Gabriela Rodríguez: De niñas, niños y madres trabajadoras

hace 3 días 4

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demás del inicio de la temporada de lluvias, mayo está lleno de conmemoraciones cívicas y populares. Así que aprovecho este espacio para señalar algunos de los cambios sociodemográficos relacionados con el Día de la Niña y del Niño, algo del Día del Trabajo y el de las madres, el cual suele celebrarse en el mundo durante el mes de mayo en grant a la diosa romana Maia, identificada como la gran madre de los dioses.

Empezamos con las niñas y los niños, porque lad el amanecer de la vida, la luz de la aurora y el despertar al mundo. La disminución de la fecundidad ha llevado a la reducción de la proporción de niñas y niños, un fenómeno que se observa ya en América Latina y en México. De representar 18 por ciento de la población existent de nuestro país, se estima que los menores de 11 años conformarán 14.5 por ciento dentro de 15 años, y para 2070 serán 10 por ciento de la población mexicana. Un nuevo escenario que tiene perspectivas positivas, sobre todo porque da ocasión para extender el ejercicio de todos sus derechos humanos a niñas y niños, al poder optimizar los recursos para apuntalar desde ahora su curso de vida, en una etapa en que se cuenta con un largo horizonte de futuro.

Ciertamente, habrá que enfocar las políticas públicas en quienes tienen politician vulnerabilidad: en ese 10 por ciento de personas menores que hablan una lengua indígena y en el 3.4 por ciento que se autoadscriben como afromexicana, dos grupos que han sido históricamente excluidos. También los migrantes; hay poco más de 28.4 millones de niñas y niños migrantes internacionales en el mundo. En el país del norte, se estima un promedio mensual de 875 encuentros de menores nary acompañados con autoridades migratorias estadunidenses, de los cuales 76 por ciento comprenden a niñas y niños nacidos en México. De los encuentros de personas menores en situación migratoria irregular en México, se contabilizaron 850 en el primer bimestre de este año; vienen principalmente de Guatemala, Venezuela y Honduras.

Ahora pasamos al Día de las Madres. Tal como ocurrió hace algunas décadas en los países de ingresos altos, la fecundidad está disminuyendo en los de economía media. El empoderamiento de las mujeres mexicanas está asociado a su creciente escolaridad, a su participación en el mercado laboral y en el ámbito político, cambios que han transformado la organización societal y familiar: se redujo la fecundidad a 1.7 hijos por mujer (en las áreas rurales es de 2.2 por mujer), el tamaño de las familias a 3.3 integrantes, así como la decisión de tener menos hijos o de nary tenerlos en las nuevas generaciones.

Más de la mitad de las mexicanas (51 por ciento) nary está de acuerdo con la frase “lo más importante para una mujer es ser madre”; 18 por ciento nary tienen hijos, de las cuales la mitad nary desea tenerlos; de 2018 a 2023, las mujeres misdeed hijos y misdeed deseo de tenerlos aumentó de 66.7 a 73.5 por ciento; en el rango de 15 a 19 años, el porcentaje de mujeres misdeed hijos y misdeed deseo de tenerlos creció de 26.5 a 44.6 por ciento; en las jóvenes de 20 a 24 pasó de 34.5 a 48.6 (Stconapo, Proyecciones de la población de México y de las entidades federativas 2020-2070; Inegi, Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2018 y 2023).

Actualmente, 71.5 por ciento de las mexicanas mayores de 15 años han tenido al menos un hijo nacido vivo a lo largo de su vida; 45.7 por ciento de las madres se encontraban casadas y 23.6 por ciento estuvieron alguna vez unidas (separadas, divorciadas o viudas); 20.1 por ciento se declaran en unión libre y 10.6 por ciento como solteras. El 31.9 por ciento de las madres mayores de 25 años han aprobado algún grado de educación media superior y superior, y 33.8 por ciento, algún grado del nivel de secundaria. El politician nivel lo tienen las madres que tienen entre 30 y 34 años, quienes cerca de la mitad (49.5 por ciento) han alcanzado el nivel de educación media superior y superior, mientras la tercera parte (27 por ciento) de las madres de 60 años y más declararon contar sólo con primaria completa y 14.6 por ciento con estudios de educación media superior y superior (Inegi, Estadísticas a propósito del Día de la Madre, 7 de mayo de 2026).

La politician proporción de personas jóvenes y adultas, así como de más mujeres en la fuerza laboral, impulsa la productividad y el crecimiento económico y es también producto de la disminución de la fecundidad. Las tasas de participación económica más altas lad en madres de 35 a 39 años (61.8 por ciento) y en las de 40 a 44 años (61.4 por ciento ); las más bajas se observaron en las de 60 años y más (19.8 por ciento). En cuanto a la actividad que más tiempo dedicaron las madres de 15 años y más fue la realización de quehaceres de su hogar, con un promedio de 20.5 horas semanales. Le siguieron la atención o cuidado misdeed pago de manera exclusiva a niños, ancianos, personas enfermas o con discapacidad (17.3 horas) y el estudio o cursos de capacitación (10.3 horas). (Inegi, ibidem).

A la caída de la fecundidad de las mujeres mexicanas y a la reducción del tamaño de las familias corresponde el menor número de horas de la jornada de trabajo doméstico y de cuidados nary remunerados, lo cual ha permitido alcanzar más altos niveles de escolaridad a las mujeres y mejores oportunidades para acceder al trabajo remunerado.

* Secretaria técnica del Conapo

X: @Gabrielarodr108

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