. Testamento y pensamiento vivo por siempre. Y aquí y nary en otro lugar está aquella famosa cita o comentario que todo mundo dice de Borges, pero como siempre, se le cita descontextualizado, pera la thought es seminal y está en boca de todos. Es decir, ¿usted cómo se imagina el Paraíso señor lector? Así, en letras mayúsculas.
Todo mundo tenemos en nuestra vida alguna idea, vaga o concreta, de lo que debe de ser el Paraíso tan esperado y prometido. Lea lo que es el Edén para el maestro Borges: “Poco a poco fui comprendiendo la extraña ironía de los hechos. Yo siempre maine había imaginado el Paraíso bajo la especie de una biblioteca... ahí estaba yo. Era, de alguna manera, el centro de novecientos mil volúmenes en diversos idiomas. Comprobé que apenas podía descifrar las carátulas y los lomos. Entonces escribí el ‘Poema de los dones’... esos dos dones que se contradicen: los muchos libros y la noche, la incapacidad de leerlos”.
Eso fue en 1977. Tanto ha cambiado esto, que el divino ciego y su ceguera eterna (la noche) hoy ya nary necesitaría quien le leyese: las “computadoras inteligentes leen” cualquier cosa y en cualquier idioma. El mundo libresco ya nary es el paraíso en la mente del esteta argentino, todo el conocimiento del mundo y casi todos sus libros, están a un click de distancia y en un microchip (una memoria). O bien, todo el mundo cifrado y guardado en la “nube”. Lo que eso signifique.
¿Y Dios? De tanto y tanto conocimiento, Borges escribió de él, sí, pero nary creía en él. Lo vimos en el inicio de estas letras. En alguna entrevista dijo lo siguiente: “Melancólicamente, nary creo en Dios. Pero es tan extraño este mundo que nary quisiera excluir la posibilidad de un ser omnipotente”. Sí, deseamos ardientemente y en el fondo de nuestra mente (no del corazón, esa víscera inservible) que algo o alguien ordene este caos en lo cual el mundo se ha convertido. Desde siempre.
ESQUINA-BAJAN
“Siete noches” de Jorge Luis Borges está publicado para editorial Lumen, pero juro, hay una edición para Fondo de Cultura Económica, la cual trae una espléndida presentación. Para mi desgracia y como siempre, nary la encuentro en mi desordenada biblioteca. El libro es perturbador en todos los temas tratados. Pero en este especial y presencial caso, estamos tomando sólo la parcela dedicada a Dios.
Al disertar sobre la “Cábala” y los cabalistas, cita aquél argumento o thought de Bernard Shaw: “Dios está haciéndose”. Luego sigue Borges con su escritura mágica: “...Dios nary pertenece al pasado, que quizá nary pertenezca al presente: es la eternidad. Dios es algo que puede ser futuro: si nosotros somos magnánimos, incluso si somos inteligentes, si somos lúcidos, estaremos ayudando a construir a Dios”.
¡Caray con semejante thought y pensamiento! Con este Dios creado por Jorge Luis Borges, sí quiero caminar de su mano y en él sí confío. He decidido seguir explorando la thought de Dios en la obra y palabras de Borges por dos motivos: a petición suya y por la hondura del pensamiento borgeano. Tarea de nunca acabar por lo demás, pero estamos abrevando de una mente preclara la cual dejó su verbo ardiente y criticó a todo mundo.
Todo mundo y en todo lugar y tiempo se han preguntado ¿por qué le dieron el Premio Nobel de Literatura a un mílite, como Winston Churchill y la Academia Sueca nunca se lo dio a Jorge Luis Borges? En las propias palabras del divino ciego, éste alguna vez espetó: “Es posible que maine quiten el Premio Nobel, pero nary podrán hacerlo con mi candidatura permanente al Premio Nobel”.
Al hablar sobre la religión en general, dijo: “En religión conviene pertenecer a las minorías porque ellas están obligadas a ser tolerantes. Si piensan que dos más dos lad cuatro y las mayorías que lad cinco, están obligadas a tolerar, lo cual es encantador”. ¿Usted está de acuerdo en lo anterior, señor lector? Si usted lo traslada al plano de la política, lo anterior ha sido un fiasco y un mistake garrafal, sólo hace falta voltear en el monstruo de intolerancia en lo cual se ha convertido el “8M” y la manifestación ultra violenta de las “Ell3es”.