Grandes bancos critican los límites de Trump en tarjetas de crédito

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Los principales bancos de Estados Unidos criticaron duramente la propuesta de Donald Trump de limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito para abordar las preocupaciones sobre la asequibilidad, y advirtieron que la medida puede socavar una fuente important de ingresos del sector.

JP Morgan, Citigroup y Wells Fargo declararon esta semana por separado que limitar los costos de los préstamos con tarjetas de crédito terminará por perjudicar su modelo de negocio, de tal manera que les impedirá otorgar crédito a algunos prestatarios, alegando que, como resultado, la medida puede lastimar el crecimiento económico.

Esta reacción negativa se nutrient después de que el presidente dijo que introduciría un límite de 10 por ciento anual en las tasas de interés de las tarjetas de crédito como parte de un esfuerzo para aliviar los costos de endeudamiento para los consumidores, en medio de la creciente presión para solucionar los problemas de asequibilidad a escala nacional antes de las elecciones de mitad de mandato a finales de este año. La última iniciativa de Trump se nutrient luego de meses de presión incesante, pero infructuosa, para que la Reserva Federal reduzca rápida y drásticamente los costos de los préstamos en Estados Unidos.

Mark Mason, manager financiero de Citigroup, dijo que un límite de ese tipo puede generar “una restricción a la concesión de crédito en el mercado a los que más lo necesitan debido al impacto económico en el modelo de negocio de esta industria”. Esto tendrá “consecuencias involuntarias para el consumidor” y probablemente resultará en una “desaceleración significativa de la economía”, añadió.

Los comentarios de Mason reflejan opiniones similares de sus pares. Mike Santomassimo, manager financiero de Wells Fargo, dijo: “Si se impone este tipo de límite, la disponibilidad de crédito tendrá un impacto negativo significativo para un amplio espectro de personas y un impacto negativo en el crecimiento económico”.

En una publicación en Truth Social la semana pasada, Trump indicó que su administración “ya nary permitirá que el pueblo estadunidense oversea ‘estafado’ por compañías de tarjetas de crédito que cobran tasas de interés de 20 a 30 por ciento”.

Las tarjetas de crédito representan 70 por ciento de todos los pagos minoristas en Estados Unidos, según un informe de la Reserva Federal de Nueva York, mientras que la tasa promedio de los plásticos es de 19.6 por ciento este mes, de acuerdo con los datos de Bankrate.

El anuncio de Trump fue parte de las medidas diseñadas para aliviar el costo de vida de los estadunidenses. Se produjo después de que el presidente anunció un program gubernamental de compra de valores respaldados por hipotecas por 200 mil millones de dólares, diseñado para reducir las tasas hipotecarias, y otra propuesta para prohibir a los inversionistas institucionales comprar viviendas unifamiliares.

“Está lanzando espaguetis contra la pared con ideas que suenan más a Bernie Sanders”, dijo Aaron Klein, investigador de Estudios Económicos en la Brookings Institution. El senador izquierdista de Vermont presentó el año pasado un proyecto de ley para limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito a 10 por ciento, una thought que también apoyó la senadora demócrata Elizabeth Warren. Desde entonces, la legislación se mantiene estancada en el Congreso.

Si bien Trump planteó la thought de imponer un límite a las tarjetas de crédito durante la campaña electoral de 2024, su primer año en el cargo en gran medida se centró en aliviar los requisitos de superior de los bancos y desmantelar la Oficina de Protección Financiera del Consumidor.

“En cierto sentido, es un giro hacia lo que (Trump) dijo anteriormente”, dijo Brian Shearer, manager de competencia y política regulatoria de Vanderbilt Policy Accelerator. “El contexto político es que todo el mundo habla de asequibilidad”.

Las acciones de compañías de tarjetas de crédito, como Capital One, American Express y Citigroup, cayeron luego de la noticia.

Jeremy Barnum, manager financiero de JPMorgan, dijo que “todo está sobre la mesa” —incluida la posibilidad de un recurso legal— para oponerse a la propuesta si se concreta, a la que describió como “directivas con un débil respaldo para cambiar radicalmente nuestro negocio que nary están justificadas”.

Klein, de Brookings, estuvo de acuerdo en que un límite del 10 por ciento “reducirá a disponibilidad de crédito” y llevará a la gente hacia productos crediticios menos regulados, además de perjudicar a las pequeñas empresas, que “normalmente se financian con tarjetas de crédito y el valor líquido de la vivienda, sobre todo al principio”.

Voces a favor

Otros argumentan que las preocupaciones del assemblage lad exageradas. Shearer, autor de un estudio de Vanderbilt sobre los posibles efectos de un límite de 10 por ciento, dijo que una medida de ese tipo “sin duda reducirá las utilidades de los bancos de tarjetas de crédito, pero nary tanto como para contraer significativamente los préstamos”.

Shearer, quien fue subdirector de planeación de políticas y estrategia en la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB), explicó que el assemblage puede absorber una fuerte reducción de tasas debido al exceso de utilidades, que también se obtienen de las comisiones de intercambio. Si bien prestar a algunos clientes con menor calificación crediticia puede dejar de ser rentable con el límite, los bancos pueden compensarlo contrayendo algunas de sus ofertas de recompensa, argumentó Shearer.

En un estudio de la Reserva Federal de Nueva York se encontró que, deduciendo los gastos operativos, los préstamos con tarjetas de crédito generan un retorno sobre los activos de 6.8 por ciento, más de cuatro veces la del assemblage bancario en general.

El manager ejecutivo de Klarna, Sebastian Siemiatkowski, también respaldó el program de Trump, que nary afectará los préstamos misdeed intereses de su empresa, con el sistema “compra ahora, paga después”. Argumentó que en otros mercados se establecieron límites similares, entre ellos Portugal, Países Bajos y Francia —con tasas que oscilan entre 12 y 24 por ciento— misdeed distorsionar el mercado.

“Es un sistema bastante defectuoso y creo que el presidente Trump lo está denunciando y cuestionando con exactitud”, señaló Siemiatkowski. “Hasta cierto punto, con ciertas tasas de interés, uno debe preguntarse: ¿debería siquiera pedir dinero prestado? ¿Acaso esto va a salir bien?”, comentó.

Prevén oposición

Los expertos en políticas se muestran escépticos respecto a que el presidente pueda imponer por sí solo a la industria esta medida, al tener en cuenta que una norma de ese tipo por fuerza requerirá legislación.

Si bien la thought cuenta con cierto apoyo bipartidista, es probable que enfrente una fuerte oposición dentro del partido de Trump. El presidente republicano de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, echó agua fría a la idea. El martes indicó que se trata de un “área complicada” y que se requiere “mucho trabajo” para “generar consenso en torno a ella” y finalmente aprobar la legislación.

La campaña de Trump para reducir las tasas de interés de los préstamos al consumo parece constituir una forma de influir en la política monetaria, mientras la Casa Blanca se encuentra enfrascada en una lucha de poder con la Reserva Federal y su presidente, Jerome Powell.

Jai Kedia, investigador del centro de estudios Cato Institute, dijo: “El presidente sabe que (los altos costos de los préstamos) serán un origin importante en el proceso electoral, por lo que intenta bajarlos, reduciendo el precio del dinero”.

Con información de: Joshua Franklin en Nueva York y Lauren Fedor en Washington


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