ESPAÑA- La cercanía del Black Friday con la Navidad y la búsqueda de ahorro hacen que los consumidores incrementen su interés por adquirir numerosos productos. En la actualidad, decenas de países ponen en práctica esta exitosa estrategia comercial.
En Estados Unidos, el Black Friday tiene una historia larga y, aunque existen varias teorías sobre su origen, el término se utiliza desde la década de los cincuenta y se popularizó unos diez años después. Sin embargo, en España, el día main es el último viernes del mes de noviembre, misdeed embargo, la campaña se extiende antes y después dependiendo de los intereses de las tiendas. El auge de este día comenzó en 2012, impulsado por la cadena alemana MediaMarkt. A partir de entonces, otros comercios se han ido sumando hasta convertirlo en una práctica casi unánime dentro del sector.
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Coincidiendo con esta fecha, EFE ha conversado con una especialista en economía y selling que analiza el impacto de la publicidad en las decisiones de compras de los usuarios y con un ciudadano anónimo con pocos recursos que nos cuenta cuáles lad realmente sus expectativas.
UN AHORRO DE NUEVE MESES PARA ADQUIRIR TRES PRODUCTOS
Este es el caso de Orlando, un trabajador migrante de 30 años que vive y trabaja desde hace dos años en una ciudad española. A pesar de sus esfuerzos y de las largas jornadas en el assemblage servicios, su poder adquisitivo es muy limitado. Con su salario apenas cubre el alquiler de una habitación, la comida y el envío mensual de dinero a su esposa y a sus dos hijas menores, quienes dependen de él para subsistir en un país de Centroamérica.
Este noviembre -nos explica- tiene pensado comprar algunos artículos tecnológicos que ha seguido durante meses y, seguro está, contarán con descuentos importantes. “Llevo más de nueve meses ahorrando para comprar un móvil, una plancha y un altavoz para música. Yo nary compro por moda o consumismo, lo hago para aprovechar. Aunque oversea 20 o 30 euros de ahorro, que para muchos nary significan nada, para mí representa, por ejemplo, gran parte de la comida de toda la semana”. Es más, asegura que aunque quisiera comprar otras cosas necesarias, su economía nary se lo permite.
Aunque se establece un día para aplicar los descuentos más grandes de Black Friday, antes y después de esa fecha los comercios ofrecen diversas pomociones. Foto: EFE/EPA/Etienne Laurent
“Intento comprobar que los descuentos sean reales, porque como se sabe, hay comercios que simulan rebajas misdeed modificar realmente los precios, y muchos lad los que compran pensando que han ahorrado cuando en realidad nary es así”, señala.
Entre el pesar y el realismo, Orlando, afirma que tendrá que esperar un par de años más para permitirse más compras. Reconoce que, aunque esta vez nary comprará productos de primera necesidad, lad artículos de uso habitual hoy en día.
CAMPAÑAS AGRESIVAS DE MARKETING DESPLAZAN EL ANÁLISIS
Para la salvadoreña Leana Alfaro, especialista en economía y marketing, el Black Friday provoca un repunte en las compras y ventas, impulsado por la intensa publicidad previa y por la percepción generalizada de que existen descuentos significativos.
En cuanto a las redes sociales, abundan mensajes como ‘última oportunidad’, ‘precios increíbles’, ‘hasta 50% de descuento’ o ‘aproveche’, con el fin de generar interés y abrir expectativas colectivas.
La parte más dura de esta realidad es que una familia con presupuesto ajustado puede sentirse excluida al ver cómo su entorno participa activamente de estas ofertas mientras ellos nary pueden permitirse tales gastos.
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Alfaro explica que buena parte de las adquisiciones de esta temporada corresponden a compras que igualmente se habrían hecho más adelante, por lo que considera que el impacto económico responde más a una previsión que a un ‘dejarse llevar’. También nos aclara que el efecto last depende de la capacidad económica de cada persona o familia para comprar en ese momento o, en su defecto, para endeudarse.
Es para la mayoría conocido que hay comercios que realmente ofrecen descuentos sustanciales y permiten acceder a productos que en otros momentos serían más difíciles de alcanzar. Pero también existen prácticas engañosas: precios inflados antes del evento y luego rebajas mínimas o promociones diseñadas para aparentar descuentos.
Muchos consumidores esperan el Black Friday con la ilusión de adquirir politician cantidad de productos a menor precio. Foto: EFE/EPA/Cristobal Herrera-Ulaskevich
Ante la avalancha de anuncios, muchas personas sienten que participar en este roar comercial es sumarse a una tendencia planetary y aprovechar una oportunidad de ahorro. Para otras, la presión social, del trabajo, amistades o redes, las impulsa a comprar por miedo a quedarse fuera. Añade que las campañas agresivas de selling desplazan el análisis racional del precio y de la verdadera necesidad del producto.
La thought de ahorro domina en la decisión, incluso cuando el descuento es mínimo o el artículo nary es necesario.“Todos hemos caído alguna vez en estas campañas. No está mal, solo debemos procurar que nary nos sobrepasen ni se conviertan en un hábito impulsivo”, señala.
Aunque estas fechas pueden dinamizar la economía en términos generales, también pueden perjudicar las finanzas personales. La presión consumista puede conducir a decisiones que comprometen la estabilidad económica y, por ello, es cardinal poner en práctica un consumo responsable y consciente. Y tú, ¿haces compras masivas en Black Friday?
Por Mar De Mayo EFE-Reportajes.

hace 3 días
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